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Entrevista con Bernardo Aguilar, director de Fundación Neotrópica

El mundo se encamina hacia un ambientalismo más social

Actualizado el 04 de noviembre de 2014 a las 05:15 pm

Fundación Neotrópica recibió hoy el premio Mérito a la Conservación de la Biodiversidad 2014

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Fundación Neotrópica recibió hoy el premio Mérito a la Conservación de la Biodiversidad 2014 de manos del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio).

Con este galardón, que se entrega cada dos años, se destacan los aportes de personas u organizaciones en pro de la protección, el conocimiento o el uso sostenible del patrimonio natural del país.

En el caso de la Neotrópica, el jurado destacó su trayectoria de 29 años al servicio del ambiente. Sobre todo, se le reconoce su capacidad de adaptarse a los nuevos retos que presenta el país en materia de conservación, ya que está organización inició su trabajo contrarrestando la deforestación en 1985 y hoy se aboca a luchar contra el cambio climático desde los ecosistemas marinos y costeros.

Al respecto, Bernardo Aguilar -director ejecutivo de Fundación Neotrópica- respondió a las preguntas de La Nación.

Bernardo Aguilar, director de la Fundación Neotrópica, reconoció que la organización debió reinventarse para adaptarse a los nuevos retos que se presentaban en lo ambiental.
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Bernardo Aguilar, director de la Fundación Neotrópica, reconoció que la organización debió reinventarse para adaptarse a los nuevos retos que se presentaban en lo ambiental. (Cortesía de Fundación Neotrópica)

¿Qué significa este premio de INBio para Neotrópica?

Lo interpretamos como un premio del país a través de una institución que ha cumplido un papel significativo en la historia ambiental costarricense. En esa medida, como todos los reconocimientos de esta naturaleza implica para nuestra organización un honor, un reconocimiento al trabajo continuado durante ya casi 30 años de todos los colaboradores de nuestra organización, a las comunidades y ecosistemas con los que trabajamos (sobre todo a nuestras contrapartes en la zona sur, a nuestros amados humedales y manglares en específico) y al liderazgo y visión de nuestra junta administrativa, demás cuerpos institucionales y fundadores, bajo la conducción de todos nuestros directores ejecutivos.

"Sin embargo, nos plantea el reto más grande que tenemos los ambientalistas o ecologistas al lado de la visión país que ha elegido Costa Rica. Ese es el reto de la rendición de cuentas. Tenemos una gran responsabilidad en lo que respecta al beneficio que nos da nuestra relación con el patrimonio natural de todos los habitantes del país".

El jurado reconoce la capacidad de la organización de adaptarse a las nuevas necesidades de conservación. En este sentido, ¿cuál ha sido la lección más valiosa que han aprendido en estos 29 años?

Creo que nos hemos reinventado por lo menos dos veces. Podemos hablar quizás de tres mundos para nuestra organización.

"El primero se destacó por su papel pionero en materia técnica y en estar sensible a cumplir un papel tratando de aliviar la presión de la presencia humana que se daba desde las zonas de amortiguamiento sobre las áreas silvestres protegidas. Eso implicó trabajo en áreas como la forestal-comunitaria, agricultura alternativa y otros más. Allí Fundación Neotrópica exploró e innovó en el país desde muchas ópticas que se relacionan con lo que se conoció como desarrollo sostenible.

"Con el siglo XXI vino una transformación donde la fundación se enfocó más en los servicios y en el boom del ecoturismo en Costa Rica. Mantuvo su trabajo en áreas silvestres protegidas y actividades productivas sostenibles. Eso caracterizó al segundo mundo.

"En el tercer mundo, que es el actual, la organización mantiene varias de estas líneas pero se enfoca hacia un ambientalismo o ecologismo más social, donde abraza trabajo en áreas pioneras en el país e introduce un perfil de incidencia fundamentada mucho más activa de la que tuvo en el pasado, y esto responde a la evolución del país.

"Así incursionamos con éxito en los campos de economía ecológica y ecología política enfocando nuestro trabajo en la visibilización y comprensión de los conflictos socio-ecológicos que caracterizan la realidad ambiental del país y en la necesidad de utilizar métricas que evalúen el desarrollo del país desde una perspectiva más integral.

"Desarrollamos líneas de trabajo con pequeñas y medianas empresas de turismo rural comunitario y en educación transformativa especialmente con escuelas y comunicación social. También hemos desarrollado una línea de trabajo en conservación comunitaria de manglares y humedales que ha ganado reconocimiento. Así, estos tres programas marcan nuestro derrotero actual: autogestión y empoderamiento comunal, soluciones productivas sostenibles y ciudadanía ambiental.

"Este trabajo ha implicado el desarrollo de estaciones de campo bajo el concepto de Centro de Estudios y Empoderamiento Comunal. Este modelo sustenta y justifica nuestro trabajo de base con las comunidades que nos han recibido en la península de Osa, las cercanías del golfo de Nicoya en Coyolito de Puntarenas y Atirro, cerca de Turrialba.

"Uno de los hitos más importantes en este tercer mundo de la fundación ha sido el aumento del trabajo en relación internacional con otras contrapartes y en sitios fuera del país. Hemos colaborado con contrapartes de Benín, Brasil, Estados Unidos y Europa. Hemos realizado y continuamos realizando hoy día trabajo en México, Panamá y Colombia".

¿Hacia dónde se encamina la organización en los próximos 10 años?

Es una buena pregunta. Creo que estamos conscientes de la necesidad de una reinvención que nos permita continuar abrazando las tendencias de lo que consideramos ambientalismo de punta. Vemos como áreas en las que se desarrollarán estas tendencias las que se relacionan al cambio climático, la crisis de la biodiversidad, la pérdida de los ecosistemas costeros y otras por el estilo. En ellas podremos aplicar las técnicas y aprendizajes de los campos científicos y de acción que hemos abazado y permanecemos, como organización adaptativa, abiertos al cambio.

"Finalmente creo que nuestra presencia internacional va a aumentar en tanto la experiencia de la conservación costarricense merece y debe compartirse desde una perspectiva de los éxitos y, porqué no, desde una perspectiva crítica. Eso sin degradar nuestro vínculo con las áreas del país en las que tenemos base permanente y un gran capital social desarrollado".

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Michelle Soto M.

msoto@nacion.com

Periodista

Periodista graduada en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas ambientales y científicos. Su trabajo ha sido reconocido con premios a nivel nacional e internacional.

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