El documental Senna retrata la vida del competitivo y trágico corredor brasileño, Ayrton Senna, quien marcó una época en el deporte de los motores y las pistas de carreras

Por: Andrés Díaz P. 10 junio

Ayrton Senna se caracterizó por su apetito por viajar más rápido que nadie. Ningún otro competidor se atrevía a tomar las curvas como lo hacía el brasileño –el adjetivo temeroso se le queda corto– y nadie jamás en la historia se ha comido un circuito lo hizo él.

El documental Senna , dirigido por el inglés Asif Kapadia, narra el meteórico ascenso del piloto paulista que se adueñó de la escena competitiva desde su aparición en 1984.

A lo largo de 112 minutos se expone la vida de este intrépido brasileño que intentó alcanzar lo imposible, como Ícaro impulsándose hacia el sol.

Kapadia usa imágenes de archivo de las carreras, videos familiares y entrevistas de televisión, además utiliza grabaciones de las personas que estuvieron junto a Ayrton durante su ascenso y posicionamiento como el mejor.

El largometraje muestra las dos facetas de Senna: el amable, tímido, preocupado por su país y muy espiritual muchacho que tuvo la fortuna de nacer en el seno de una familia acomodada que le permitió competir con la élite . Y la otra, la del corredor, estratega, arriesgado y sobre todo muy competitivo.

Esta producción también explora la rivalidad de Senna con el extraordinario piloto Alain Prost. Ambos pasaron de ser buenos compañeros de equipo a fieros adversarios en las carreras.

A pesar de contar con un descenlace desgarrador, el director le dedica pocos minutos al drama del accidente y vuelca el discurso hacia el impacto que tuvo el piloto en el pueblo brasileño, que a la fecha, aún le rinde homenaje.

“Era rápido consistentemente, era un piloto muy completo. Era carrera pura, no había nada de política ni de dinero. Era una carrera de verdad”, con esta frase empieza y termina el documental. En este extracto de una entrevista, el piloto describe la osadía que alcanzó aL rozar el sol un verano de 1994, en San Marino, a los 34 años. Ese día, la Fórmula 1 cambió para siempre.