A los 34 años, quien fuera la estrella del Barcelona recaló en el Gallos Blancos de Querétaro, un golpe de efecto por parte de un modesto equipo mexicano

Por: Arnoldo Rivera J. 18 octubre, 2014
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Ronaldinho Gaúcho fue una de las grandes estrellas en el firmamento del Planeta Fútbo l. En alguna oportunidad, el mismísimo estadio Santiago Bernbéu se puso de pie y le aplaudió, tras marcarle al Real Madrid.

No importó que el gol lo anotara con el Barcelona, el máximo rival de los merengues: la Casa Blanca aplaudió sin mezquindad. El fútbol tiene sus cosas.

Las estrellas del cielo comparten destino con las de la cancha: en algún momento declinan y su luz empieza a ser más y más tenue, hasta apagarse.

Luego de ese último destello, las de allá arriba pueden convertirse en un agujero negro; las de acá abajo, pueden acabar como directores técnicos.

Siempre podemos saber cómo era el resplandor de esas antiguas estrellas: con un telescopio, para las primeras; si hablamos de las segundas, basta con firmar con un equipo menos exigente.

Dinho recaló en Gallos Blancos de Querétaro, un equipo con pergaminos modestos en la liga mexicana. El currículo del “10” brasileño le gana por goleada al de los emplumados.

Lo saben, pero no les importa: no todos los días se tiene a una estrella del calibre del brasileño, aunque su brillo esté en pleno proceso de apagón y sea muy distinto el fulgor, comparado con los días del Barcelona de España.

El “factor Ronaldinho” le ganó al mismo seleccionado mexicano: los Gallos, con el brasileño, juegan a estadio lleno; en contraste, La Corregidora mostró claros evidentes en el juego amistoso de la semana pasada del Tri ante Panamá.

Chivas tampoco dejó ir la oportunidad y el día que recibió a los emplumados, el equipo de Jorge Vergara ni lo pensó para encarecer las entradas (Vergara es genio y figura).

Las cosas no le va tan bien en el aspecto deportivo a los de Querétaro: no volvieron a ganar en su estadio desde la llegada de su astro, corren el peligro de quedar fuera de la liguilla, los eliminaron de la Copa y Dinho falló un penal y solo lleva un gol (también de pena máxima). Le quedan cinco juegos para corregir y ver si el “10” aún frota la lámpara.

Véalo. Liga MX. Domingo 19. ESPN Dos. 11:00 a. m.

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La sorpresa de Dallas

Cualquier deporte es la tumba de los pronósticos. Ejemplos sobran de cómo un vaticinio puede quedar hecho añicos y dejar a medio mundo viendo para el ciprés, sin entender qué fue lo que pasó.

No vayamos muy lejos: el domingo pasado, los Vaqueros de Dallas dejaron a los seguidores del fútbol americano pasmados con un triunfo sobre los actuales campeones de la NFL, los Halcones Marinos de Seattle, por 30 a 23.

El triunfo del equipo de la estrella solitaria no entraba en los cálculos de nadie, pues aparte de jugar contra los monarcas y en su patio, los tejanos vienen de varias temporadas de futilidad; pero, ahora resulta que tienen una foja de cinco victorias y una derrota, su mejor balance desde la campaña del 2007.

Tras ese batacazo, los Vaqueros esperan, este domingo 19, a los Gigantes de Nueva York, primer juego contra un rival de su misma división.

Véalo. DOM. 19. 2:00 P. M. Fox Sports