Las comunidades de la bajura arman sus tablados para el desfile de toros, montadores, cimarronas y un exigente público que sigue la monta rústica.

 4 enero, 2015

Belén de Carrillo.

Tan fresca como esa noche resultaron las ilusiones del grupo de 20 montadores, quienes elevaron una plegaria y dieron abrazos en el centro del redondel, antes de comenzar la monta de sus toros asignados, al azar, en una rifa donde cada uno cruzaba los dedos para subirse al mejor animal.

Con toda la ceremonia de una noche de monta, repleta de público, arriba y abajo del tablado; con una alegre cimarrona que nunca paró de sonar y dos reconocidos locutores, conocedores de la jerga taurina, el grito de "¡Puuueertaaa!" llegó a los oídos de los asistentes a la competencia de monta de Belén.

Esa comunidad del cantón de Carrillo, Guanacaste, cerró este 28 de diciembre sus fiestas en medio de misas al Niño Dios, juegos infantiles, dianas, comidas típicas y, por supuesto, "las montaderas", como son llamadas por los pamperos.

A diferencia del Valle Central, en la bajura guanacasteca ningún toro sale al ruedo sin un montador quien mida su destreza ante la fuerza del animal. Allá, no hay corridas, hay monta de toros.

"Yo vengo por la monta, me gusta, la vivo, esto es una verdadera fiesta", contó Egidio Salazar, un ganadero oriundo de Guápiles, quien comparte con su familia en Belén y, con ellos, disfruta cada fin de año de sus fiestas.

Espectáculo. Con un tablado a reventar de asistentes, el grupo de 20 montadores salió uno detrás de otro, sin perder tiempo, en las más de tres horas de la noche de monta en Belén, citada para las 7 p. m.

De hecho, los comentaristas del evento no perdonaron ningún detalle ante un público, igual de exigente.

"Heiner Blanco salió bien librado de 'El Cristal', un toro longevo", dijo uno de ellos, luego de que el montador se bajó sin problemas del animal, el cual, por lo visto, va de salida de las plazas taurinas por su 'edad'.

Los viente montadores rezaron antes de la competencia en el redondel de las fiestas de Belén de Carrillo, Guanacaste.
Los viente montadores rezaron antes de la competencia en el redondel de las fiestas de Belén de Carrillo, Guanacaste.

"El 11 de enero, estaremos en el tope de Tempate de Santa Cruz; ahora mismo, hay fiestas en Sámara, Filadelfia ya viene y Sardinal de Carrillo", anunció uno de los locutores, mientras salía el siguiente montador.

El turno llegó para David Zapata, "hijo de Randall Zapata, un gran montador de Filadelfia", detalló el animador de la fiesta.

Zapata hizo lo que pudo, sin embargo, acabó en el suelo luego de su salida al ruedo sobre un fogoso toro, el cual terminaron de distraer los baqueteros para evitar cualquier peligro para este joven montador.

A las 10:20 p. m., la noche acabó con la monta más esperada: Jeiner Cisneros, vecino de San José de la Montaña de Santa Cruz, sobre el lomo de 'El Componete'.

"Por favor, retírense de la puerta, demos espacio para esta jugada, así, todos podremos apreciar mejor esta monta", dijo el locutor porque, en ese momento, decenas entraron al ruedo para ser testigos de la salida de ese toro, en primera fila.

La música de la cimarrona estalló y, de inmediato, salió Cisneros sobre los lomos de 'El Componete' que trató en 20 'jugadas' -brincos- tirar al suelo al experimentado montador santacruceño, quien logró bajarse airoso del potente toro.

Bautizado por Canal 7, como el "verano toreado", lo cierto es que la actividad taurina dura todo el año en Guanacaste.

Para este 14 de enero, los pamperos alistan sus mejores galas para el siguiente gran festejo en honor al santo Cristo de Esquipulas, en Santa Cruz.

Aunque todavía se discute si el tablado podrá funcionar en su tradicional plaza López o en su campo ferial, lo cierto es que 'las montaderas' mueven las emociones -y los bolsillos- en la bajura.