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Basurama: recuperar el espacio público con residuos para una mejor democracia

Actualizado el 04 de enero de 2014 a las 01:08 pm

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Basurama: recuperar el espacio público con residuos para una mejor democracia

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Sao Paulo

Reconocidos por obras de recuperación del espacio público en lugares emblemáticos de Brasil como los viaductos de Cha y Minhoacao, de Sao Paulo, o el madrileño Campo de la Cebada, el grupo de arquitectos Basurama acude a los residuos para “pervertir el paisaje” y contribuir a “la conquista de una democracia real”.

Con la basura han llegado a más de 18 países, donde han llevado a cabo intervenciones como la creación de un parque infantil con neumáticos en Lima o una mesa de música electrónica itinerante en Miami nacida de residuos electrónicos.

“En Sao Paulo montamos unos columpios en un viaducto -ahora peatonal- y pequeños y mayores hicieron cola para subirse”, recuerda Miguel Rodríguez, uno de los fundadores de Basurama, formada en su mayoría por arquitectos españoles que sintieron  “la necesidad de buscar espacios libres y creativos que la universidad no ofrecía”.

Un grupo de personas juega en los columpios proyectados con neumáticos en el viaducto en el centro de la ciudad brasileña de Sao Paulo, como parte del proyecto Basurama.
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Un grupo de personas juega en los columpios proyectados con neumáticos en el viaducto en el centro de la ciudad brasileña de Sao Paulo, como parte del proyecto Basurama. (EFE)

En 1997, once estudiantes de arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid se embarcaron en esta aventura  “de basura” que, según contó Rodríguez, les da de comer y la opción de crear proyectos “participativos” que buscan provocar “un cambio de percepción” de las ciudades.

“La conquista de una democracia saneada es la conquista del espacio público saneado porque espacio público y ciudadanía están absolutamente relacionados”, reflexionó el arquitecto, que en Sao Paulo dirige Basurama Brasil con la colaboración de Ángela León, quien consideró que durante los últimos tres años se ha dado un  “crecimiento notable de la iniciativa popular”  en la ciudad.

En esta línea, ambos señalaron que la urbe más poblada del país suramericano está viviendo “una catarsis total con el uso de los espacios públicos” y que siendo  “una típica gran ciudad americana”  sufre  “inseguridad precisamente por la falta de uso de estos lugares”.

“De pronto, Sao Paulo empieza a reconocer que tiene espacios públicos y surgen movimientos de clase media urbana que empiezan a darle uso”, explicó Miguel, quien añadió que el hecho  “de que una ciudad tenga una enfermedad y se auto diagnostique es radical”.

Para Basurama, cuyas acciones están centradas en la reutilización de residuos como una búsqueda de eficiencia de recursos, la basura  “habla totalmente del ciudadano”  ya que es  “un elemento que define a las ciudades y a los países tanto como la gastronomía o la artesanía”.

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“Nos surge la chispa de la basura cuando nos damos cuenta de que hay mucha gente sensible a los residuos, en general la gente que trabaja con basura y la gente más pobre porque es su fuente económica y su forma de trabajo”, continuó.

No obstante, no fue hasta 2011 cuando Basurama alcanza relevancia internacional, momento en el que varios de ellos tuvieron  “la oportunidad o las ganas” de salir al extranjero donde pudieron  “ver cosas que en España ya no suceden desde hace décadas porque la basura está privatizada”.

“Venimos a aprender, no a dar lecciones a nadie, aquí vemos cosas que en España se han perdido y que creemos que son positivas", justificó el arquitecto, quien criticó además que el reciclaje  “forma parte del paquete que nos venden con el desarrollo”  pero que, según él,  “está cargado perversión”.

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