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Aprender música de joven protege el cerebro adulto

Actualizado el 21 de febrero de 2015 a las 12:00 am

Ejecutar algún instrumento entrena la plasticidad del cerebro y fortalece el área del habla

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Marianela Cordero es chelista desde los 9 años. (Eyleen Vargas)

El cerebro de quien aprende a ejecutar algún instrumento musical antes de los 14 años, desarrolla la función de diferenciar los sonidos hasta un 20% más velozmente que una persona que no tuvo entrenamiento musical.

Dicha capacidad auditiva temprana potencia más el área cerebral que está relacionada también con el habla. Por ello, al envejecer les da una ventaja a los músicos, a quienes protege del deterioro en sus habilidades para comprender el lenguaje.

Así puede describirse la conclusión principal de un estudio del Instituto de Investigación Rotman, en Canadá.

Según Gavin Bidelman, autor de la investigación publicada en la revista The Journal of Neuroscience, “si usted aprendió a tocar la guitarra, el piano, el saxofón o el violín –entre muchos otros instrumentos musicales–, significa que hubo una serie de ejercicios y prácticas que permitieron a su cerebro desarrollar una mejor habilidad para hablar y, por ende, para relacionarse con las personas”.

El beneficio de esta “activación” se mantiene hasta edades avanzadas, según comprobó el análisis hecho con 20 adultos sanos (de entre 55 y 75 años). De ellos, 10 eran músicos y 10 nunca lo fueron.

“Con el estudio, pudimos detectar evidencia contundente sobre la enorme plasticidad del cerebro gracias al entrenamiento musical, tanto en cerebros jóvenes como en cerebros ya adultos”, aseguró el experto.

Monitoreo de cerebros. El análisis se hizo mediante la colocación de electrodos sobre el cuero cabelludo de los pacientes.

A cada uno de ellos (músicos y no músicos) se les monitoreó la llamada actividad bioeléctrica cerebral mediante electroencefalogramas (EEG). La actividad bioeléctrica cerebral son pequeñas distorsiones eléctricas provocadas por la interacción entre neuronas.

Tras una serie de EEG, se determinó que “la respuesta del cerebro en materia de lenguaje fue entre dos y tres veces mejor en los músicos”, dijo Bidelman.

Memoria y ánimo. No es la primera vez que se habla del entrenamiento musical como una ventaja para quienes lo practican sobre la población en general. Se ha dicho que reduce el envejecimiento cognitivo e incluso el declive de la memoria.

Otras investigaciones aseguran que la práctica musical se asocia con la plasticidad estructural y funcional del cerebro.

Por ello, también los psicólogos lo recomiendan para mejorar las habilidades lectoras y de escritura.

En su libro Twelve Benefits of Music Education , por ejemplo, la autora Carolyn Phillips, directora ejecutiva de la Joven Sinfónica de Norwalk, en Estados Unidos, asegura que tocar un instrumento mejora el estado anímico de los niños y su relación con los demás.

Hay quienes también sostienen que favorece la memoria, la conducta o la inteligencia espacial; es decir, la capacidad para percibir de forma detallada el mundo y formar imágenes mentales de los objetos.

Esto último es vital para los pensamientos de la vida cotidiana, desde solucionar problemas matemáticos complejos hasta empacar el almuerzo diario o definir una ruta cuando hay que hacer varios mandados.

“Insto a los padres de familia a dar a sus hijos la oportunidad de recibir formación musical. Independientemente de si se dedican o no a la música en el futuro, esto les brindará beneficios en diferentes áreas y habrán ayudado a formarlos de manera más integral, a convertirlos en personas con más habilidades, más críticas y con mayor sensibilidad humana”, afirmó Diana Rodríguez Orozco, de la academia Crescendo Estimulación Musical.

“Si su hijo o hija está aprendiendo a tocar un instrumento, no se frustre pensando en que esas horas de práctica van a ser en vano si en el futuro no resulta ser un músico profesional.

”Cada hora de práctica beneficiará su cerebro en la edad adulta, pues habrá desarrollado una mejor percepción auditiva y habilidades motoras. También su habilidad comunicativa saldrá beneficiada”, resaltó Lidia Blanco, profesora y directora del método Suzuki en Costa Rica.

Rodríguez y Blanco motivan a los padres y familiares para que accedan a darles esa oportunidad a sus niños.

“No espere a descubrir si tiene talento o no. Mientras más temprano ponga en contacto a su hijo con la música, más temprano comenzará a beneficiarse de esta”, aseveró Blanco.

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