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Reconstrucción del ‘World Trade Center’ tras ataques del 2001

Levantar la ‘zona cero’ ha sido un lento camino hacia el cielo

Actualizado el 11 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

Estructura de cuarto edificio más alto del mundo ya está terminada

Desde el 2003, once arquitectos han participado en el proceso de diseño

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Esta imagen muestra el avance de obras en Nueva York el pasado 17 de julio de este año 2013. | FRED R. CONRAD/THE NEW YORK TIMES

Doce años después del 11 de setiembre de 2001, este es el primer aniversario del ataque en Nueva York en el que el foco está 541 metros sobre el suelo.

La razón: la Torre Uno del World Trade Center (WTC) tiene su estructura externa terminada y se alza como el hijo más alto de la reconstrucción de la antes llamada “zona cero”.

La estructura, que se convirtió en el edificio de mayor altura del hemisferio oeste, es parte del nuevo complejo WTC . Este proyecto contempla siete torres, un memorial, un museo, una estación de trenes y un centro de artes.

La idea del actual WTC salió a la luz pública en el 2003, cuando el arquitecto Daniel Libeskind ganó un concurso para diseñar el plan maestro del proyecto de reconstrucción, que buscaba dejar atrás los escombros del ataque y crear un “sitio para la gente y no para las corporaciones”, como él dijo.

Libeskind boceteó cinco edificios que se caracterizaban por desafiar las líneas rectas y bordeaban en cadencia el espacio anteriormente ocupado por las Torres Gemelas.

Sin embargo, la historia detrás de la construcción de este proyecto ha sido un camino largo.

Los problemas. Luego del ataque del 11 de setiembre, comenzó una disputa legal entre la desarrolladora Silverstein, que había ganado un contrato de arrendamiento del WTC antes del atentado, y la Autoridad Portuaria de Nueva York para ver a quién le correspondía la reconstrucción.

Finalmente, Silverstein cedió el espacio de las antiguas Torres Gemelas para construir un memorial y, a cambio, quedó a cargo de edificar los demás rascacielos, menos la Torre Uno. Además, tenía la potestad de contratar a los arquitectos de su elección.

Así Libeskind quedó relegado del proceso y cada una de las torres se rediseñó. Los arquitectos encargados fueron David Childs; los ganadores del premio Pritzker (considerado popularmente como el Nobel de arquitectura) Lord Norman Foster, Richard Rogers y Fumihiko Maki y la firma Kohn Pedersen Fox. El Memorial y el Museo fueron diseñados por Michael Arad, Peter Walker y las firmas Davis Brody Bons y Snohetta. Por su parte, la estación de trenes estuvo a cargo del español Santiago Calatrava.

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Del diseño original se respetaron la distribución espacial, la altura de la Torre Uno y la idea de que los edificios fueran tamaño descendente; es decir, que la Torre Tres fuera más pequeña que la Dos.

“El proyecto es definitivamente innovador. A nivel conceptual mantiene las premisas de Libeskind, como las aperturas de las plazas para evitar las sombras sobre las huellas de las antiguas torres, el Memorial tiene mucha profundidad conceptual y su sensibilidad de escala y textura es sumamente delicada. One World Trade Center se levanta perfectamente a 1.776 pies de alturan representando el día de la Independencia de los Estados Unidos”, comentó el arquitecto Guillermo Garita, quien trabaja en Nueva York desde hace 20 años.

No obstante, a pesar de los logros en el diseño, con la crisis económica en medio, los costos de los edificios se elevaron y alcanzaron un valor superior al que dictaban las reglas de la oferta y la demanda. La Torre Uno, por ejemplo, costó $4.000 millones, lo que la convirtió en el edificio de oficinas más caro de la historia. La estación de tren está presupuestada en $3.470 millones, precio que los expertos aseguran “no se justifica” por la ubicación y volumen de pasajeros.

Ahora. Desde que comenzó la construcción en 2006, están listos el Memorial, el Museo y las estructuras externas de la Torre Uno y Cuatro. Estas últimas planean abrir sus puertas a finales de año. El resto de los inmuebles avanzan con lentitud y sus fechas de apertura aún son inciertas. “El significado de este proyecto es que la ciudad pudo levantarse y superar uno de sus momentos más oscuros de su historia con fuerza”, comentó Garita.

En el actual complejo del WTC entre 11 arquitectos, una desarrolladora, las autoridades de Nueva York y miles que perdieron conocidos en los atentados, encontrarle un único simbolismo al lugar es imposible. Doce años después quedan muchas preguntas.

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