Se les conoce porque su oficio de cocineros lo hacen frente a las cámaras de TV. Cinco chefs de la pantalla chica nacional hablaron del arte culinario

Por: Manuel Herrera 14 septiembre, 2015

Salpimentaron sus carreras, adobaron sus anécdotas y cocieron su trayectoria para incluir en el menú un nuevo platillo, cuyo ingrediente principal es la testosterona.

Por primera vez, los chefs de la televisión criolla se reunieron en un mismo estudio para hablar de las experiencias que les ha deparado el arte culinario frente a las luces y las cámaras.

Aunque en cocinas diferentes, a los reconocidos Daniel Vargas, Sebastián La Rocca, Óscar Castro, Érick Zumbado y Rafael Calderón los une la misma pasión: el arte culinario.

Pero no solo eso tienen en común. Viva los reunió a finales de agosto (aunque no lo crea, la mayoría se vieron por primera vez ese día), para conocer algunas de las anécdotas e historias alrededor de una profesión que ellos disfrutan al máximo.

A la cita grupal se ausentó Castro, quien por motivos de agenda no pudo estar presente en la reunión con todos sus colegas, aunque sí expuso sus opiniones en una sesión individual.

La dinámica de su rol como hombres y chefs desde el punto de vista familiar y social, y sus variados y pintorescos estilos de cocina, fueron algunos de los temas que se echaron en la olla.

No faltó el intercambio de números de teléfono para una reunión social dentro de unos meses, ni las referencias sobre las profesiones que hubiesen seguido de no haber sido artistas culinarios.

En detalle. La conversación asustó la tranquila noche del último jueves de agosto.

El imponente acento argentino de Sebastián La Rocca se mezcló con las rápidas opiniones de Rafael Calderón y la insistente “metida de cuchara” de Érick Zumbado. Solo Daniel Vargas esperaba su turno para hablar.

Rafa fue el encargado de encender la cocina. Habló sobre el abanico de posibilidades que le abre la televisión a un cocinero de ese medio.

Para él, la pantalla chica lo llevó a descubrir otra pasión: la producción audiovisual.

Daniel es otro que tiene agradables sorpresas del oficio desde esa trinchera. La televisión le ayudó a dejar de lado la cocina de un restaurante y asumir el reto de ser chef del programa Sabores. Ahora, él le dedica más tiempo a su familia.

Unos 20 minutos después de compartir criterios similares sobre ese tema, la temperatura era la ideal para agregar los ingredientes a la olla.

¿Son ustedes los que siempre cocinan en sus casas o en las fiestas familiares o de amigos? ¿Cómo se desenvuelven en esos escenarios?, preguntamos.

Fotografía: Nina Cordero
Fotografía: Nina Cordero

Las respuestas fueron tan variadas como el gusto de Daniel por preparar comida mediterránea o el de Óscar por cocinar platillos caribeños.

“Atiendo todos los desayunos en la casa, a la carta, pero eso sí un solo tipo de desayuno para todos. Unas tres veces a la semana hago la cena, y si los domingos nos quedamos en la casa me encargo de todas las comidas”, comentó Castro, el chef de Buen día , de Teletica canal 7.

Al igual que Óscar, Daniel Vargas es el cocinero de su esposa e hija. “En mi casa el que cocina soy yo. Tengo una esposa bastante antojada y aunque son los antojos de ella, a mí me encantan”, contó el chef de Sabores.

Rafael y Érick también dicen ser los cocineros de sus casas, pero con una pasión diferente a la que muestran frente a las cámaras: Rafa –chef de programas como 7 Estrellas y Al sazón de Rafael – puede pasar comiendo fajitas de pollo, de carne o de pescado todo el día.

Por su lado, Érick, de Su mañana de canal 9, es feliz con arroz, atún y aguacate.

Sebastián es el único que cocina muy poco en su casa.

¿La excusa? Él dice que su esposa es la cocinera perfecta.

“Hay un mito de que el chef llega a la casa a cocinar. Yo te puedo decir que esos son los primeros años de la carrera en los que uno tiene más tiempo libre y llega a la casa a experimentar; pero, en realidad, los chefs no todos los días cocinamos en nuestras casas. Te lo voy a decir: gracias a Dios tengo una esposa que es genial y es la chef de la casa”, confesó La Rocca, de Sabores y director culinario de Enjoy Group.

En otras cocinas. En cuanto a su desempeño en actividades sociales fuera de sus casas, también hubo un menú variado.

A Óscar Castro le molesta ir de invitado a fiestas y que, al menos, le sugieran que cocine.

“Si a mí me invitan a una casa a cocinar prefiero quedarme en la mía. Un día llegué a una actividad y un conocido me dijo: ‘Mirá, ahí en la pila tengo un lomito, ¿qué hago?’. Yo le dije que la metiera al refrigerador porque sino se le iba a poner malo”, recordó con risas.

Del grupo, solo Castro expresó ese malestar; los otros acceden a apropiarse de la cocina en cualquier actividad social a la que sean invitados.

“Si vas a la casa de unos amigos y tenés que cocinar hay que hacerlo relajado y sonriendo; pero no me molesta, más bien me divierto”, dijo La Rocca.

“Si llego a una casa y me piden que les cocine algo, lo hago con todo gusto”, afirmó Érick.

“No me molesta en lo más mínimo cocinar donde sea, lo que me molesta es cocinar para mí solo, no me motiva; tiene que haber un grupo de personas. Cocinarle a la gente me motiva”, agregó Daniel Vargas.

Finalmente, a Rafael Calderón tampoco le molesta: “Si alguien me invita a algún lugar, que sepan que me pueden dejar la cocina; me encanta cocinar, es lo que me relaja”.

Pese a que la mayoría tiene la disponibilidad para cocinar en cualquier lugar, todos reconocen que son pocas las invitaciones que reciben a fiestas, porque la gente le teme cocinar a un chef.

“Al menos yo disfruto llegar a comer donde alguien más cocinó”, manifestó Érick Zumbado.

El tiempo de cocción corría a la misma velocidad que avanzaba la noche. La conversación llegaría a su punto final con una pregunta de Daniel.

“¿De no haber sido chef a qué se habrían dedicado?”, cuestionó el cocinero de brazos tatuados.

“Hubiera estudiado cine”, respondió Rafa Calderón; “actuación”, dijo Érick. “Habría estudiado medicina”, compartió Sebastián La Rocca; “abogado”, sostuvo Óscar Castro, quien fue aficionado del fútbol y básquet.

¿Y usted, Daniel?, le preguntó Rafael.

“Música. Toco guitarra pero solo para mí. Jugué en Saprissa desde los 8 años y creí que me iba a dedicar al deporte; de hecho, la decisión de retirarme del fútbol para irme a estudiar cocina a España fue la más difícil que he tomado en mi vida”, contó.

Más de una hora después, la mesa quedó servida con una receta personal y llena de sorpresas, cocinada por los artistas culinarios de la televisión local.