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Sin desperdicios: Ponen de moda convertir comida en energía

Actualizado el 16 de mayo de 2015 a las 02:12 pm

Menos de 5 por ciento de los desechos alimentarios estadounidenses se recuperan y reciclan.

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Dos empresas transforman las sobras de comida en energía y evitan la liberación de gas metano a la atmósfera. (Archivo)

Colombia

Mucho antes del inicio de un partido de béisbol de los Indians de Cleveland en el Progressive Field, mientras los jugadores calentaban en el campo, la actividad era la habitual en los patios traseros del jardín izquierdo para C.L. Gholston, un lavador de platos.

Había trasladado los contenedores grises llenos de sobras de la cocina cáscaras de piña y melón, peladuras de zanahoria y cascos de tomates que eran parte de la mezcla que depositó en un aparato al que él llama la máquina de energía.

Construida por InSinkErator, el fabricante de eliminadores de basura, la máquina muele todo tipo de desechos de comida, incluida piel, grasa, carne y hueso, para producir una mezcla líquida que posteriormente es transformada en energía y fertilizante en una planta operada por la compañía de energía renovable Quasar.

A medida que los gobiernos y la industria buscan reducir las emisiones de metano un gas que atrapa el calor y es más poderoso que el dióxido de carbono, limitando la cantidad de desechos orgánicos en los vertederos de basura, los grandes procesadores de alimentos están buscando nuevas formas de deshacerse de sus sobras.

Los desechos de alimentos, estimados en unos 34 millones de toneladas al año, según las cifras más recientes de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por su sigla en inglés), son el mayor componente de los rellenos sanitarios, que son responsables de aproximadamente 18 por ciento de las emisiones de metano de Estados Unidos.

En Cleveland, los Indians empezaron a usar el proceso el año pasado, siguiendo el ejemplo de los Browns, que comenzaron en el 2013, y un casino se les unió recientemente en el esfuerzo.

El sistema de InSinkErator, llamado Grind2Energy, está consiguiendo clientes en otras partes también, incluidas algunas tiendas de Whole Foods en Boston.

“Somos una nación de desperdicios”, dijo Steven M. Smith, director financiero de Quasar.

“La compañía convierte material que está siendo llevado a vertederos o incinerado, lo que no es bueno para la economía, y extraemos la energía, concentramos los nutrientes, y tenemos agua al final”, explicó Smith.

Tanto InSinkErator como Quasar ven potencial en su sistema, que usa bacterias que se dan naturalmente para acelerar el proceso de descomposición.

Menos de 5 por ciento de los desechos alimentarios estadounidenses se recuperan y reciclan, pero pueden ser una potente fuente de energía para electricidad, calefacción y combustible de transporte.

Conforme cambian las políticas gubernamentales para alentar la extracción de la energía de la basura orgánica, Estados Unidos está empezando a ponerse al corriente.

El Distrito Municipal de Servicios Públicos del Este de la Bahía en California, por ejemplo, ha estado canalizando los desechos de alimentos de los restaurantes y otros grandes productores a un digestor, durante años, como parte de un programa piloto federal, y algunas ciudades han experimentado con esfuerzo de desviación similares.

Harvest Power, una empresa incipiente respaldada por Waste Management y Kleiner Perkins, y situada en Waltham, Massachusetts, ha estado operando una instalación en Orlando, Florida, desde el 2013, que convierte los desechos de Disney World en combustible y fertilizante.

En teoría, agregar alimentos a los digestores que procesan estiércol o aguas negras tiene ventajas, dijo Chad Kruger, director del Centro para Agricultura Sustentable y Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Washington, destacando entre ellas que incrementa la producción de metano.

Pero, sin una infraestructura existente para manejar, transportar y procesar el material, construir ese tipo de sistema de energía ha sido demasiado difícil y costoso para que se extienda ampliamente.

“De algún modo, nos hemos estancado en algunos de estos asuntos”, admitió Kruger, al aclarar que la industria, los elaboradores de composta, en particular los más grandes, realmente están dedicados a esto, piensan que es lo correcto.

La asociación entre Quasar e InSinkErator se da luego de años de investigación y desarrollo en ambas compañías.

Los administradores en InSinkErator habían estado analizando el potencial de la digestión anaeróbica y la producción de energía en plantas de tratamiento de aguas. Se toparon con Quasar, una compañía de rápido crecimiento que estaba incubando su negocio en el campus de investigación agrícola de la Universidad Estatal de Ohio en Wooster y que pretendía crear una red nacional de digestores.

“Una de las cosas que básicamente estaban buscando era una fuente de suministro limpia de material orgánico que fuera consistente y baja en contaminación pero tuviera alto contenido de energía en términos de potencial del metano”, refirió Matt Whitener, gerente general de la operación del Grind2Energy en Emerson, la compañía matriz de InSinkErator.

La tecnología de molienda in situ, en el punto de generación, era la pieza faltante para hacer un modelo eficiente, donde el generador de desechos alimentarios tenga un mecanismo para convertir sus sobras de comida en una sustancia líquida.

En el Progressive Field, Gholston y los demás lavaplatos introducen cargas de desechos de comida en el molino, que es entre 13 y 20 veces más poderoso que los modelos domésticos. La mezcla líquida con la consistencia de un batido de leche, resultante de las peladuras de frutas y verduras descartadas, la pasta no comida, la grasa de cocina usada o las sobras de hot dogs, que no pueden ir a un banco de alimentos, es luego introducida en un tanque de 11.350 litros.

Una vez que el tanque indica a Grind2Energy que está lleno, Quasar es alertado para que envíe un camión para llevar la masa a su planta, donde es puesta en gigantescos digestores anaeróbicos llenos de bacterias que descomponen la mezcla líquida.

El sistema captura el gas liberado, el cual luego es convertido en electricidad para el molino o en combustible de transporte. Las sobras sólidas se vuelven fertilizante.

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