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En la Antártida

Lago Vostok alojó vida en sus frías profundidades

Actualizado el 15 de julio de 2013 a las 08:40 pm

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Lago Vostok alojó vida en sus frías profundidades

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El lago Vostok se sumerge a 3.768 metros de profundidad bajo el hielo glacial de la Antártida.

Ese ambiente extremo no pinta nada acogedor para que algo pueda sobrevivir allí; sin embargo, un grupo de investigadores logró identificar 3.507 secuencias de ADN que se pueden asociar a especies ya conocidas.

El estudio se publicó en la revista PLOS y revela que, en esa región en apariencia inhabitable, pudieron haber existido formas de vida como bacterias, plantas o animales. Sin embargo, lo que los científicos rastrearon no fue la flora ni la fauna en sí misma, sino sus “huellas”, las cuales se manifiestan en 3.507 secuencias genéticas únicas.

El equipo estuvo integrado por investigadores del Departamento de Ciencias Biológicas de la Bowling Green State University (Ohio, Estados Unidos). El grupo detalló que el 94% de esos vestigios corresponde a bacterias acostumbradas a sobrevivir en condiciones extremas. El otro 6% fue asociado a eucariotas; es decir, células con núcleo diferenciado presentes en los organismos más evolucionados, como animales y plantas.

Según los científicos, cada uno de los taxones ( las distintas divisiones de la clasificación biológica) fueron similares a los de organismos descritos anteriormente en hábitats variados, tales como lagos, agua salada, ecosistemas marinos, tierra, hielo glacial, sedimentos lacustres y sedimentos marinos a gran profundidad.

Un gigante frío y profundo. Con una superficie de 15.690 kilómetros cuadrados, el Vostok es el más grande de los cerca de 400 lagos subglaciales identificados en la Antártida.

En su experimento, los científicos analizaron cuatro núcleos de hielo extraídos del lago.

Ese hallazgo de los genes de posibles organismos sorprendió a los investigadores pues este ambiente exhibe condiciones poco aptas para la proliferación de la vida: frío extremo, calor (originado de una posible actividad hidrotérmica), presión (ejercida por el glaciar que tiene encima), escasez de nutrientes y oscuridad total. El siguiente paso es comparar las secuencias halladas con las conocidas. Si coinciden en el 90%, esto significará que se trata de la misma especie.

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