Actor cómico que siguió los pasos de Jerry Lewis, alcanzó el estrellato pero su carácter violento le granjeó fama de agresor emocional.

 19 diciembre, 2015
Página Negra Jim Carrey: El gato en el sombrero
Página Negra Jim Carrey: El gato en el sombrero

Mientras el alma gime, el rostro ríe. Nada les causa encanto ni atractivo. Contentos y amargados nunca faltan en Navidad; desde Ebenezer Scrooge hasta el verdoso Grinch; ninguno es capaz de ver a un pobre acomodado.

De todos los impresentables James Eugene Carrey ocuparía el primer lugar, merced a su cara de circunstancia, esperpénticos gestos y bufonescos contoneos.

Cada Nochebuena, Carrey destila hiel bajo el disfraz del personaje creado por el Dr. Seuss en el cuento ¿Cómo el Grinch robó la Navidad? , y termina convertido en un dulce gracias a la empalagosa de Cindy Lou.

El pobre de James, convertido en Jim para la pantalla, las pasó duras y maduras con tal de estampar su nombre en el cosmos de Hollywood; carente de palancas y atractivo solo le quedó el talento cómico para abrirse paso en el cine.

Jim Carrey se hizo con el papel del Grinch, rol para el que también fueron considerados Jack Nicholson y Eddie Murphy. Fue nominado a un Globo de Oro por este trabajo. Archivo
Jim Carrey se hizo con el papel del Grinch, rol para el que también fueron considerados Jack Nicholson y Eddie Murphy. Fue nominado a un Globo de Oro por este trabajo. Archivo

Allá en su natal Jackson’s Point –pueblito canadiense donde nació el 17 de enero de 1962– su padre Percy era un elevado ejecutivo de una empresa ferretera. Con su salario de contador mantenía a Kathleen, la esposa, y a sus otros tres hijos: John, Patricia y Rita.

La compañía quebró y la familia cayó en la miseria. De propietarios pasaron a inquilinos y la familia terminó hacinada en una tienda de campaña, en Scarborough, mientras lograban acomodarse.

Todos los hijos buscaron un empleo y Jim consiguió uno en una fábrica de llantas. Dejó los estudios secundarios para acarrear dinero al hogar. En una entrevista para el Hamilton Spectator explicó: “Si mi carrera en el espectáculo no hubiera cuajado, probablemente estaría ahora en Hamilton –Ontario–, trabajando en una fundición”.

Desde la niñez él traía el espíritu cómico; animaba a los mocosos del aula con sus gracejadas, chistes improvisados y ocurrencias al estilo de Jerry Lewis.

A los 15 años tentó a la fortuna y actuó en varios clubes; a los 19 años era el payaso oficial con sus imitaciones de personalidades, la de Elvis Presley le quedaba de maravilla.

De Canadá saltó a Los Ángeles, California, y consiguió trabajo en The Comedy Store, donde el humorista Rodney Dangerfield lo pulió y lanzó al estrellato como abrebocas de sus presentaciones.

Fue a partir de los años 80 que se interesó en el cine y la televisión; realizó una prueba para Saturday Night Live y lo rechazaron, aunque casi 20 años más tarde fue el anfitrión dos veces, en mayo de 1996 y en enero del 2011.

El despegue fílmico fue con Mordiscos peligrosos, a los 23 años; pero se convirtió en un ícono popular con Ace Ventura , si bien la critica lo hizo puré y fue nominado a los Premios Golden Raspberry como peor Nueva Estrella.

Después vinieron La Máscara , Batman Forever , Mentiroso, mentiroso y The Truman Show , que casi le depara un Óscar, y la impagable ¿Cómo el Grinch robó la Navidad?

El éxito le sonrió en los negocios, pero le volvió la cara en el amor. A los 25 años se casó con Melissa Worner, una camarera que conoció en un cabaret. Se divorció para unirse con Lauren Holly; vivieron dos años nada más.

De ahí en adelante picó y mordió allá; a veces con Renée Zellweger, Laurie Holden, Jenny McCarthy y la infortunada Cathriona White, que hace unos meses se suicidó en circunstancias oscuras.

Mentiroso, mentiroso

La ruptura sentimental, un mensaje materno que la tildaba de fracasada, su adicción a las drogas y hasta sus vínculos con la secta de la cienciología, son los dimes y diretes que colman las páginas sensacionalistas, para tratar de explicar el suicidio de Cathriona, el 28 de setiembre.

Rodeada de cartas y en medio de una farmacia personal, un par de amigos encontró el cadáver de White, una modelo de 28 años que unos meses antes rompió relaciones con Jim, 25 años más viejo.

Ambos se conocieron en Los Ángeles, en el 2012. La difunta dejó su natal Irlanda para trabajar como maquilladora; tras cinco empleos en la industria del cine mejor se dedicó a la fotografía.

El periodista Tony Ortega aseguró que White estaba muy inestable porque los cienciólogos la sometieron a la terapia Survival Rundown, para que aprendiera a controlar a los demás.

Hay muchos cabos sueltos en esta tragedia, uno de ellos es que Cathriona estaba casada con Mark Burton, acólito de la secta, y por eso Jim cortó la relación.

Semanas antes del suicidio ella celebró su cumpleaños con el showman . Esa noche el actor fue a una fiesta con dos rubias bien pegajosas. A los días le cortó el pan a White y escribió: “Cierro Twitter. Espero haber sido una luz para mis personas más queridas. Os quiero a todos”.

Los amigos íntimos de la pareja comentaron que Carrey era un agresor psicológico, que alteró la conducta de su novia. Jim la despreciaba, la sacaba de su vida cuando quería y la avergonzaba en público.

En su juventud el comediante tomó medicamentos para controlar sus arranques de violencia, pero los dejó y eso lo endiabló más. Los chismosos arguyen que Cathriona robó los fármacos fatales de la casa del actor: Ambien, contra el insomnio, Percocet, un opiáceo contra el dolor y Propranolol, contra la ansiedad.

En una presunta carta póstuma ella pidió a su exnovio que se encargara de los gastos del funeral y afirmó: “Te amo, por favor perdóname, yo no soy para este mundo”.

Como el Grinch, tal vez ese trance le sirva a Jim Carrey para descubrir que la felicidad está más allá de los objetos materiales, y que nadie puede robarse la Navidad ni el amor, los dos son un regalo del alma.