El caso contra la Proposición 8 es una emocionante crónica de la lucha contra la prohibición del matrimonio homosexual

Por: Dario Chinchilla U. 7 marzo, 2015
Imagen sin titulo - GN
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Es difícil ponerle corazón a una larguísima batalla legal. El caso contra la Proposición 8 ( The Case Against 8 ) es una historia de amor, a pesar de que sus protagonistas son un montón de abogados encorbatados.

El documental narra los entretelones de los esfuerzos por revertir la prohibición a los matrimonios entre las personas del mismo sexo en California, en Estados Unidos.

El villano de la película se anuncia en el título, y es una enmienda constitucional que se pasó en las elecciones estatales de noviembre del 2008 en aquel estado, y que echaba por tierra la legalización del matrimonio igualitario que se había aprobado solo ocho meses antes.

Durante cinco años, los productores y directores Ben Cotner y Ryan White siguieron la marcha de la disputa legal que terminó por traerse abajo aquella reforma.

El documental ganó el premio a la mejor dirección en el Festival de Sundance 2014.

Véalo. Lunes 9. HBO. 10:00 P.M.

Trabajo en equipo.

La pugna que se dio en California alrededor de este conflicto convocó que multitudes de activistas hicieran suya la lucha. Sin embargo, para fines prácticos, los protagonistas principales fueron los abogados David Boies y Ted Olson, quienes cuestionaron legalmente la medida en representación de dos parejas.

Ambos letrados, quienes alguna vez habían sido enemigos en una confrontación política de altísimo nivel, unieron fuerzas para llevar el caso ante las autoridades estatales, y finalmente ante la Corte Suprema de Estados Unidos. El caso se resolvió finalmente a favor de sus representados en el 2013.

El caso contra la Proposición 8 sigue a los abogados y a sus representados desde sus bases de operaciones confidenciales hasta sus preparaciones de último minuto para las audiencias.

La película se rodó a lo largo de cinco años. Los cineastas, al final, tuvieron en sus manos 600 horas de material, la mayoría del cual es aburridísima. En la edición final quedó lo mejor.

White cuenta: “Al mantener las cámaras encendidas tuvimos la oportunidad de capturar un montón de las partes emocionantes del proceso legal, especialmente en un caso como este con tantos giros y vueltas”.