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Gílbert Dondi: el duende de las aguas eternas

Actualizado el 12 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

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Gílbert Dondi: el duende de las aguas eternas

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Su especialidad es rastrear personas extraviadas. | ALONSO TENORIO

Le dicen Duende y el apodo le queda a la medida. Él no se ofende, nadie que lo conozca cree que sea una persona normal.

Cruzrojista, bombero forestal, socorrista, paracaidista, kayakista, instructor de rapel, entrenador físico de alto rendimiento y hasta guía de parques, Gílbert Dondi tiene una especialidad: conocer la montaña e interpretarla, incluso, para rastrear personas.

Lo cuenta sin modestia. Él puede caminar 12 días internado en la montaña con solo un puño de arroz (o sin él) con tal de encontrar a una persona extraviada o el cuerpo de un accidentado. Puede no dormir ni comer y hasta guarecerse de la lluvia en algún sitio del bosque sin más que una bolsa plástica.

“Mi mayor satisfacción en la vida es devolver a un hijo o padre sano y salvo a casa o, por lo menos, darles a sus familiares la paz de recuperar el cadáver de un ser querido para que le den sepultura”.

Sus habilidades para explorar el bosque y leer la naturaleza –y con ella, animales y personas– es internacionalmente reconocida. Por esa misma razón, es ni más ni menos que el encargado de seguridad del campeonato de deporte extremo, que se realizará el próximo diciembre en el país.

“Lo que más aprende uno en la montaña y que aplica para todo en la vida, es a confiar en uno, a potenciar los instintos y los sentidos, a estar en armonía con uno mismo. Cuando se tiene mucho ‘ruido’ en la cabeza, es fácil perderse en la montaña y en cualquier lugar”, dijo Dondi.

“La práctica del montañismo nos deja en evidencia cuán poco necesitamos los seres humanos para estar bien, sanos y a gusto.

”Uno se deshace aquí de la vanidad y entiende que la belleza se lleva puesta, pero por dentro. En estos lugares, que muchos creen inhóspitos, uno puede medir la fuerza y fortaleza no solo del cuerpo humano, sino de la voluntad”, expresó.

Precisamente, por estas razones, el Duende asegura que todos los costarricenses deberíamos ascender al Chirripó.

“Solo hay que tomar las previsiones correctas y viajar al propio paso, con determinación, pero también con humildad”.

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