Por: Víctor Fernández G. 20 octubre, 2013
Imagen sin titulo - GN
Imagen sin titulo - GN

Con la hexagonal final de la Concacaf terminada y los mejores equipos encaminados hacia Brasil, admito que echaré de menos el inmejorable entretenimiento de ver sufrir a los comentaristas de la tele mexicana.

Este fue un placer que creció con los meses, justo en la medida en que la selección de su país se alejaba, de modo torpe, de sus aspiraciones mundialistas. De repente ver el rechinar de dientes y las jaladas de mechas de los envenenados de Fox Sports y ESPN se volvió una comedia imperdible.

Si bien en otras televisoras del país azteca se sufrió igual, fueron los señores de espacios como Fútbol picante y La última palabra los que más nos arrancaron carcajadas. Y es que no es cuento: cada noche de eliminatoria los “debates” de aquellos angustiados analistas parecían una rutina más bien cercana a una comedia de teatro barato.

No sé ustedes, pero yo veía aquel sin sentido control remoto en mano, pues me era irresistible saltar de las peroratas agitadas de David Faitelson, en ESPN, a los soberbios argumentos de Carlos Hermosillo, en Fox.

Ambas cadenas de cable, si bien transmiten para varios países del continente, emiten su señal en “mexicano”, solo pensando en la población de ese país y en los millones de paisanos radicados en Estados Unidos. Para ellos, el resto del mundo existe solo en la medida en que se relacione con México.

¡Celebremos! Los comentaristas mexicanos se encargaron de cargar al Tri de mala vibra en los otros países del área.

Sin embargo, lo que antes resultaba un infumable ejercicio de soberbia monotemática (porque solo del Tri hablaban), de repente tomó un giro divertido y hasta morboso para nosotros, los televidentes no mexicanos.

Aquellos señores no sabían qué hacer, para dónde agarrar: ¿cómo llenar tantas horas de hablada sobre las bondades del fútbol mexicano cuando no las había? Así, mientras los equipos visitantes salían del Estadio Azteca cargados de puntos a su favor , los hombres de la televisión por cable seguían sosteniendo el espejismos a como podían.

Ya para las últimas fechas lo que empezó como un chiste más parecía culebrón. Todos se atropellaban al hablar, con explicaciones muy elaboradas sobre la desgracia de su selección, echándole la culpa a los dirigentes, jugadores, al desfile de entrenadores... a final de cuentas, a todo México.

Sin embargo, lo que Fútbol picante y La última palabra se negaron a decir es que quizá los demás equipos del área crecieron, mejoraron lo suficiente como para faltarles el respeto y cachetearlos en su propia casa. Y claro está que si toda Centroamérica se unió para procurar dejar a México fuera del Mundial, fue “gracias” a los periodistas y analistas de ESPN y Fox Sports. Buen trabajo.