Por: Alessandro Solís Lerici 20 septiembre, 2014
Imagen sin titulo - GN
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La mayoría de las comedias en televisión nacieron para ser rápidamente olvidadas. En caso que alguien las recuerde, lo más probable es que sea con desdén. Es decir, todavía dan repeticiones de The Nanny por ahí, pero eso no quiere decir que quienes lo vieron entonces y lo recuerdan ahora no reconozcan que están viendo una producción mediocre con un guion patético y predecible... o eso espero; ¿verdad que todos pensamos lo mismo?.

Las comedias televisivas, especialmente las denominadas sitcom , han sufrido las réplicas de una sobreproducción similar a la de cualquier producto que se venda bien en el mundo moderno. Los canales en algún momento pensaron que podían hacer cualquier comedia de calidad debatible y que el público lo iba a consumir porque el formato era agradable. De ahí que la mayoría sean poco recordadas hoy día.

Hablar de qué tanto recuerda la gente algo no necesariamente detalla su calidad, pero sí revela su impacto. En un medio tan promiscuo como la televisión, mantenerse en la memoria colectiva después de décadas de haber existido es un lujo de pocos, y cada integrante de las generaciones que vieron series icónicas mientras estaban al aire tendrá diferentes recuerdos y sentimientos adjuntos a ellas, para bien o para mal.

En esta edición de Teleguía celebramos que hace veinte años empezó Friends (y que hace diez terminó), una de esas comedias que indudablemente están incrustadas en el inconsciente de la cultura occidental. Cada día, en cualquier lugar del mundo, algún canal va a pasar un episodio de Friends; no obstante, la trascendencia que tuvo y tiene de este lado del mundo y durante el cambio de milenio probablemente no tiene par.

Fenómeno. Cada día, en cualquier lugar del mundo, algún canal va a pasar un episodio de ‘Friends’.

Muchos debaten sobre si Friends es la mejor comedia de todos los tiempos, o la más importante, pero nadie llegará a un acuerdo. Para algunos lo será, para otros no y a otro montón de gente ni siquiera le interesa la discusión. Para todos, lo “mejor” es algo diferente. En mi caso, la comedia que más he disfrutado ha sido Seinfeld , una frecuente competidora de Friends cuando de preguntarse cuál es la mejor sitcom se trata, como si ambas no hubieran redefinido la juventud desde la pantalla chica.

Entre las dos, Seinfeld representa el frente más absurdo de la comedia, y a la vez el más realista, en cuanto a sus observaciones sobre la cultura, estilo de vida y la comunicación humana, y por eso la prefiero. Seinfeld fue más profundo y atemporal, y muchos de sus seguidores prefieren eso a la comedia semi-romántica de Friends con hedor a los noventa, pero eso no significa que no haya quienes podemos disfrutar de ambas series a sabiendas de que son productos totalmente distintos.

Hoy brindamos por Friends , mientras muchos recuerdan sus momentos favoritos, el personaje con el que más se identificaban y las lecciones aprendidas a través de las tantas situaciones en las que seis amigos viviendo en Nueva York se vieron involucrados, como un referente más de que todas estas cosas a las que nos aferramos –series, libros, discos–, que nos hacen reír y a veces llorar, pero más que todo sentir, que nos alteran el rumbo del día y que nos modulan el humor, eventualmente pueden cambiar el mundo, aunque sea el propio.