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Comunidad de La Rita, PocoCí

Agricultores se comen la naturaleza, pero sin destruirla

Actualizado el 05 de marzo de 2014 a las 12:00 am

Productores desarrollan tecnologías de agricultura orgánica

Cultivan con un sistema bajo en emisiones de carbono

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Agricultores se comen la naturaleza, pero sin destruirla

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Gerardo Salas (arriba) es uno de los agricultores de la Rita de Pococí que ha aprendido cómo cultuvar hortalizas y plantas medicinales con técnicas que no representen ningún riesgo para el medio ambiente. Todo el proceso, desde el sustrato en donde se plantan las semillas hasta los productos para controlar plagas, son naturales. La huerta es una gran vitrina. | FABIÁN HERNÁNDEZ.

Hasta hace un par de años, doña María Luisa Jiménez surtía su despensa con productos comprados en el supermercado.

Hoy, esta emprendedora vecina de La Rita de Pococí, solo consigue por fuera el café y el azúcar, pues no solo cultiva todos los productos que come su familia, sino que además enseña a varios agricultores del cantón a obtener cultivos de gran calidad sin invertir grandes sumas de dinero y sin agredir al ambiente.

En el patio de su casa se levanta lo que a simple vista parece una huerta ordinaria, pero que ella prefiere llamar “vitrina tecnológica”.

“Lo que hacemos aquí es experimentar con diferentes tipos de tecnologías agrícolas bajas en emisiones de carbono. Tenemos que ir validando las técnicas según los ciclos de producción”, explicó Jiménez con seguridad.

El laboratorio es pequeño, pero surtido. En un área de 280 metros cuadrados hay sembrados repollo, coliflor, cebollino, cebolla, apio, lechuga y tomate, pero también se abren paso 35 especies de plantas medicinales como llantén, tilo, albahaca, zacate limón y sábila.

La diferencia de la huerta de doña María Luisa es que desde los sustratos en donde se siembran las hortalizas, el abono y hasta los plaguicidas son naturales y no representan una amenaza ambiental. “Esta tierra en donde está sembrado el cebollino está compuesta así: un 50 % por abono orgánico sellado, para alimentar a la planta, y 50 % por grasa de arroz y carbón vegetal que facilitan el oxígeno ”, explicó.

María Luisa Jiménez capacita a varios agricultores. | FABIÁN HERNÁNDEZ
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María Luisa Jiménez capacita a varios agricultores. | FABIÁN HERNÁNDEZ

Ese abono – conocido como compost frío– se fabrica a partir de hojas verdes, hojas secas, orina de vaca y excremento de ganado manejados orgánicamente. Se sella, se deja reposar durante 5 meses y luego se puede utilizar.

La compostera también está ubicada a unos pasos de la huerta.

“El compost frío no produce emisiones de carbono, pues está sellado. Además, tenemos equipos de medición para controlar la temperatura. Si llega a estar muy caliente se hace un hueco y se le agrega suero de vaca para enfriarlo”, dijo.

Doña María Luisa apuntó las ventajas de este tipo de cultivo: “No es necesario agregar ningún nutriente, solamente agua, pues la alimentación le llega a la planta por medio de la raíz. Una vez removida la cosecha, se limpian los residuos y se puede volver a utilizar para más cultivos ”.

Las plantas medicinales también tienen su razón de ser: “Nos ayudan a repeler las plagas pero además se les da un valor agregado mediante la elaboración de productos de cuidado personal como jabones, champús y gel para el dolor”.

Legado. Esta mujer también ha logrado trasmitir su conocimiento a un grupo de 30 productores del cantón y de otras parte del país que también tienen sus propias parcelas con cultivos orgánicos.

Uno de ellos es don Gerardo Quirós, quien fundó su propia empresa de productos para la agricultura orgánica y desde entonces su vida cambió.

“El agricultor solo tiene en mente hacer plata, no le interesa la salud de nadie. Cuando se hace un cultivo de repollo, lechuga, remolacha, papa, o coliflor ellos ahí le ponen químicos a lo loco y no les importa nada”, declaró.

Dentro de los productos que desarrolla este agricultor y ahora empresario destacan fertilizantes, fungicidas, herbicidas y también sustratos para los cultivos.

“La ventaja de estos plaguicidas orgánicos es que son orientadores no destructores de plagas”, manifestó.

Dicho proyecto fue desarrollado por el Instituto Nacional de Innovación y Transferencia Tecnológica y Agropecuaria (Inta), la Asociación Coordinadora Indígena y Campesina de Agroforestería Comunitaria Centroamericana (Acicafoc) y Fundecooperación .

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