11 octubre, 2014
Daniel Zovatto Blanco.
Daniel Zovatto Blanco.

Se llama Daniel Zovatto Blanco, y es hijo de la conocida presentadora Sylvia Blanco. Ya habíamos reparado en él, pues a sus 23 años se radicó primero en Nueva York, donde estudió actuación, y ahora, tras mudarse a Los Ángeles, logró colarse nada menos que como actor de reparto de la archifamosa serie Revenge. Lo que nos gusta es que este tipo de jóvenes hacen lo suyo con mucho esfuerzo pero sin nada de bulla.

Imagen sin titulo - GN
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De ahí que nos dé tanto gusto verlo actuando no solo en Revenge , si no posando en festivales de cine como el de Cannes, o preparándose para proyectos cinematográficos que, en cualquier momento, podrían dispararlo a la cima del reconocimiento mundial, como ha ocurrido con la mayoría de los actores. Un aplauso para Zovatto y no le pierdan la pista: yo sé por qué se los digo.

Entre tanta bailadera y aún con los dos dieces –inéditos en ese show – que obtuvo Pedro Capmany el domingo pasado en Dancing with the Stars , el joven intérprete no las ha tenido todas consigo por estos días. La semana pasada posteó , visiblemente abrumado, una foto de un celular inteligente último modelo, nuevecitito, con la pantalla hecha añicos pero ¡qué añicos! Parecía que le había pasado un tráiler por encima. Aparte de las bromas que lo trataban de “manos de chuica ” –parece que Pedrito ya tiene experiencia en esto de despedazar o perder teléfonos–, no faltaron las fans que se ofrecieron a agruparse para hacer una “vaca” y reponerle el aparato. No sabemos en qué paró la iniciativa, pero tampoco estaría de más que alguna empresa de telefonía se pellizque y lo patrocine, más ahora que está volando el güila.

Y hablando de estrategias comerciales, hasta los que tocan el cielo pueden descender estrepitosamente por excesivos... o buchones. Los nuevos anuncios de Open English, donde los “compas” aparecen en la luna, no tienen ni la cuarta parte de la gracia que lograron los primeros. Lo malo es que en diversas cableras y cadenas los pasan hasta la saciedad, y se han vuelto realmente infumables. En estos tiempos, es un hecho, no hay ninguna fórmula infalible. Acharita los antiguos anuncios, ya con la pifia lunar, difícilmente logren reivindicarse y volver a divertir a la teleaudiencia.

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Aunque parece que ya todo está dicho tras la rocambolesca –por decir lo menos– entrevista que le hizo Gilberto Valencia (de Intrusos ) a su subalterno, Edgardo Camacho (con jefes así, para qué enemigos), siguen saltándole las liebres por todas partes a Camacho.

Al cierre de esta edición, el repudio público por sus extrañamente homofóbicas declaraciones ya había alcanzado al Movimiento Diversidad, que se disponía a protestar por la difusión de semejante... ¿entrevista?

A nuestro juicio, más que victimario, Camacho pareciera ser una víctima del circo que se orquestó y se armó en torno a él en el propio programa en el que trabaja, y a estas alturas hay un consenso en gran parte del gremio periodístico en cuanto a que sus decires sobre su sexualidad... Y LA DE LOS DEMÁS constituyen prácticamente un suicidio laboral. Pero además... ¿cómo concilia una persona que trabaja en un espacio de la calaña de Intrusos , el estar ahora prácticamente convertido en un predicador religioso? Como dijo alguien por ahí, tras lo ocurrido, a Camacho cuesta imaginárselo en otro canal que no sea Enlace. Allá él y sus creencias y costumbres o afinidades sexuales, en eso nadie intervino... hasta que él lo hizo. Y estos topos –llámennos ingenuos– realmente creemos que en su fuero interno lo último que hubo fue mala intención... pero a él y a su entorno pareció interesarles más, de momento, un boom de rating y de hashtags , aunque con ello se hipoteque, en buena parte, el futuro personal y laboral de un muchacho como Edgardo. He dicho.

Tanto que nos gustaba el espacio Su mañana , de canal 9, en especial uno de sus conductores, Víctor Carvajal, como lo hemos señalado antes. Sin embargo, de ser espontáneo, Carvajal últimamente pasó a hacerse el “tontico” y a utilizar un lenguaje que pasa del coloquial al pachuco. Este lunes, mientras discutía de modas con Glenda Peraza y Phamela Méndez, hablaba de “las chuspas” de no sé quién (por decir el busto, o los senos), y así hemos notado que no solo él, sino sus compañeras también, se saltan la acera de la tertulia amena a las gracejadas forzadas.

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Lo otro, pero esto no es malo ni bueno, solo raro, es que Phamela Méndez parece haberse “mimetizado” con Peraza, pues le ha copiado los gestos y hasta la entonación a la bella hija predilecta de Aserrí. Con respecto a Carvajal, ojalá eche pa’l saco y deje de parecerse cada vez más al pintoresco Naín, cuyo rol es totalmente otro, pues lo suyo son 30 años en el costumbrismo campesino. Con solo ver unos capítulos de La Pulpería , de canal 13, entenderán de lo que estamos hablando.

Y es que las pifias mañaneras estuvieron a la orden en estos días. Nos quedamos peliparados el viernes antepasados al ver en Giros una nota sobre fajas o leggins REDUCTORES, todos exhibidos... por modelos talla 0. Mientras la propietaria o representante de la marca hablaba de las beldades de su producto, a ninguno de los presentadores se les ocurrió preguntarle para qué diablos iba a querer alguien como Ana Lucía Vega enfundarse en un armatoste que la haga verse ... ¿más flaca? Mal por la marca, pero peor por quien produjo o presentó la nota: el televidente no es tonto, aquello era como promocionar una heladería en Alaska.