Investigación de la Universidad de Costa Rica

Desechos de la piña pueden guardarse para alimentar ganado

 Hojas y tallos de la planta se pueden tratar y almacenar por un año o más

 Materia vegetal tratada es fuente de energía inmediata para el ganado

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Los desechos de las plantaciones de piña pueden almacenarse para servir como alimento para el ganado hasta un año después de haberse cosechado la fruta.

Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Costa Rica (UCR), interesados en encontrar una solución al problema ambiental que genera el cultivo de esta planta.

Cada hectárea de siembra produce 250 toneladas de tallos y hojas en desechos. Datos del 2007 indican que ese año se sembraron 40.000 hectáreas de la fruta.

Normalmente, tras cosechar la piña la planta se corta y se mezcla con tierra para servir de abono a una nueva generación.

Debido a la humedad de la planta, este método propicia la reproducción de la mosca paletera, la cual se alimenta de la sangre del ganado y lo enferma.

Así, con esta investigación también se ofrece una opción para evitar que el insecto perjudique a los animales.

La investigación la llevaron a cabo Michael López, Rodolfo Wing Ching y Augusto Rojas, de la Escuela de Zootecnia de la UCR.

El proceso. De acuerdo con la investigación, que forma parte de la tesis de licenciatura de Michael López, la utilización de rastrojos de piña en la alimentación de rumiantes es una práctica común en Costa Rica.

Sin embargo, su interés fue encontrar una manera de garantizar que esos rastrojos podrían almacenarse sin perder sus valores nutricionales por largos períodos.

Para ello se recurrió al método del ensilaje; es decir, colocar en silos el material vegetal.

Un silo puede ser, por ejemplo, una zanja en la tierra con forma de trapecio isósceles y protegido por bolsas de plástico para evitar que las hojas se mezclen con la tierra.

El proceso del ensilaje de los rastrojos consiste en colocar una primera capa de material vegetal y posteriormente una de melaza para facilitar el crecimiento de bacterias.

Luego se agregan las bacterias (se consiguen en lugares especializados) y pulpa deshidratada de cítrico, se compacta con un tractor para eliminar la mayor cantidad de oxígeno posible y se comienza una nueva capa hasta que el silo esté completamente lleno, momento cuando se se sella para evitar el ingreso de oxígeno, lo cual provocaría un proceso de descomposición.

Durante unos 30 días, las bacterias trabajan, primero eliminando el oxígeno restante, luego fermentando el material, creando ácido láctico, una especie de vinagreta que conserva por más de un año en buen estado este material vegetal, explicó López.

Nutrición. Según la investigación en que participó López –de la cual se publicó un artículo en la última edición de la Revista de Agronomía Costarricense– los rastrojos tratados tienen un valor nutricional apto para utilizar tanto en ganado de engorde como lechero, sin importar su peso.

“Sin embargo, debe ser tomado como una fuente de carbohidratos, de energía inmediata. Por ahora no es la fuente de proteína que necesitan los animales y los productores deben tomar eso en cuenta para complementar la alimentación. Comenzaremos a trabajar en otra investigación para saber qué aditivos agregar para ofrecerle un producto completo al ganadero. Pensamos que los rastrojos de soja podrían servir”, explicó López.

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Noticia La Nación: Desechos de la piña pueden guardarse para alimentar ganado