Finca del Catie en Turrialba

Lechería gana sello verde por sus prácticas ambientales

Se le reconoce esfuerzo en bienestar animal, según Rainforest Alliance

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Basta un silbido para entender que es tiempo de ordeño. No median gritos ni golpes. Las vacas caminan por potreros con árboles que alivian el calor turrialbeño.

En la lechería no hay tumultos y la limpieza se hace con agua entibiada por paneles solares. Tampoco se desperdicia, pues esta sirve para irrigar los pastos.

Por el manejo de su lechería, el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie) recibió la certificación de Rainforest Alliance.

Para obtener el reconocimiento, tomaron medidas con el fin de asegurar el tratamiento humanitario del ganado y la conservación de los recursos naturales.

Los parámetros de la certificación fueron desarrollados por la Red de Agricultura Sostenible (RAS) y es una norma que se aplica al ganado con acceso a pastizales.

“Lo más valioso de esto es que nuestra lechería realmente funciona como una finca comercial, en la cual las prácticas de sostenibilidad ambiental tienen que equilibrarse con la rentabilidad de las operaciones. De ahora en adelante esta finca se convertirá en un recurso de capacitación y educación que nos permitirá demostrar que sí es posible producir conservando y conservar produciendo”, dijo José Joaquín Campos, director del Catie.

La lechería abarca solo 15 de las 603 hectáreas de la finca. Allí tienen 135 vacas que producen, a diario, 17 litros de leche cada una, que se vende a Dos Pinos. Según Alejandro Molina, administrador de la finca comercial del Catie, la meta es crecer hasta 200 vacas para el 2016.

“Nada ganamos teniendo una lechería que sea sumamente rentable si estamos contaminando. A veces la gente no quiere dar el paso porque al inicio es costoso y complicado, pero es un reto. En el momento en que se adopta como parte del rol de trabajo, ya ni se nota”, comentó Molina.

En este proceso de certificación con Rainforest Alliance y otro para obtener la Bandera Azul Ecológica, esta finca tiene ya tres años.

“Las utilidades las hemos invertido en la misma finca para hacerla más sostenible, pero esperamos estar viendo resultados económicos pronto”, declaró Molina.

Un producto con el sello verde de Rainforest Alliance se diferencia en el mercado y logra mejores precios.

“Se tienen beneficios en cuanto a sostenibilidad. Va a ser una finca más rentable porque se reduce la rotación de personal o la compra de insumos químicos y el productor puede colocar su producto en un mercado diferenciado”, dijo Ana Lucía Corrales, gerente de Certificación de Rainforest Alliance.

La idea a futuro es que el metano del biodigestor sirva para generar ebergía eléctrica, la cual sería utilizada en la misma finca.  | MARCELA BERTOZZI
La idea a futuro es que el metano del biodigestor sirva para generar ebergía eléctrica, la cual sería utilizada en la misma finca. | MARCELA BERTOZZI ampliar

Sostenible. En el mundo, el ganado es responsable del 18% de las emisiones de carbono que contribuyen al cambio climático.

Para reducir sus emisiones, principalmente de gas metano, la finca cambió la dieta de las vacas por especies de pasto que son más fáciles de digerir. “Esa dieta ayuda a que la flora bacteriana sea más eficiente”, explicó Felicia Granados, coordinadora de Gestión Ambiental del Catie.

El proceso que más requiere agua y energía es la limpieza de la lechería. Se recolecta agua de lluvia en dos tanques –entre los dos tienen una capacidad de 90.000 litros– y esta se calienta mediante los paneles solares.

De hecho, la mayor contaminación de una lechería proviene de estos residuos de estiércol, orina y agua que terminan en los ríos.

Por ello, esta finca comercial recolecta estos líquidos y los deposita en las piletas del biodigestor. En este hay microorganismos que convierten el estiércol en abono, mientras que los líquidos se usan para irrigar los potreros y así reducir la cantidad de agroquímicos.

“Nos falta la última parte del biodigestor que es tener un generador para utilizar el metano para generar electricidad”, dijo Granados.

A las ganaderías se les acusa de deforestar para convertir bosques en pastizales. La norma de Rainforest Alliance exige una cobertura forestal del 20% y en el caso de esta finca, los árboles cumplen doble propósito: ayudan a la conectividad biológica del paisaje y proveen de sombra al ganado.

“Muchas de las pérdidas que se dan en una ganadería es porque la vaca invierte mucha energía enfriándose”, manifestó Granados.

Los árboles contribuyen a disminuir el estrés calórico, el cual resulta de la combinación de alta humedad relativa y temperatura.

“El promedio en Turrialba es 28 °C, pero ha estado muy caliente y con pocas lluvias. En la sombra, hay días en que se llega a 34 °C y en el sol se puede estar a 45 °C”, dijo Granados.

El agua que se utiliza en la lechería para labores de limpieza, luego de un tratamiento, es utilizado para irrigar los potreros. De esta manera, se disminuye el uso de fertilizante químico.  | MARCELA BERTOZZI
El agua que se utiliza en la lechería para labores de limpieza, luego de un tratamiento, es utilizado para irrigar los potreros. De esta manera, se disminuye el uso de fertilizante químico. | MARCELA BERTOZZI ampliar

Bienestar animal. Una vaca sin estrés es más productiva. Por eso, la norma incluye el bienestar animal en su evaluación y en esta finca nadie empuja a las vacas hacia las salas de ordeño. No hay chuzos, ni perros o personas que las arreen, ni sonidos fuertes que las asusten.

“Tenemos todo un protocolo sin gritos, sin golpes. Usamos otras técnicas de manejo en el corral y la sala de ordeño”, dijo Molina.

Para el ordeño, las vacas se trasladan con dos horas de anticipación y permanecen en una sala de espera bajo techo y con alimento.

Tampoco hay tumultos. La lechería está diseñada para 200 vacas, así que cuentan con espacio. Por turno se ordeñan 12 animales.

“El diseño propicia que, solitas, ellas se regresen al potrero, ya es rutina”, comentó Granados.

El mantenimiento de las instalaciones es clave para que no haya pisos resbalosos, ni obstáculos punzocortantes que puedan causar una lesión al ganado.

Si se tuviera que transportar en vehículos, se cuenta con un protocolo que contempla técnicas de conducción para evitar golpes.

También se tomaron medidas para prevenir conflictos entre felinos y ganado como contar con una cerca electrificada de baja potencia que ahuyenta al animal sin causarle daño, tampoco se dejan a los teneros solos durante las noches.

Molina es claro en decirlo: esta es una finca comercial que debe ser rentable, pero eso no quiere decir que no sea también sostenible.

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Noticia La Nación: Lechería gana sello verde por sus prácticas ambientales