Por: Víctor Fernández G. 30 agosto, 2014
Imagen sin titulo - GN
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Ser famoso en Costa Rica es fácil, vaya que sí. El requisito es único y sencillo, pues todo lo que se necesita es salir en televisión.

Durante los últimos 20 años la prensa de espectáculos (de la cual yo formo parte) ha construido un ideario en el que todo aquel que sale en televisión nacional es, por añadidura, sujeto de atención y noticia en potencia. Y es que resulta lógico que la gente de la pantalla chica se haga notar: tiende a ser atractiva, entretenida, con buena labia y, en algunos casos, abundante en carisma.

Por esto –y a falta de figurones de talla internacional– fue sencillo convencernos de que modelos, periodistas y animadores de programas son nuestra farándula... humildita y metida a grande, pero es lo que tenemos (o eso creíamos).

El concepto terminó de redondearse cuando, unos 10 años atrás, la televisión nacional se volvió asunto de solo dos grandes actores, Teletica y Repretel, con más rasgos en común que diferencias. Además, el tránsito de figuras de una televisora a la otra se tornó recurrente, al punto de que el público terminó por verlas a todas como la misma cosa.

El caso más claro está en la versión gallo pinto de la franquicia Dancing with the Stars , estrenada una semana atrás por Teletica. La competencia de baile presenta a diez estrellas (el calificativo es de la producción), de las cuales seis se volvieron rostros familiares al público tras su paso por la televisión.

¿Son los participantes del programa del 7 realmente famosos? La respuesta la tiene usted. Yo me inclino a considerarles personas conocidas, que efectivamente se despegan del anonimato colectivo y se pueden preciar, en el mejor de los casos, de ser queridas y admiradas por desconocidos o, si no, por lo menos identificables en la fila del supermercado.

 Recurrentes. Teletica Formatos ha producido ya varios espacios de concursos en los que las celebridades criollas son las protagonistas.

De los venidos de la tele hay dos tipos: los carismáticos y los socialités . Participantes como Alejandra Ale Ale González o Maureen La Tía Salguero caben en la primera categoría, mientras que en la segunda se ubican figuras que no fallan a ninguna inauguración en Multiplaza, como la reina de belleza Marisol Soto y la chef Lorena Velázquez.

Si bien Dancing apenas está en el arranque, no es arriesgado vaticinar que los “faranduleros” la tienen más duro para hacerse con la votación popular, más si tomamos en cuenta que se enfrentan a personalidades que sí labraron su despliegue en campos donde la aceptación masiva es indispensable. Por esto, a alguien como Velázquez –más recordada por su perenne presencia en espacios como El Topo y Tía Zelmira – es casi injusto medirla en votos con los músicos Pedro Capmany y Tipí Royes, el humorista Alex Costa o el futbolista Alonso Solís.

Pero bueno, como televidentes y lectores (porque, insisto, los medios impresos también reforzamos estos conceptos) los famosos locales los seguiremos extrayendo de lo fácil, de lo que está más a mano. La televisión generada por dos empresas es nuestra principal fábrica y empleadora de celebridades: los famosos se producen ahí para luego nutrir espacios de la casa como Dancing , que precisamente se sustenta en la presencia de Stars .

Ser famoso en Costa Rica es fácil y por eso no debe de tomarse, como oficio, tan en serio; bien sabido es que las celebridades locales que más se dan a querer son aquellas que no despegan los pies de la tierra. Por eso, hoy que un tico sonríe, tímido, a todo el mundo desde la cancha del Santiago Bernabeu uno se pregunta por qué si él, que puede, no juega de vivo, otros acá siguen creyendo que la “fama” a la Lindora lo es todo.