Luego de más de dos horas de retraso por errores en la organización del evento, los artistas invitados lograron que el público se consumiera en la nostalgia ochentera

Por: Alexánder Sánchez, Gloriana Corrales 20 septiembre, 2015
Fernando Castro, de Vía Libre, comenzó su presentación a las 9:20 p. m., luego de dos intentos anteriores por comenzar el concierto, que fueron frustrados por la invasión del público al escenario.
Fernando Castro, de Vía Libre, comenzó su presentación a las 9:20 p. m., luego de dos intentos anteriores por comenzar el concierto, que fueron frustrados por la invasión del público al escenario.

La nostalgia por la música de los 80 venció la zozobra anoche en el Centro de Concenviones Pedregal y, después de dos horas y veinte minutos de retraso, por fin comenzó la fiesta.

En nuestra edición impresa y digital ya le contamos sobre la aplaudida actuación de Vía libre, Rooper Cisneros y Alexis Jiménez en el concierto ¿Y por qué no?, pero ¿qué pasó después? A continuación se lo contamos.

Javier Cartín simplemente se robó el show. Desde que subió a tarima, Cartín robó miradas e hizo de las suyas con temas como Yo no nací para amar, Una niña, una historia y De mañana en adelante.

Cartín fue el primer cantante de la noche al que el público le pidió "¡otra, otra!", pero no pudo complacer porque la agenda del concierto estaba muy apretada.

El segmento más conmovedor de la noche fue el dedicado a Sergio Garrido, cantante de temas como Sereno es y Café para platón.

Jiménez y Cisneros interpretaron las canciones de Garrido, para luego invitarlo a subir al escenario. El exvocalista del grupo Manantial –quien lleva años luchando contra un cáncer en sus cuerdas vocales– lloró de la emoción y el público se puso de pie para ovacionarlo.

"Gracias, muchas, gracias Costa Rica, por apoyarme en los momentos buenos y malos", expresó el artista.

"Me conmovió mucho el homenaje que le hicieron a Sergio Garrido. Aun con su enfermedad, él se hizo presente. Fue muy emotivo", dijo Olga Gómez, quien abandonó el recinto pasada la 1 a. m., satisfecha con el espectáculo de quienes pusieron música y letra a la Costa Rica de los años 80.

Los homenajes continuaron: esta vez fueron para los Hicsos, Chino Moreno y Ricardo Saénz.

Con canciones como Garra de León, Puntarenas y Ni amante, ni amor, ni nada, Ricardo Padilla también tuvo su momento de gloria.

Victor Kapusta, sin embargo, fue uno de los que despertó más pasiones. Un lugar, un café, Ayúdame a olvidar, Hoy te lo doy la mitad de lo que soy y Puerto Limón hicieron las delicias de un público que poco a poco fue olvidando los traumas del inicio.

Con Chao cariño chao, Kapusta se despidió, no sin antes pedir a la gente que alzara sus pañuelos en alto. Todos obedecieron y la sala de eventos Pedregal se estremeció en los recuerdos de las sensaciones que algún día despertó el grupo Abracadabra.

Totalmente vestido de blanco, Rogelio Cisneros, el exGaviota, saltó a escena para enamorar con los clásicos Ella, No deseo ni pensar, María, La aurora y Qué vas hacer esta noche.

Como parte del cierre, los cantantes invitados se reunieron para cantar el tema Este colegio, ese que tantas veces interpretaron en sus tiempos más activos. Bailes de graduación, sobre todo, fueron los escenarios de estas recordadas presentaciones.

Como zarpe, llegó la banda Chiqui Chiqui para poner a todos a bailar. A pesar de que ya el reloj marcaba más de la 1 a. m., los ánimos seguían vivos y fueron muy pocos los que se quedaron sentados. Temas como Julieta, El pipiribao y Canchis canchis hicieron gozar a todos los que habían esperado desde las 7 p. m. en sus asientos.