Músico costarricense fue solista para tres boleros interpretados en Teatro al Mediodía

 26 mayo, 2015
Otto Vargas se reencontró con el saxofón y los boleros que tocó por más de medio siglo.
Otto Vargas se reencontró con el saxofón y los boleros que tocó por más de medio siglo.

El legendario saxofonista tico Otto Vargas se reunió en Teatro al Mediodía con el instrumento que tocó por más de medio siglo. Debutó en el escenario del Teatro Nacional a sus 85 años, después de haber pasado las últimas semanas ensayando solo y al lado de los músicos de Sonsax.

Antes de su presentación, Vargas admitió sentirse "emocionado y nervioso". En el camerino, entre abrazos y risas de los saxofonistas de Sonsax, admitió que nunca había tocado en el Teatro Nacional, circunstancia que no le impidió llenar las butacas del primer piso con sus seguidores.

El concierto estuvo dedicado al músico y en especial a la época romántica de la música de las grandes orquestas, explicó Javier Vargas, director de Sonsax.

A mitad del espectáculo, Vargas pasó al escenario a tocar dos boleros. El primero, Incertidumbre, del compositor mexicano Gonzalo Curiel; y el segundo, Amor de Oro, uno de su propia creación.

Los 12 años lejos del saxófon no le hicieron daño alguno a la interpretación de Vargas, quien tocó fluidamente como solista de estas piezas.

Para cerrar, el saxofonista Norman Calderón tocó El Sax Melodioso y dio serenata a Otto Vargas con dicha melodía. Calderón ha colaborado arreglando piezas de Vargas, como el pasodoble Costa Rica, interpretado al inicio por Sonsax.

Al final, entre largos y sentidos aplausos, el público pidió otra pieza varias veces. Otto Vargas cumplió con dos hasta un improvisado chachachá: Frenesí, esta última canción levantó al público de sus butacas para escuchar con atención el saxofón de Vargas, que sonó tal y como si nunca hubiera abandonado sus manos.