Con su nuevo disco, Stress Free, el artista costarricense de música urbana se enfoca en la buena vibra y en la música que siempre lo ha alejado de la agresividad para darle paso a la tranquilidad.

Por: Alessandro Solís Lerici 28 septiembre, 2015
Toledo.
Toledo.

Toledo tiene la papa en la mano: pieza que saca es pieza que pega, ya sea en Internet, en radio, en televisión o en todas las opciones. Ya son más de siete años desde que su música explotó a nivel nacional y el hombre sigue ahí, labrando día a día, tres pasos adelante, en lo alto de la música urbana costarricense.

Hace algunos años, luego de sus primeros éxitos, el artista se encontró al músico y productor Marco Castro, y aquello fue como la unión inseparable de dos átomos interdependientes. Hasta se podían ver las chispas en el aire: Toledo topó con la persona que entendía sus ideas musicales y Marco dio con quien podría promocionar su música.

Cuando ímpetus de ese talante se encuentran no se puede esperar nada menos que réditos. Por eso, hace dos semanas vio la luz Stress Free, una de las producciones más relevantes para esta empresa de Toledo y Castro, sin dejar de lado a DJP (Pietro Wolbrom), hermano y mano derecha de Toledo, quien ha producido la mayoría de su música y sus videos.

Stress Free es su cuarto álbum y el primero exclusivamente de canciones reggae. Si bien el cantante había mostrado su afición por el reggae en piezas pasadas como In the Corner, Tocola y Believe in Jah, no fue sino hasta este disco en el que se metió de lleno en el género, sin ver para atrás.

Portada de 'Stress Free', de Toledo.
Portada de 'Stress Free', de Toledo.

En 12 canciones, Toledo no solo desarrolla un perfil sonoro alejado del hip-hop y el dancehall que lo dieron a conocer, sino que paralelamente explora sentimientos positivos que guardan cierta distancia con algunas de sus rimas emblemáticas, como: “¿Dónde está mi plata, rata?” o “Si es bronca mi compa, me pongo la leva...”.

“Yo tengo cuatro hijos. Tengo 34 años. Creo que tal vez mi mentalidad ha cambiado mucho durante los últimos diez años. Tal vez soy más maduro o tal vez ya no quiero escuchar esos desmadres y quiero hacer algo para matizar”, contó, sentado en la azotea de una acogedora casa en Puerto Viejo de Limón, un día después del lanzamiento de Stress Free.

Entre las temáticas del disco destacan el relajamiento después de la jornada laboral (en Monday Monday), las bondades de la marihuana (en Mi hierba) y la importancia de la familia por encima de las cosas materiales (en Familia).

“Yo creo que Stress Free es el primer disco que mis tatas pueden escuchar y les cuadra, ¿ya?”, dice, soltando su particular y cuadrafónica carcajada. “Mis tatas dicen: ‘Ah mae, ¡eso sí es bueno!’. ¿Qué le pasa a ese mae? y ¿Dónde está mi plata? no era una nota para mis tatas. Esta vara es como más relax”, agrega.

Distendido. En comparación con sus otros discos, y en sus propias palabras, Stress Free es un álbum mucho más enfocado. Además, en lugar de ser una colección de canciones, está pensado para ser un disco que sigue un mismo concepto de inicio a fin.

“Antes era más inyección, era más callejero. El roots es más mío, es lo que escucho en mi carro. A mí me gusta el hip-hop, pero matizo el roots. Cuando usted escucha roots, llega al brete relajado; no es ir inyectadísimo. La idea era estar pasivo, no estar agresivo”, dijo.

DJP, sentado al otro lado de la mesa, agregó: “El nombre Stress Free (‘libre de estrés’ en inglés) es el concepto de todo el álbum. Las canciones que quedaron eran las que tenían que quedar. Para mí es la primera vez que sacamos un disco así”.

Cuentan los hermanos que el disco estaba prácticamente listo en el 2014, pero llegaban canciones nuevas que ocupaban el lugar de otras, y aquello generó un detallado perfeccionista del material que deparó en los 46 minutos de reggae –con guiños de R&B, soul, blues y algo de hip-hop– que los seguidores pueden escuchar hoy.

“Quería otro sonido y siempre andaba en busca de alguien como Marco, que me entiende y yo lo entiendo, y el mae se agarra del ride mío. Es una máquina para producir; un monstruo. Yo siempre trabajo con DJP, y ahora Marco trae su toque, su sazón. Yo creo que la combinación entre tres mentes es mejor que una o dos. ¡Creo que la combinación queda a cachete, mae!”, manifestó Toledo.

El disco tiene instrumentalización en vivo, cortesía de Castro, quien traduce los deseos musicales de Toledo (que no sabe tocar guitarra pero sabe el sonido que quiere lograr) y hace realidad las ideas que al cantante de repente se le ocurren en las madrugadas.

Además, hubo producción adicional de los españoles Daddy Cobra (en la canción Buen reggae) y Heavy Roots (en Pa’ mi y Busco una relación), productores con los que Toledo ha cosechado una relación intercontinental.

