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Problema de visión era más grave de lo que se creía

Nicoa, el manigordo operado de cataratas, no volverá al bosque

Actualizado el 22 de marzo de 2017 a las 12:00 am

El felino no logra enfocar de cerca y eso le dificulta cazar su alimento

Permanecerá en el centro de rescate Las Pumas, en Cañas (Guanacaste)

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Nicoa, el manigordo operado de cataratas, no volverá al bosque

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Los ojos de Nicoa ya no son opacos y, gracias a la remoción de las cataratas, no ve borroso y distingue los objetos de largo. Sin embargo, el ocelote no enfoca de cerca. | MAYELA LÓPEZ

Aunque la cirugía de cataratas a la que fue sometido hace un año, sí mejoró su calidad de vida, la visión del manigordo conocido como Nicoa no está en óptimas condiciones. Se le dificulta cazar y, sin esta destreza, no sobreviviría por su cuenta en el bosque.

Los manigordos (Leopardus pardalis) u ocelotes son nocturnos y dependen del sentido de la vista para proveerse alimento.

Nicoa, operado de ambos ojos, no logra4 enfocar de cerca. "Como los felinos tienen que ser tan precisos a la hora de cazar, esto es algo que nos preocupaba", comentó Marta Cordero, médica veterinaria del centro de rescate Las Pumas, en Cañas (Guanacaste).

LEA: Manigordo recupera la vista gracias a cirugía de cataratas

Si bien el ocelote logra ver a la presa a lo lejos, al acercársele, no la distingue. "A veces la tiene a la par y no la ve", agregó Cordero.

Por esa razón, el animal no será liberado y permanecerá en Las Pumas, bajo los cuidados de biólogos y veterinarios.

"Tomar la decisión de dejarlo en cautiverio fue muy difícil, porque el objetivo siempre es liberar a los animales, pero hay situaciones que lo ameritan porque no podrían sobrevivir en el bosque", aclaró Cordero.

Aparte del problema de la vista, otra razón que justificó el cautiverio fue su conducta amistosa con las personas, es decir, se comporta como mascota y, en un animal silvestre, eso puede ser peligroso tanto para él como para la gente. "Juega brusco, por lo que tiende a ser violento y eso es peligroso", manifestó la médica veterinaria.

Nicoa pasa sus días con Chata, una hembra de manigordo que fue decomisada a una familia que le tenía en su casa. | MAYELA LÓPEZ
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Nicoa pasa sus días con Chata, una hembra de manigordo que fue decomisada a una familia que le tenía en su casa. | MAYELA LÓPEZ

Operación. Nicoa fue decomisado por funcionarios del Área de Conservación Tempisque (ACT) en noviembre del 2015.

Se encontraba en una finca ubicada en Nicoya, donde unos peones hallaron a la cría en un potrero y al creer que era huérfano, lo trasladaron a su casa.

Cuando llegó a Las Pumas, el manigordo tenía cuatro meses y presentaba un problema de cataratas en ambos ojos, el cual provocaba que viera borroso.

VIDEO: Así fue la cirugía ocular de Nicoa

En enero de 2016, el felino se sometió a una cirugía que estuvo a cargo de Hugo Gamboa, médico y cirujano veterinario de OftalVet, y el anestesiólogo Adrián Cartín.

El procedimiento costó $2.500 (unos ¢1,3 millones). Las Pumas y OftalVet donaron $1.200, el resto fue financiado gracias a donaciones.

Mediante una incisión de tres milímetros, el cirujano veterinario retiró la corteza y el núcleo del cristalino (parte del ojo que está detrás de la pupila). Solo dejó la cápsula del cristalino, la cual es transparente.

GALERÍA: Los 40 minutos de la cirugía del manigordo

"En felinos, la agudeza visual la da más la córnea que el cristalino. Entonces, por habérselo extraído, la pérdida de agudeza visual podría rondar el 15%, y eso no lo afectaría", dijo Gamboa en declaraciones anteriores a La Nación .

Aunque la cirugía fue exitosa y el felino se recuperó rápidamente, el problema de visión era más grave.

"Lo de las cataratas en animales silvestres, por lo general es hereditario; no pasa como en nosotros, que es por edad", había dicho Gamboa.

(Video) Manigordo Nicoa en su nuevo recinto (Mayela López)

Cautiverio. El ocelote pasó por todas las etapas del proceso de rehabilitación y preliberación, lo cual le tomó un año.

En el recinto de preliberación, una jaula grande en medio del bosque donde se le monitoreaba a través de cámaras, se le enseñó a cazar.

Se le empezó a dar presas pequeñas como ratones. Durante esta etapa, Cordero y la bióloga Esther Pomareda vieron que a Nicoa se le dificultaba ver.

Actualmente, el felino convive con una hembra de manigordo que se llama Chata, la cual vivió como mascota en una casa por largo tiempo.

Para evitar su reproducción, el centro de rescate castró al macho. "Siendo una cría, él tenía ya una catarata y esos daños pudieran transmitirse a su descendencia. Además, este es un centro de rescate y no un zoocriadero que reproduce felinos para liberarlos. Nosotras trabajamos en el rescate de animales, se les trata médicamente y se reintegran al medio.

"Para nosotras no tiene sentido reproducir animales para liberarlos si los que ya están en el bosque sufren los impactos de las alteraciones ambientales", comentó Cordero.

El centro de rescate procura mermar el estrés del cautiverio al ambientarle el recinto con vegetación y una pileta de agua fresca. La "decoración" se cambia constantemente.

A partir del ejemplo de Nicoa y Chata, los turistas aprenden sobre los daños que provoca la tenencia de animales silvestres. La fauna está mejor en el bosque.

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Michelle Soto M.

msoto@nacion.com

Periodista

Periodista graduada en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas ambientales y científicos. Su trabajo ha sido reconocido con premios a nivel nacional e internacional.

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