Buen gancho El espacio de entrevistas de canal 7 tuvo en su estreno, con Minor Calvo, el rating más alto de los 10 emitidos, con 33,7 puntos

Por: Allan Andino 12 julio, 2014

Luego de 10 capítulos del programa Las paredes oyen , de canal 7, su presentador Édgar Silva comentó sentirse asombrado de los números que arrojó el rating en hogares, convirtiendo al espacio en el programa regular más visto en la televisión tica en los últimos tres meses.

Aunque la primera temporada culmina el 29 de julio con un total de 13 episodios, Silva hizo un refrescamiento de su atinado experimento.

¿Cuánto del objetivo planteado cumplió Las paredes oyen ?

Honestamente, en términos de audiencia yo no lo había proyectado. Yo esperaba una buena aceptación del programa hablando de contenido y del valor de la conversación. Poner un espacio exclusivamente de entrevistas en un horario estelar no se había hecho en mucho tiempo, no nos habíamos atrevido a eso. No sabía qué esperar del público. De lo que estaba seguro era que lo que confesaban en las entrevistas tenía una gran carga emocional, que podría ser atractiva.

¿Es verdad que dejó algunas entrevistas guardadas, como las de Juan Bau o Jairo?

Sí, correcto. Hemos hecho otras entrevistas, sopesando y sacando las que consideramos oportunas. Las que están hechas las guardaremos para futuras emisiones.

Con estos números, ¿la reacción de la gente era la que esperaba? ¿Le sorprende, por ejemplo, la de César Meléndez, que tuvo índices de audiencia más altas que otras?

César no me sorprendió, él guarda un concepto que es muy bien visto por la sociedad. Y bajo cualquier criterio –indistintamente quien quedó arriba o abajo–, casi todos los programas quedaran arriba de 20 puntos de rating , lo que me tiene sumamente halagado y contento. Un día como los martes no es fácil.

¿Con qué pueden ser comparables estos números?

El partido inaugural del Mundial Brasil-Croacia tuvo 24,1 puntos de rating . Una novela como Avenida Brasil 18 puntos. En mayo solo nos superó las dos finales de fútbol (Saprissa-Alajuela), lo que nos ubicó como el tercer programa más visto de ese mes, y el más visto en la programación regular en estos últimos tres meses.

¿Cómo explica que el capítulo de Minor Calvo haya sido, hasta ahora, el más visto de los 10?

Tal vez la expectativa del primer programa. El exsacerdote Minor Calvo nunca había tenido la oportunidad de contar su versión, su historia. Tenía 6 años de no hablar. Pueda ser eso una razón.

¿Segunda temporada?Silva dijo que no se ha establecido otra entrega, pero la posibilidad está abierta. Luis Navarro.
¿Segunda temporada?Silva dijo que no se ha establecido otra entrega, pero la posibilidad está abierta. Luis Navarro.

¿Me dijo que a futuro le gustaría tener más invitadas femeninas?

Las he tenido. Entrevisté algunas mujeres, tres o cuatro, pero el orden fue cambiando mientras se iba programando. Más adelante me gustaría tener una fotografía más heterogénea de los integrantes de la sociedad, en género y procedencia. En esta oportunidad le aposté a historias que yo quería compartir, de gente que todo el mundo conoce.

¿Invitaría a alguien de la competencia o lo ve complicado?

No lo veo complicado. Si voy a invitar a alguien debe tener la notoriedad que nosotros andamos buscando. Invitamos a Pilo sin consultarles a mis jefes (Teletica), quienes respetan la línea editorial del programa. Si al equipo de producción le interesa alguien, lo haremos.

¿La gente le recomienda nuevos entrevistados?

Sí, tanto por redes sociales como en persona. Desde otros colegas con historias de vida fuertes, personajes de moda, Daniel Ortega, Edén Pastora, hasta cantantes populares, las chiquillas piden a sus cantantes (risas).

A pesar de las críticas que dicen que debe interrogar más fuerte a sus entrevistados, ¿cuál es la línea que quiere reflejar del programa?

Que la gente tenga la suficiente apertura mental para permitirles a las demás personas que expliquen por qué dijeron y por qué hicieron lo que hicieron en su momento. En Costa Rica se está acostumbrado a juzgar sin escuchar la versión del otro. Decimos conocer algo y nos atrevemos a dar opiniones sin siquiera saber su procedencia, la historia que hay detrás de ellos.