El programa ‘10 Kids, 2 dads’ retrata la vida de una moderna familia estadounidense encabezada por una pareja de homosexuales y su lucha por superar todo tipo de barreras.

 7 junio, 2014
Discovery H&H para Teleguía
Discovery H&H para Teleguía

Hace dos décadas, cuando el debate sobre el matrimonio entre homosexuales tomaba prominencia, una pareja gay de Estados Unidos, decidió formar su propio hogar.

Clint McCormack y Bryan Reamer son ahora nombres conocidos, no por haber dado ese paso, sino por lo que sucedió después. A lo largo de estos años de convivencia, han adoptado ¡a 10 niños! Y, contra viento y marea, han logrado sacarlos adelante.

La historia de esta particular familia multirracial (todos los hijos son afroamericanos) capturó la atención de The Oprah Winfrey Network y culminó en un programa llamado 10 Kids, 2 dads , que podrá verse por Discovery Home & Health este domingo 8, a las 9 p. m.

Durante la filmación las cámaras ingresan a la vivienda de los McCormack- Reamer y develan, no solo la locura que significa la crianza de 10 hijos –con edades que van desde los 20 hasta los 4 años– sino también los malabares que deben hacer todos sus miembros para enfrentar la intolerancia y los prejuicios.

Sin embargo, este clan está decidido a no dejarse llevar por lo que digan o piensen las demás personas. Lo único importante para ellos es lo que sucede dentro de esa casa de cuatro habitaciones, ubicada en un suburbio de Farmington Hills, en el sureste de Michigan.

“Los chicos han sido objeto de burlas por ser parte de una familia gay , pero también por tener padres blancos. Ellos saben que sus dos papás los aman”, confesó Reamer a Hour Detroit Magazine en una entrevista, en junio del año pasado.

Véalo. Domingo 08. Discovery H&H. 09:00 P.M. LUN. 09. 02:00 A.M.

Un caos controlado

La aventura de estos hombres comenzó en 1998 cuando Clint y Bryan deciden adoptar a su primer hijo, Keegan, tras hacer algunos arreglos con una joven madre afroamericana de California. Estaban deseosos de experimentar la paternidad con todos sus contrastes.

Más adelante, pensando en darle a Keeagan un hermanito, consiguen ponerse en contacto con una agencia de adopción y obtienen la custodia de Marcos y su gemelo Kenny, para luego –sin haberlo imaginado jamás– darle también la bienvenida a Hayden, Greame, Garret, Seth, Caleb (a quien llaman el chico milagro porque casi muere de bebé), Liam y el pequeño Cooper.

Para estos papás, la vida es una montaña rusa. Mientras buscan cómo estirar el presupuesto para atender los gastos del hogar, deben lidiar con preguntas incómodas, tareas escolares, el bullying y la insistencia de alguno de los niños de querer conocer a sus madres biológicas.

Mas nada de eso los inmuta. Definitivamente, la felicidad de dar y recibir amor, supera cualquier obstáculo.