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Análisis publicado en ‘The Lancet’

Obesidad repercute en el calentamiento global

Actualizado el 25 de mayo de 2008 a las 12:00 am

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Obesidad repercute en el calentamiento global

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Santiago de Chile. El Mercurio/GDA. Nada se salva, pues hasta la obesidad juega un papel clave en el calentamiento global.

¿La razón? Las personas obesas o con sobrepeso necesitan más combustible para su transporte y el de los alimentos que consumen. Y el problema empeorará a medida que la población “engorde”, advirtió en The Lancet un equipo de expertos de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

A este panorama poco favorable se suman la escasez de alimentos y el mayor precio de la energía, según escribieron los investigadores Phil Edwards e Ian Roberts en la edición de ayer de la revista científica.

“Nos estamos volviendo más pesados y es una responsabilidad global”, dijo Edwards a la agencia Reuters. “La obesidad es una parte clave del panorama general”.

Al menos 400 millones de adultos son obesos. La Organización Mundial de la Salud prevé que, en el 2015, unos 2.300 millones de adultos tendrán sobrepeso y más de 700 millones serán obesos.

El IMC delata. En su modelo, los investigadores británicos vincularon al 40% de la población global con la obesidad, con un índice de masa corporal (IMC) cercano a 30. Muchos países, dijo Edwards, se están acercando rápidamente –o han superado– ese nivel.

El IMC es un cálculo de la altura en relación con el peso y su rango normal fluctúa entre 18 y 25. Más de 25 puntos es considerado como sobrepeso y más de 30, obesidad.

Los investigadores determinaron que las personas obesas necesitan 1.680 calorías diarias para mantener la energía normal y otras 1.280 calorías para realizar sus actividades diarias, es decir, un 18% más que quienes tienen un IMC en un nivel normal.

Dado que las personas más delgadas comen menos y son más propensas a caminar que a depender del automóvil, la población más flaca disminuiría la demanda de combustible para transporte y agricultura, señaló Edwards.

Eso también es importante porque el 20% de los gases de efecto invernadero provienen de la agricultura, añadió el autor.

El próximo paso es cuantificar cuánto está contribuyendo la población más pesada al cambio climático, a los mayores precios de los combustibles y a la escasez de alimentos en el mundo.

“El promover una distribución normal del IMC reduciría la demanda y el precio global de los alimentos”, escribieron Edwards y Roberts en The Lancet .

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