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¿Cuán sanos son los menús infantiles de los restaurantes de comidas rápidas?

Grasas, azúcares y juguetes seducen el apetito de los niños

Actualizado el 30 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Oferta es amplia en el país; han hecho mejoras, pero no son 100% sanos

Expertos llaman a padres a contar calorías que tienen y moderar su consumo

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Grasas, azúcares y juguetes seducen el apetito de los niños

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Hamburguesas o porciones de pollo frito o pizza en envolturas atractivas y cajas coloridas seducen las mentes y el apetito de los más pequeños, ya que, además, ofrecen como premio recibir un juguete.

Esto, sin duda, ha atraído por años la mirada de los menores, pero también puede representar un riesgo para su salud, si el consumo de este tipo de comida se vuelve habitual.

Hay quienes coinciden en que los menús infantiles de restaurantes de comida rápida pueden resultar divertidos y ser una buena opción para lograr que los niños coman. Sin embargo, especialistas en nutrición recuerdan que, si no se dosifica su consumo, también pueden incentivar a largo plazo problemas de sobrepeso, diabetes e hipertensión.

Algunos restaurantes de comida rápida dicen ofrecer opciones más saludables para los niños, pero esto no significa que sean del todo sanas.

“La palabra ‘reducir’ no es sinónimo de ‘libre de calorías’; se reduce el porcentaje de grasa o sodio, pero no es que esté libre de grasa o sodio”, dijo la nutricionista, especialista en alimentación infantil, Marisol Chavarría.

Según comentó, el padre o encargado no debe solo fijarse en la suma de calorías, sino en su proveniencia, es decir, si es de proteína o carbohidrato o grasa.

“Algo con más calorías, pero con proteínas, es mejor que algo con menos calorías, pero más grasa”, explicó.

Ojo a la oferta. Los nutrientes de estas comidas ya han sido objeto de varios estudios. Una investigación de la Universidad de Yale publicada en la revista American Journal of Public Health analizó las diferentes combinaciones de las cadenas de comida rápida en EE. UU.

Según el reporte, de las 3.039 combinaciones posibles de menús infantiles de las mayores cadenas de comida rápida, solo 12 cumplen con criterios nutricionales aptos para preescolares, y únicamente 15 con los recomendables para niños de escuela. Al menos, el 30% de las calorías proviene de grasas saturadas y azúcar.

Como si fuera poco, los adolescentes obtienen de 800 a 1.100 calorías en un plato de comida rápida, aproximadamente la mitad de las calorías recomendadas por día.

Para ver si esto es así en Costa Rica, el martes 23 de octubre La Nación visitó y compró menús infantiles de varias cadenas de comida rápida: McDonald’s, Burger King, Wendy’s, KFC y Quizno’s.

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También se compró en Pizza Hut, donde no hay un menú infantil específico. Allí se tomó la opción sugerida para un niño de ocho años por la persona que tomó la orden.

El análisis arrojó que, de las nueve opciones analizadas, cuatro tienen más de la tercera parte de las calorías que un menor requiere durante un día (es decir, tienen más de 600 calorías, cuando lo recomendado por día son 1.800).

La situación empeora al añadir salsas, pues esto le sube entre 14 y 40 calorías por paquetito a cada uno, y es fuente de azúcar y grasa.

Además, en todos los platos se hallaron 600 miligramos ó mas de sodio por porción, cuando la OMS recomienda 1.900 gramos al día para los menores de nueve años.

Hábitos. Para la psicóloga experta en trastornos alimentarios Marcela León, varios factores promueven la ingestión de estos menús.

Por un lado, está el efecto que estas comidas generan en las papilas gustativas, lo cual aumenta el deseo de comerlas.

“La grasa y la sal potencian el sabor de las comidas, por lo que muchos de estos lugares buscan usarlos en mayor cantidad”, dijo.

El consumo de cómida rápida también se asocia con que los padres o encargados tienen menos tiempo para preparar alimentos.

Incluso, la especialista señala que, en algunos casos, hay padres que les compran esta comida a sus hijos porque sienten “culpa” por no darles toda la atención que quisieran ofrecerles.

“Muchas veces la mamá o el papá se sienten culpables y llegan a su casa con comida rápida. Esta comida no es un premio. Lo malo es que los juguetes que vienen en estos menús aumentan el simbolismo de que esta comida es un premio”, concluyó León.

“Las comidas rápidas deben ser esporádicas. Independientemente de que anuncien comida más sana, si decimos que, con estos cambios, podemos ir más seguido, estaríamos consumiendo las mismas calorías que antes, o incluso más”, dijo Chavarría.

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Irene Rodríguez S.

irodriguez@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Aldea Global. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre salud, periodismo médico y educación. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit.

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