24 agosto, 2014
Imagen sin titulo - GN
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La niña tenía apenas cinco años, pero desde ese momento, la madre de Ariana Grande se aterrorizaba al pensar que su hija había nacido para convertirse en una asesina en serie.

Resulta que, según dijo la cantante a la revista Billboard, ella fue una infante muy oscura y desquiciada, pues siempre quiso tener la cara pintada de esqueleto o llevar una máscara de Freddy Krueger.

“Yo era como una mini-Helena Bonham Carter. Cuando era niña, me convertía en el demonio de Tasmania”, comentó la joven de 21 años.

“Para mi quinta fiesta de cumpleaños teníamos el tema Tiburón y todos mis amigos salieron llorando. Yo todavía soy de esa manera, pero cuando era pequeña era más preocupante”, expresó.

Obviamente su madre, Joan, está mucho más tranquila y ahora ambas bromean con la anécdota.