Mandatory Fun, su nuevo disco, se encamina al primer lugar de Billboard, luego de una genial campaña de promoción.

Por: Alessandro Solís Lerici 23 julio, 2014

“He estado haciendo prácticamente lo mismo por muchos, muchos años, y esta es la mejor semana de mi vida en cuanto a la respuesta de la gente. Es una locura y es extremadamente gratificante, pero me resulta difícil asimilarlo”, le confesó “Weird Al” Yankovic a AP en una entrevista publicada ayer.

El humorista y cantante se refiere a las ocho jornadas de locura en las que invadió Internet al publicar un video por día para ocho de sus nuevos temas, en promoción de su décimo cuarto disco, Mandatory Fun, lanzado a mediados de julio.

Tras la astuta movida de promoción, el músico –quien durante más de tres décadas ha parodiado decenas de canciones y temáticas con un estilo muy propio– se encuentra frente al disco más importante de su carrera, dirigiéndose con gran fuerza a su primer número uno en la revista Billboard por la venta de más de 80.000 copias del álbum.

Lo que es más, según sus declaraciones, Mandatory Fun podría ser su último disco de larga duración, pues representa el final de su contrato con RCA Records y el artista actualmente se debate si el álbum es el mejor formato para desarrollar su trabajo de manera competitiva en tiempos de YouTube.

Por el momento, el raro Al goza las mieles de un éxito rotundo.

“Weird Al” Yankovic. / Fotografía: AP.
“Weird Al” Yankovic. / Fotografía: AP.

Gigante. La cultura pop ha necesitado de Yancovic desde que saltó a la fama, en la década de 1980, no solo porque las parodias que decide hacer son realmente jocosas sin necesidad de faltarle el respeto a sus intérpretes, sino porque también funcionan como críticas punzantes de aspectos culturales.

Por ejemplo, Lame Claim to Fame, una de las canciones más graciosas de Mandatory Fun, es un análisis liviano pero trascendental sobre la obsesión por las celebridades de la cultura occidental.

Justamente hablando de obsesiones, en Word Crimes (parodia de Blurred Lines, el hit de Robin Thicke con Pharrell Williams), el artista habla sobre una fascinación constante a lo largo de su carrera: la gramática y la ortografía, burlándose de los errores que cometen las personas al comunicarse en línea.

Las canciones que eligió para parodiar en esta ocasión son, en su mayoría, éxitos del último par de años, entre ellos Happy, de Pharrell Williams; Fancy, de Iggy Azalea; Royals, de Lorde; y Radioactive, de Imagine Dragons, además de incluir piezas originales emulando los estilos musicales de artistas como Cat Stevens, Pixies, Foo Fighters y Crosby, Stills & Nash.

Yancovic también es famoso por hacer popurrís en música polca, y NOW That's What I Call Polka! es el caso en esta ocasión, en el cual incluyó parodias a temas de Miley Cyrus, One Direction, Britney Spares, Pitbul, LMFAO, Macklemore, PSY y Foster the People, entre otros.

Sobre su estilo de comedia, el artista manifestó a AP: “Soy un fan más. Cuando hago mis parodias no lo hago para burlarme de los artistas; la intención no es denigrarlos o hacerlos lucir mal. Es un homenaje, y no creo que uno tenga que ser hiriente para ser gracioso”.

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