25 enero, 2014
Imagen sin titulo - GN
Imagen sin titulo - GN

Para muchos, ella es una de las actrices más genuinas y espontáneas del Hollywood de hoy: por ejemplo, no tiene reparos en decir que cree que su estatuilla del Óscar tiene una maldición y que disfruta sentarse a comer varias hamburguesas de un tirón.

Hablar de sexo para ella no es un problema, por eso a muchos le causó risa cuando contó uno de los momentos más incómodos y vergonzosos que ha vivido hasta ahora, cuando alguien le regaló un montón de consoladores anales, los que decidió esconder debajo de la cama de un hotel en el que se hospedaba.

“Tenía toda clases de estos consoladores, y la mucama venía, así que los metí debajo de la cama para que no pudiera verlos. Cuando volví, me encontré que los había sacado todos y los había colocado tan bonito encima del tocador”, contó en en el programa de Conan O'Brien.