40 años después del parteaguas que fue su disco Horses , la artista y escritora de 68 años confronta sus fantasmas y retrata su época de ebullición creativa en un nuevo libro de memorias, M Train

Por: Fernando Chaves Espinach 15 noviembre, 2015
Atención. El New York Times le dedicó el extenso artículo Patti Smith, Survivor , hace unas semanas. Philip Montgomery / The New York Times
Atención. El New York Times le dedicó el extenso artículo Patti Smith, Survivor , hace unas semanas. Philip Montgomery / The New York Times

No pocos músicos, poetas y artistas han descrito la primera vez que escucharon Horses , el álbum de 1975, como una experiencia religiosa. Quizás no contenga canciones fijadas en la conciencia musical universal, como otras de aquella era de auge del punk , pero 40 años después se sigue escuchando con la urgencia de la primera vez.

Sin embargo, todo el ruido y la furia de Patti Smith se marcaron con fuego en románticos a destiempo y bohemios por vocación. R.E.M., The Smiths, Siouxsie and the Banshees y Garbage han sido solo algunas de las bandas que, de alguna u otra forma, rinden tributo a Smith.

PATTI SMITH poeta y sacerdotisa punk
PATTI SMITH poeta y sacerdotisa punk

Ha cambiado desde aquel éxito coescrito con Bruce Springsteen, Because the Night (1978), canción de amor dolido, pero su temple sigue intacto. La Madrina del Punk, como llamaron a Smith, triunfa ahora como escritora, especialmente con dos memorias sui generis como su música: Just Kids (Éramos unos niños, 2010) y M Train, lanzado en octubre.

Just Kids, el primer libro de memorias de Smith, ganó el National Book Award en Estados Unidos y fue traducido a varios idiomas; Showtime lanzará una miniserie sobre él. Fue una crónica de la vida disuelta y frenética que compartió con el controversial fotógrafo Robert Mapplethorpe desde fines de los años 60; eran casi gemelos, casi uno solo.

El libro llegó tras una dura pausa: murió Mapplethorpe en plena crisis del sida en los años 80, y poco después siguieron su hermano Todd y su esposo, Fred Sonic Smith. Ahora, en M Train , Smith toma otra ruta para bucear en su vida: leemos a la escritora, la nómada, la coleccionista de historias y reliquias de artistas. la madre, la viuda, Patti.

“El libro es como soy realmente. Tengo muchas vocaciones, una de ellas en el ámbito del rock & roll . Pero siempre me he considerado una escritora, y M Train realmente se trata de mi vida como autora”, afirmó en una entrevista con Harper’s Bazaar.

“No escribí sobre aspectos de mi vida pública porque eso es una parte pequeña de mi vida: esta es mi verdadera vida real”, afirma . En este tren de la memoria, los rieles están hechos de muchas artes; uno se deja transportar con ella. “No es tan fácil escribir sobre nada”: así abre el libro.

Rebeldías. En la época que narra Just Kids , Nueva York lucía muy distinta. Nacida en 1946, Smith venía de una familia de Testigos de Jehová de Chicago y terminó en el Hotel Chelsea con Mapplethorpe; es decir, la cuna de la bohemia y la vanguardia neoyorquinas.

Smith empezó su carrera como poeta, artista de performance y dramaturga. A inicios de los años 70, la ciudad era un crisol artístico agitado por la depresión: era una urbe empobrecida, ensombrecida por el crimen y asolada por la drogadicción.

Aunque la nostalgia por los 70 neoyorquinos vive aún, quienes fueron sus protagonistas saben que el romance tiñe todo de colores más tenues. A través de esa turbia era de indefinición, Smith y Mapplethorpe se apoyaron y se inspiraron uno a otro.

La legendaria fotografía de la cantante en su primer álbum, Horses , la tomó él, por supuesto. “Él me pidió, el día antes de morir (en 1989), que escribiese nuestra historia”, reitera Smith.

"No escribí sobre aspectos de mi vida pública porque eso es una parte pequeña de mi vida: esta es mi verdadera vida real"

Con el Patti Smith Group siguieron discos como Radio Ethiopia (1975) y el exitoso Easter (1978), donde venía el éxito Because the Night (la versión de 10,000 Maniacs también fue famosa, en 1994). En los años 80, tras su matrimonio con Fred Sonic Smith, produjo otros discos de diversos intereses artísticos – entre sus éxitos de la época estuvo People Have the Power (1988)–.

A la rabia del punk , Smith añadió una inspiración hiperliteraria, nutrida por obras como las de Jean Genet, William Blake y Arthur Rimbaud. Esta fue su “temporada en el infierno”: las letras de la época están llenas de opacidades y trampas, a gran distancia de mucho del punk de entonces y con un tono áspero, desencantado e inconforme, pero soñador.

La fama no calzó con el estilo de vida que deseaba Smith, más pausado, con tiempo para escribir y divagar. Por 16 años, desde 1979, no cantó en vivo (“demasiados viajes, demasiado estrés”). Desde Wave (1979), Patti Smith ha lanzado siete discos más .

Aunque ese look desgarbado e indolente haría pensar en arrogancia, Smith destaca por la modestia con la que se refiere a la marca histórica que dejó. “Cuando estoy leyendo a W. G. Sebald o a ciertos autores, a veces siento que no puedo ni terminar porque ellos me hacen querer escribir tanto... Si puedes inspirar a las personas para que hagan sus propias cosas, creo que eso es grandioso”, confesó al National Post .

En M Train , rinde tributo, además, a esos artistas que la hacen detenerse y volver a lo suyo. El libro está salpicado de fotografías de los espacios y objetos de sus ídolos que colecciona, físicamente o en la memoria. Vemos las muletas de Frida Kahlo, en la Casa Azul; el bastón de Virginia Woolf; las zapatillas de ballet de Margot Fonteyn. Mujeres que moldearon su arte para ajustarse a su voz, y no viceversa. Como Smith, pues.

Algunos críticos lamentan la forma libre y errática del libro; sin embargo, así son los sueños, impredecibles, sin forma, defiende la reseña del sitio web de artes Hyperallergic .

Escuchar, leer o ver a Smith es como presenciar a un fantasma repleto de vida. De tan delgada, parece no estar, pero es más bien que está dispersa entre tantas memorias que su cuerpo se desgrana. Es eso lo que leemos.