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Guíese por las etiquetas ambientales y planifique sus regalos

Haga que sus compras navideñas sean más verdes

Actualizado el 13 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

Todo consumo deja su impacto en el ambiente; la idea es reducirlo al máximo

Recuerde que sus decisiones de compra pueden ayudar a cambiar empresas

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Las certificaciones dan fe de medidas ambientales y sociales tomadas durante la producción de juguetes. | AFP

Quizá la forma más obvia de ver el impacto ambiental que deja la Navidad sea la acumulación de residuos de papel y empaques que yacen bajo el árbol una vez que se abren los regalos.

Ese impacto se podría reducir con tan solo tomar decisiones conscientes de compra.

“Las empresas viven de comercializar productos y servicios. Si nosotros, como consumidores, empezamos a valorar criterios como desempeño ambiental o compromiso social a la hora de elegir un producto o servicio, es hacia esos aspectos donde se dirigirán, sin lugar a dudas, las empresas productoras”, dijo José Ramón Domenech, del directorio Páginas Verdes .

“Las empresas vigilan constantemente sus ventas. Cuando los consumidores cambian sus preferencias, las empresas intentarán adaptar sus productos a las nuevas exigencias”, agregó Andreas Lieber, de la organización Cegesti .

Acciones. Para Lieber, el primer paso es darse cuenta de que cada acción de consumo conlleva un impacto y, por esa razón, lo ideal es reducirlo al máximo.

“El consumidor debería de tratar de analizar cuál es el impacto ambiental más importante del producto en su ciclo de vida y reflexionar sobre si lo que va a comprar está minimizando esos impactos críticos”, enfatizó Domenech.

¿Algunos consejos? Para Lieber, hacer una lista permite planificar y evitar las compras impulsivas.

Visualice su ruta de compras, procure comprar sus regalos o alimentos en un mismo lugar o sitios cercanos entre sí para así no aumentar el gasto de gasolina.

Es más, coordine con familiares y amigos para realizar sus compras el mismo día; de esta forma podrían compartir el vehículo.

Lleve sus bolsas de tela al supermercado o tiendas para así evitar las plásticas. “Hágale la cruz” al empaque excesivo.

A la hora de elegir, compare no solo precios sino también las características de los productos.

Por ejemplo, fíjese en el consumo eléctrico que demanda así como la vida útil del artículo y su garantía, si este contempla repuestos o si está hecho para desecharse.

Cerciórese del material con que se hizo y su empaque, así como si este puede reutilizarse o reciclarse.

El país de origen brinda pistas sobre la cantidad de emisiones de carbono que implicó transportar ese producto. Por eso, prefiera lo local; no solo podría salirle más barato sino que su contribución al cambio climático podría ser menor.

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Si quiere ir más allá, compre de segunda mano o artículos elaborados con materiales reciclados.

Al regalar, reutilice bolsas de regalo, cajas u envoltorios. En el mercado hay opciones de papel de regalo proveniente de reciclaje o plantaciones forestales certificadas.

Guíese por los sellos. Un sondeo del Cegesti en el 2011, constató que tres de cada cinco personas utilizan las indicaciones en los empaques como guía para saber si un producto es sostenible o no.

Los sellos y certificaciones son declaraciones realizadas por terceros (auditores) que dan fe sobre las medidas tomadas en cuenta por la empresa para reducir el impacto ambiental o social de un producto desde su producción hasta su disposición final.

Para Lieber, estas “etiquetas verdes” constituyen una herramienta para ejercer un consumo ambientalmente responsable.

En Costa Rica, se pueden encontrar sellos y certificaciones sobre materiales (reciclado, orgánico o proveniente de plantaciones forestales), eficiencia energética, huella de carbono, uso de agroquímicos y producción orgánica, entre otros.

Algunos ejemplos son Energy Star y EnergICE (electrónicos y electrodomésticos), USDA Organic, Bio Latina, Rainforest Alliance, OEKO-TEX Standard y Global GAP (alimentos, ropa y cuidado personal), "Libre de bisfenol A" para artículos plásticos y Forest Stewardship Council (FSC) para productos en madera, Bandera Azul Ecológica y Certificado de Turismo Sostenible (CST) para turismo y Carbono Neutralidad.

También se encuentran productos provenientes por empresas certificadas por normas internacionales como ISO 14001 (gestión ambiental), ISO 26.000 (responsabilidad social) y SA 8000 (derechos humanos).

Cerciórese de que quien certifica lo que usted va a comprar sea una organización con prestigio y sujeta a altos estándares éticos.

En el mercado hay muchos productos que se mercadean como sostenibles pero no lo son. A esto se le conoce como greenwash .

Un estudio del 2009, realizado por TerraChoice y EcoLogo, concluyó que el 98% de los 2.219 productos analizados en Norteamérica fueron declarados incorrectamente como sostenibles.

“El resultado del uso de etiquetas ambientales no verificadas es preocupante. El consumidor responsable corre el riesgo de adquirir productos no sostenibles, que no cumplen con las expectativas poniendo en riesgo la imagen pública de su empresa y la confianza de sus clientes”, subrayó Lieber.

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Michelle Soto M.

msoto@nacion.com

Periodista de Ambiente

Redactora en la sección Aldea Global. Periodista graduada en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas ambientales. Recibió los premios Innovación para el Desarrollo Sostenible (2011) y Periodismo Agrícola y Desarrollo Rural (2012).

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