El Melico se llenó el sábado a su máxima capacidad para escuchar, al menos una vez más, a la española

Por: Gloriana Corrales 29 febrero, 2016
Gran combinación. La artista interpretó un repertorio variado en compañía del maestro Juan Manuel Arana y una orquesta sinfónica reunida especialmente para la ocasión. Carlos González
Gran combinación. La artista interpretó un repertorio variado en compañía del maestro Juan Manuel Arana y una orquesta sinfónica reunida especialmente para la ocasión. Carlos González

Vivir horas extra junto a Paloma San Basilio. Esa ha de haber sido la premisa que movió a más de un millar de personas a comprar la entrada para la que bien podría ser la verdadera despedida de la española.

La artista se había despedido de los escenarios en el 2013, cuando vino por última vez a Costa Rica. Sin embargo, la nostalgia pudo más que la razón y Paloma se decidió a empuñar el micrófono en una gira más.

A las 7 p. m. del sábado, una hora antes de que comenzara su espectáculo, aún había fila en la boletería del Melico Salazar. Había fila y caras largas también; ya estaban agotadas todas las localidades.

Paloma San Basilio, de 65 años, estaba en Costa Rica para cumplir uno de sus últimos sueños como artista: el hacer una gira que le permitiera fusionarse con orquestas sinfónicas en cada país.

Cuando por fin salió al escenario, enfundada en un vestido rojo que resaltaba su inmaculada figura, un grito entre la multitud rompió el hielo y la hizo sentir como en casa: “¡Gracias por volver a Costa Rica!”.

Ella sonrió y su público, fiel pese al paso del tiempo, le regaló su primer aplauso sin siquiera haber escuchado una sola nota de su potente voz.

“Era muy difícil no volver”, dijo en medio de una mezcla de emoción y nostalgia. La española no dudó en confesar que hace tres años, cuando acabó el que sería su concierto en el Melico, llegó a su camerino y se echó a llorar.

La sinceridad la premió con esa conexión que pocos artistas logran con su público.

Los coros, intermitentes pero salidos del alma, la acompañaron en un recorrido por varios de sus grandes temas, y también por los covers de otros artistas, como como Ojalá que llueva café (Juan Luis Guerra), Mediterráneo (Joan Manuel Serrat), Let It Be (The Beatles) y Stand by Me (Ben E. King).

Sin embargo, se quedarían por fuera del repertorio dos de sus grandes éxitos, que luego estarían presentes solo entre los comentarios del público cuando las luces se encendieron: Nadie como tú y Por qué me abandonaste .

Las lágrimas de Paloma San Basilio no se quedaron ausentes esta vez. Se derramaron cuando el colombiano Juan David Santander (fan de la artista desde los cinco años) subió al escenario con una rosa poco antes de Alfonsina, su último tema de la noche.

“Hasta siempre. Pura vida, Costa Rica”, dijo tras dos horas de concierto.

El público se puso de pie para despedirla entre aplausos y vítores y ella despidió con la mano, sin dejar claro si algún día pisaría de nuevo ese escenario.