Cadena de televisión define la producción de La cualquiera, su primera serie original, como un riesgo y no como el comienzo de una tendencia necesaria para el medio audiovisual costarricense.

Por: Alessandro Solís Lerici 26 julio, 2014
Imagen sin titulo - GN
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Luego de más de medio siglo de existir, Teletica (canal 7) se atrevió a producir desde casa matriz La cualquiera, una serie de televisión cuya fecha de estreno estaba pactada para el 2012 y que en primera instancia fue concebida para contar con 13 episodios pero que terminó siendo una miniserie de cuatro capítulos, transmitida de martes a viernes esta semana.

La mismísma Paula Picado (directora de Teletica Formatos) comentó que la inversión de ¢100 millones en la novela fue una “quijotada económica” para la empresa, pues no tenían “referencia de cómo presupuestar algo que nunca habíamos hecho”. Esperemos que ahora que la tienen (y suponiendo que Teletica tiene su platilla) sigan siendo tan aventurados.

Teletica –y los demás canales de tele del país– han producido todo tipo de refritos y programas que son el antónimo de quijotadas económicas, pero siempre es difícil encontrar casos en los que se haya aprovechado el talento audiovisual que existe en las calles y, encima de eso, las muchas mentes creativas capaces de aportar contenido original y de pronto un poquito más apropiado para el contexto local que Bailando por un sueño.

Quizá lo que más falla en las producciones locales es la actuación, algo que también se evidencia en el primer episodio de La cualquiera, el único que pude ver antes de que esta publicación mandara a imprimir este número. En general, la actuación tiende a ser muy fría y rígida frente a las cámaras, pero eso puede mejorar cada vez más, especialmente si las oportunidades para el medio crecen.

No podría hablar de La cualquiera sin antes haber visto toda la serie, pero en ese primer episodio que vi solo una vez, mi ojo no logró captar ningún tipo de publicidad ni nada remotamente parecido a La pensión, algo que, puña, es digno de celebrar, porque ese podría fácil fácil ser el peor programa de la historia.

Sea La cualquiera buena o sea la peor serie alguna vez producida (una dura hazaña, si me preguntan a mí), celebro a medias el que Teletica haya tomado esta decisión. Es positivo en el sentido de que, sí, representa una novedad dentro de un medio tan reducido como el nuestro, en el que uno de los canales de televisión más importantes del país encuentre tan difícil financiar y producir algo original. Pero es un primer paso, y eso se aprecia.

Teletica ha producido –en promedio– una serie original cada 50 años, una estadística que le convendría mejorar por el bien propio y el del medio.

Por otro lado, es triste recordar que este es un caso realmente aislado, máxime en tiempos en los que basta echar un ojo a la producción de cortos, documentales, videoclips musicales y películas de los últimos años para notar que el talento se desborda y que las ganas de comunicar algo más trascendental que un programa de concursos sobran. Es cuestión de voltear la mirada hacia todo un personal educado y listo para ponerse a trabajar.

Según Paula Picado, Teletica tiene las puertas abiertas a los productores locales y se reciben propuestas a diario, pero no todas se pueden concretar. Queda la duda de cuántas sí se concretan, porque si el promedio de series originales es de una cada 50 años, esa podría ser una estadística que valdría la pena aumentar para el bien de la empresa y del gremio.

Canales ticos: este tipo de osadías son comunes en muchas partes del mundo, incluso en países con características similares a las nuestras, y no se hacen por “apoyar” la producción local (como si fuera caridad) sino porque son oportunidades para cautivar al público con programación fresca, rica y de mayor calidad, y por ende para generar ganancias.

Pero más allá del negocio y viendo el impacto de las televisoras a nivel macro: si mis deseos fueran reformas constitucionales, estas empresas deberían estar obligadas por ley a utilizar de manera responsable el bien público que administran y que está pensado para ser de libre acceso para todos los habitantes, y con ello me refiero a que además de beneficiarse económicamente beneficien al pueblo cumpliendo con una cuota no solo de programación original, sino también de índole educativa y cultural.

Vea los cuatro episodios de La cualquiera en Teletica.com.