24 mayo, 2014
Imagen sin titulo - GN
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En 1983 Michael Jackson volvió de la muerte convertido en zombie y paralizó al mundo con una escalofriante coreografía que cambió la historia de la música para siempre. El video de Thriller fue la primer premier mundial de MTV, tiene el récord Guinness al audiovisual más exitoso de la historia y fue el primer video musical protegido para la posteridad por la Librería del Congreso en Estados Unidos.

Más de treinta años después el rey del pop regresa de la muerte una vez más, solo que ahora sí está muerto y ahora no es un zombie, es un... ¿fantasma? Lo que habría que empezar por aclarar es que lo que vimos en la presentación de los Billboard Music Awards del 2014 no fue técnicamente un holograma, aunque lo llamemos así. Para hologramas, Star Wars . Lo que vimos está mucho más cerca de una técnica de ilusión conocida como “El fantasma de Pepper” ya añeja, pues data del siglo XIX. Naturalmente los avances de la “tecnología moderna” le meten la escarcha adicional para que el efecto sea tan impresionante como, para algunos, perturbador.

Jackson no es el primer muerto que regresa para presentarse “en vivo”. Quizá el fantasma digital más famoso (previo, por supuesto, a este) es el de Tupac Shakur, que levantó escalofríos entre la audiencia del festival de Coachella 2012. También vimos a Elvis echarse un dúo para el recuerdo con Celine Dion en American Idol en el 2007, pero aquel espectro echó mano de otra tecnología: ese era Elvis “en serio” pues lo que vimos fue una grabación del hombre proyectada al lado de la diva siguiendo las enseñanzas de la rotoscopía.

Discusión. ¿Honramos o explotamos la memoria del difunto? Pareciera que es el factor shock de una tecnología que se abre paso lo que enciende el debate

La tendencia, como es de esperar, ha levantado todo tipo de preguntas en torno a la ética detrás de lo que se podría describir como un banquete visual con tintes necrofílicos. ¿Honramos o explotamos la memoria del difunto? Pareciera que es el factor shock de una tecnología que se abre paso lo que enciende el debate pues la práctica de lucrar con el legado artístico de los difuntos nada tiene de nueva. Kurt Cobain, Bob Marley, John Lennon, Jimi Hendrix, Joe Strummer, Jim Morrison... ¿Qué no se ha vendido de ellos y “con” ellos?

El tema se las trae y las colas son múltiples por lo que es difícil llegar a un consenso, especialmente cuando los aludidos no están presentes para pedirles su opinión. Podríamos especular con que Jackson, apasionado de la ilusión y la magia, habría amado el mentado espectáculo, particularmente tomando en cuenta que vino a darle un empujón a su segundo disco póstumo que ya es #1 en 50 países. Pero... tratándose de un perfeccionista del más alto nivel: ¿le habría gustado la idea de que una colección de temas que él mismo descartó llegaran al mundo sin su aprobación? Vayamos más lejos: ¿qué habría dicho el abstemio Bruce Lee de saber que un clon digital suyo pondría el rostro en un anuncio de Whisky?

En fin, no deja de ser irónico que el tema “nuevo” que presentó el “holograma” se titule Esclavo del ritmo y que el bicho aquel emule los movimientos de Michael Jackson al ritmo de una voz que dice “¡Esclavo! ¡Esclavo!”. Muy sugestivo ¿eh? Sea como sea, en lo que a mí respecta y por impresionante que sea la tecnología, me quedo por siempre con la mítica frase de Jackson 5: “Ain't Nothing Like The Real Thing”.