Celebración Carolina Ramírez, de 19 años, es la solista que la Orquesta Sinfónica Nacional llamó a última hora para concierto

Por: Melvin Molina 18 octubre, 2012
Pantalla completa Reproducir
1 de 2

Carolina Ramírez , pianista costarricense de 19 años, tiene algo muy grabado en su corazón: “Los límites solo existen en la mente”. Con esa filosofía, ella afronta cada desafío que la vida le pone.

Por eso, no dudó en aceptar ser la solista de la Orquesta Sinfónica Nacional para el concierto de celebración de los 115 años del Teatro Nacional , el viernes, a las 7:30 p. m. Durante esta gala, interpretará el Concierto para piano y orquesta , de Maurice Ravel.

Literalmente, ella fue llamada a última hora para sustituir a Jacques Sagot, quien originalmente sería el solista. El pianista sufrió una descompensación, luego de un viaje trasatlántico, lo cual incluso lo llevó al hospital.

El reto es enorme; lo sabe Carolina Ramírez y lo sabe cualquier pianista porque preparar un concierto junto a una orquesta y lograrlo, todo en menos de una semana, no es sencillo.

Sin embargo, lo está logrando y muy bien, según Alexandr Sklioutovski , uno de los profesores de la joven en el Instituto Superior de Artes y la Universidad Nacional.

“Venía trabajando en el concierto, quería grabarlo y someterlo a un concurso y ver si me invitaban a tocarlo en Lituania, pero para el otro año. Cuando me llamaron, fue muy emocionante; tuve un poco de miedo, porque es mucha presión y gran responsabilidad”, aseguró.

Arduo trabajo. Unas horas después que la llamaron para preguntarle si asumiría el reto, ya estaba sentada frente al piano y, a su lado, sus profesores. Juntos, pasaron jornadas de hasta 10 horas diarias, entre el sábado y el lunes.

Ramírez aseguró que lejos de asustarse el martes, primer día que ensayaron ella y la Sinfónica, se sintió muy emocionada al escuchar lo hermoso que suena la música de Ravel con una orquesta.

Sklioutovski recomendó a Ramírez porque la considera una estudiante y pianista muy segura de sí misma, con bastante fogueo y tiene el carácter suficiente para asumir un gran reto y alcanzarlo.

“Lo que ella hace es algo de mucho profesionalismo, estoy seguro que dará un buen concierto. Sí, será riesgoso, pero, en lugar de riesgo, hablamos del heroísmo de esta pianista”, finalizó el reconocido pianista y profesor Sklioutovski.

Para Ramírez, ser la solista de la Sinfónica es un sueño hecho realidad, realizado incluso antes de lo pensado. Desde que comenzó a estudiar piano, hace 11 años, se imaginaba en el escenario junto a una orquesta; finalmente, mañana, verá su anhelo cumplido.