En cuanto a las colaboraciones musicales, participan en el disco Kumary Sawyers (de la banda costarricense de reggae Un Rojo) en Busco una relación y Summer Breeze; y Fyah Bwoy y Pipo Ti, ambos raperos españoles.

Toledo en Puerto Viejo, Limón.
Toledo en Puerto Viejo, Limón.

A su manera. Toledo y DJP son las cabezas de Top a Top Productions y Ruff & Tuff Entertainment, las empresas a través de las cuales producen música y videos, y organizan actividades.

Al ser artistas independientes, promocionan sus productos como les da la gana. Por ejemplo, de Stress Free ya se conocían cinco de las 12 canciones, pues antes de que saliera el disco tenían video Mi hierba, Qué rico estar en la playa, Red Wine, Se llevaron mi ganja y Pa' mí, todos con su buen tanate de reproducciones en sitios de Internet como YouTube.

El día que salió el álbum sacaron el video de Buen reggae, y ya tienen otros dos videoclips en camino. Hasta el momento, casi tres cuartas partes del disco serán promocionadas con videos, todos dirigidos por DJP, quien tiene cerca de un centenar de producciones audiovisuales a su nombre.

“Lo que nosotros no hacemos es seguir el formato que todo mundo usa. Como tenemos nuestra productora podemos sacar todos los videos que queramos”, explicó Toledo. “Nosotros nos movemos. Es que el Internet es muy poderoso, mop”, añadió.

Si alguien puede decir que el Internet es poderoso es él. Si bien mucha de su música se ha hecho popular gracias a la radio y la televisión, el artista tiene una seguidilla de éxitos que solo se han difundido en Internet, que cuando los canta en concierto reciben el mismo tipo de aclamación.

“Yo me doy cuenta de la fuerza de Internet cuando hago conciertos y toco piezas como Bien High, que salieron solo en Internet, y la gente igual se vuelve loca”, comentó. “Por eso, Internet nos da una plataforma para no tener que acudir a una casa disquera”.

Gracias a Internet han podido colaborar con artistas de México, Perú, España y Jamaica, y han forjado lazos con músicos en el extranjero para pasadas y futuras presentaciones. Por ejemplo, Toledo y DJP (quien es su DJ en los conciertos) formarán parte del C-Kan Urban Fest, a suceder a finales de octubre en México.

Toledo.
Toledo.

Vueltas. A Toledo lo conocemos masivamente desde el 2008, cuando salió Enemy (¿Qué le pasa a ese mae?), su primer sencillo en español, que se difundió primero en Internet, sin ambiciones. Una vez que la pieza estaba sonando en todo lado, DJP y Toledo se metieron al estudio a “sacar canciones como locos”.

Empero, su carrera comenzó en los años 90. Toledo nació en Inglaterra pero al año se vino a Costa Rica con sus padres. Luego regresó al Reino Unido para hacer la escuela y en sétimo regresó a Costa Rica para quedarse. En el colegio empezó a rapear más.

La primera vez que entró a un estudio de grabación fue en 1997, cuando hacía música con su amigo Quique Daddy (q.e.p.d.), con quien publicó algunos sencillos.

Luego, en solitario, participó en los compilados de dancehall y reggae Radicales (en los volúmenes uno y dos), antes de firmar un contrato con Sony Music, disquera con la que editó su primer álbum, Mind Rupture, del 2001. En ese entonces, sus letras eran principalmente en inglés.

Luego vino una pausa. Toledo, DJP y Banton trabajaban con horario para ahorrar dinero e invertirlo en Top a Top Productions. Pasaron ocho años para que saliera Enemy, y con ello comenzó una nueva era para los artistas y para la música urbana en el país.

Entre 2008 y 2009, como él mismo lo dice, hubo una Toledomanía tal que se saturó el mercado solo con su música. Una tras otra salían las canciones, todas con video y todas con tanta rotación en medios que los programadores ya ni sabían cuál era la más nueva.

Ruff & Tuff, su segundo disco, se publicó en el 2009, con sencillos como In the Corner y ¿Quién es esa rica?, entre otros. Un año después ya había salido Orgamos pa’ tus oídos, su tercer álbum, del cual se desprendieron éxitos nacionales como El sarpe y Tocola.

Antes y después de eso, Toledo ha publicado decenas de sencillos que no han sido incluidos en discos, los cuales también han pegado bastante. Buen ejemplo es El DJ, la canción con la que intenta luchar contra los serruchapisos .

“Cuando salí solo la gente muy callejera me escuchaba. Después con El sarpe se volvió más fresa, y ahora con el roots se expandió un poco más”, dice, antes de contar que ahora ve a gente mucho más mayor en sus conciertos.

El éxito no lo ha eximido de todo tipo de señalamientos. “Creo que soy el artista más criticado y a la vez el más querido de Costa Rica, y quiero esa vibra negativa para que me dé fuerza. Yo quiero que estén hablando”, afirmó.

La entrevista termina en el mejor ambiente: “Yo siempre digo lo que me da la gana; si le cuadra bien, sino va jalando”, grita Toledo. “Siempre digo lo que me nace en el momento; es algo orgánico. ¡Toledo pa' presidente, por una Costa Rica más verde!”.