La cara del programa Vestido de novia , de Discovery Home & Health, asegura que su labor va más allá de hacer lucir espectacular a una mujer en su boda

Por: Lysalex Hernández A. 15 mayo, 2016

Su nombre no solo está ligado a la industria de la moda nupcial, sino que su liderazgo como el rostro principal en el programa Vestido de novia , que se transmite de lunes a viernes, a las 10 a. m., por Discovery Home & Health, le ha permitido ayudar a reforzar la autoestima femenina.

Y es que como ha dicho Randy Fenoli en distintas oportunidades, más que encontrar el traje perfecto para una mujer en este día, lo importante es que esta aprenda a aceptar su cuerpo y a descubrir todas esas características que la hacen única.

Precisamente, el empresario y diseñador de modas, ha expandido su rango de operación a conferencias de empoderamiento femenino, donde busca promover ideas que ayuden a fortalecer la seguridad que debe tener toda chica sobre sí misma.

En una entrevista que sostuvo con Viva , Fenoli explicó cómo su trabajo en a industria y sus casi 10 años de carrera en televisión, le han hecho entender su propósito: “educar, elevar y empoderar a toda persona que conozca”.

¿Qué es lo principal que usted toma en cuenta al momento de convertir en realidad el sueño de una novia?

Creo que para mí es hallar a una mujer que nunca antes se ha sentido hermosa en la vida y encontrarle ese vestido absolutamente perfecto, que hace que ella se mire al espejo y se dé cuenta de que, de repente, se siente bonita, hermosa; para mí, es como ganar un premio de la Academia cada día de mi vida. Amo lo que hago y me siento afortunado.

¿Cómo se siente después de todos estos años de carrera?

Me siento bendecido; es un honor y un privilegio para mí. No soy un neurocirujano, no salvo vidas, pero si puedo lograr que una mujer se sienta mejor consigo misma y se vea hermosa el día de su boda, y quitarle un poco de estrés a su vida, es una pequeña contribución la que hago y a la que considero una auténtica bendición en mi vida.

¿No ha sentido, alguna vez, que su tarea requiere una gran energía cerebral, ya que atiende 15.000 novias por año?

No, disfruto cada minuto de cada situación. Cada novia que se acerca a mí tiene una historia única y diferente, un nivel de estrés diferente o alguna persona que la presiona. La verdad es que nunca me canso de sentir que puedo quitarle ese estrés. Puedo seguir haciendo esto para siempre porque es sencillamente maravilloso.

¿Cómo maneja ese equilibrio en su vida?

Vivo sin equilibrio. No lo hay. Mi vida es alocada. Un día estoy en Brasil y, al día siguiente, en México. Después me voy para Florida, y al día siguiente no tengo idea de dónde voy a estar, y entonces vuelvo a casa y realmente no hay equilibrio, creo que si lo hubiera me volvería loco. Odio tener que estar sentado todos los días como lo hace el cajero de un banco contando dinero, o estar encerrado en una oficina, me volvería loco. Entonces, para mí, llevar una vida desequilibrada es sencillamente maravilloso; siempre es diferente, nueva, y trato de disfrutar cada momento de ella.

¿Qué aprendió de cada una de las mujeres que se acercaron a usted todos estos años?

En primer lugar, y tal como dije antes, creo que todas las novias sencillamente quieren lucir y sentirse hermosas el día de su boda. Pienso que muchas están muy ansiosas porque quieren estar seguras... se sienten inseguras con respecto a cómo van lucir. Hay algo que no lo aprendí, porque lo he visto durante toda mi vida, sino que solo lo consolidé y es la idea de que las mujeres son muy fuertes, basta ver todas las cosas por las que pasan en la vida. Creo que muchas de ellas son más fuertes que los hombres. Miremos a Hillary Clinton, es la mujer más fuerte que estamos viendo hoy.

¿Cuál ha sido el mayor reto de toda su carrera?

Conciliar el sueño (risas). No sé. Quizá el mayor desafío puede ser una novia que entra y dice que desea un auténtico encaje francés y cristales de Swarovski, con una etiqueta de diseñador y tela de seda, y luego aclara que tiene un presupuesto de mil dólares. Es obvio que no se puede tener ese vestido por mil dólares, de modo que pueden ser un gran desafío.