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Entrevista

‘Parece que cayó una bomba atómica’

Actualizado el 30 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

Gerardo HuertasLíder en manejo de desastres de WSPA Latinoamérica

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‘Parece que cayó una bomba atómica’

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Ha trabajado ayudando animales en situaciones extremas como Afganistán y Haití, pero dice que la destrucción en la isla de Panay, Filipinas, no tiene precedente. El veterinario tico Gerardo Huertas habló con La Nación de su labor de estos días en este país asiático.

¿Cómo llegó un equipo tico a ayudar animales en Filipinas?

Por el tamaño del tifón y del país, necesitábamos varios equipos. Transferimos al equipo de India y al de Tailandia y, después vino gente de Inglaterra. Nosotros vinimos a la isla Panay.

¿Qué clase de trabajo están haciendo allí?

Tuvimos contacto previo con los administradores de las provincias y los gobernadores nos acompañan para ayudarnos a contactar a líderes de comunidades. Con ellos hacemos una evaluación de emergencia, de ganado vacuno, cerdos, cabras, aves y además las mascotas que sobrevivieron y que necesitan ayuda.

¿Cuáles son las actividades diarias de su equipo?

Estamos para proveer alimentos durante al menos un par de meses a muchos de estos animales. El objetivo es permitirles pasar la temporada de lluvia, dado que sus dueños no tienen ni casa ni muchas veces qué comer ellos mismos. Además, vamos a llevar varios equipos veterinarios para atender a los animales heridos o enfermos.

¿Cuáles son las situaciones más comunes que encuentran?

Tanto los búfalos, que son los responsables de preparar el terreno para el cultivo del arroz, como el ganado grande tienen muchas heridas producto de las casas que cayeron y la basura que los golpeó por la velocidad del viento. Muchas cabras y aves murieron y los sobrevivientes tienen infecciones. La mayoría de los animales, especialmente las aves y animales pequeños, tienen hambre porque no ha podido ser debidamente alimentados en casi tres semanas. Diría que cerca de 85% de las aves que sobrevivieron están sin guarecerse o abrigarse. Ayer fuimos a una isla pequeña y quedaron solo tres casas de casi 200, muchas cabras murieron durante y después del tifón. El problema de esta gente es que se va a quedar superpobre y sin fuentes de alimentación ni esperanza, porque son demasiados y el Gobierno no puede ayudar a tantas personas.

En situaciones de emergencia se tiende a enfocar la ayuda en las personas. ¿Qué aporte para la comunidad tiene su trabajo?

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Estamos ayudando a la comunidad y al país a atender a los animales, que son la fuente de ingresos y comida de la mayoría de los campesinos. Sin búfalos no se puede sembrar arroz y sin aves no pueden tener huevos. Son parte vital de su microeconomía y, por eso, todo mundo nos agradece.

Usted ha estado en Haití y Afganistán. ¿Cómo ve este caso comparado con los otros?

La verdad nunca había visto un daño tan extenso; hay lugares que parece que les cayó una bomba atómica. La extensión del daño sería como que toda Centroamerica quedara barrida.

¿Cómo es la relación de estas personas con sus animales?

La mayoría de las mascotas están muy flacas, pero las personas también están adelgazando. Los animales parecen muy cerca de sus dueños. Cada casa tenía al menos dos cerdos, algunas cabritas y unos pollos. Entre cinco familias que araban la tierra, tenían un búfalo. Este lugar debió ser muy bonito antes del tifón.

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