El conocido compositor, oriundo de Alajuelita, falleció esta madrugada

Por: Alexánder Sánchez 3 febrero
Otto Vargas descansó su saxofón por más de una década. Luis Navarro.
Otto Vargas descansó su saxofón por más de una década. Luis Navarro.

Así fue escrito: Otto Vargas fue "el músico costarricense con el oído más atento al gusto del público bailador".

Este viernes, a la edad de 89 años, el reconocido compositor murió a la 1:15 a. m., según lo confirmó su hijo Otto Vargas, que heredó el nombre y apellidos de su progenitor.

"Esta madrugada al ser la 1:15 a. m., papá regresó a la casa del Padre celestial. Murió en paz; rodeado de sus hijos. Agradezco sus oraciones y muestras de apoyo. Bendiciones", escribió Vargas en la red social Facebook.

Desde hace un tiempo, el autor de boleros como Eres inolvidable, Amor del mar y La leyenda de tus ojos, además del popular pasodoble titulado Costa Rica "estaba aquejado de una fuerte neumonía", explicó a La Nación hace unos días su hijo, sin embargo la causa de la muerte no ha sido confirmada todavía.

La vela del músico se realizará a partir de las 2 p.m., en la Funeraria del Recuerdo, en barrio Don Bosco.

Vargas, entre otros reconocimientos, recibió en vida el mayor galardón otorgado a un músico popular costarricense: el premio Reka Mora.

Aunque se había retirado hace más de una década, algunas ocasiones especiales dieron oportunidad a nuevas generaciones de conocer su legado. En el 2015, varios músicos y admiradores le rindieron homenaje en el Teatro Nacional y, mejor aún, lo convencieron de tocar con ellos.

Minutos le tomó al maestro Otto Vargas dar con la melodía y la composición de la canción. / Fotografía: Jorge Navarro.
Minutos le tomó al maestro Otto Vargas dar con la melodía y la composición de la canción. / Fotografía: Jorge Navarro.

"Al principio costaba que me sonara pero, como en realidad tuve el instrumento más de medio siglo entre mis manos, al poco tiempo me acostumbré otra vez y me sentí capacitado para tocar", dijo Vargas en aquella ocasión.

Músico toda la vida. En el 2009, en La Nación, el músico e historiador Marío Zaldívar repasó así la vida del 'Hijo Predilecto de Alajuelita', quien nació un 24 de noviembre de 1927.

"Allá por los años 20, en Alajuelita, las tías de la madre de Otto Vargas Rojas (1929) formaron el primer trío femenino del país. Esa era la familia Solano Rojas cuya descendencia ha aportado músicos notables, como Manuel y Lalo Rojas. El joven Otto siguió esa línea y, a los diez años, tomó sus primeras lecciones de saxofón con el maestro guanacasteco José Valdelomar Padilla.

En 1946, en una de las tradicionales fiestas de Alajuelita, un músico josefino conocido como Juanis Piedra escuchó a Otto, quien tocaba con un grupo informal. Pronto, Juanis le presentó al maestro Gilberto Murillo, quien tenía una orquesta de enorme prestigio y se desempeñaba en el salón El Sesteo.

Tal fue el bautizo musical de Otto Vargas, quien por esos años apareció también en la Orquesta de Toño Solís, en la Marimba Orquesta Costa Rica de los hermanos Sanabria, en la Orquesta de Saúl Menéndez y con Rodolfo Guiadams y su Escuadrón del Ritmo

En 1950, el saxofonista Otto Vargas se trasladó a Nicaragua y después a Honduras. En este país se presentó en un sitio llamado Duncan Maya, ubicado en el centro de Tegucigalpa, con una orquesta que posteriormente pasó a dirigir.

A finales de 1953, Vargas regresó a Costa Rica, donde inició una de las carreras más exitosas en la ejecución del saxófono y en la composición y en la dirección de una orquesta que marcaría la historia de la música popular costarricense.

De inmediato, Otto se reincorporó a la Orquesta de Gilberto Murillo, esta vez haciendo arreglos y posteriormente finiquitando contratos y pagando a los músicos. Todo ello desembocó en el traspaso de la orquesta en 1959 por mil colones. Entonces se incorporó el cantante Gilberto Hernández, quien había llegado desde Puntarenas contratado por la Orquesta de Toño Solís.

Grabaciones y bailes. Durante algunos años, la agrupación mantuvo el nombre de Orquesta Murillo y bajo esta identificación realizó sus primeras grabaciones: un disco de larga duración para el sello ARPA (Aragón y Páez), con el cantante Rafa Pérez. El disco contiene solo boleros de Ricardo Mora con arreglos de Otto Vargas y fue un éxito.

Años después se haría una nueva grabación para el sello INDICA con idénticos resultados. En la historia de la música popular criolla existen muy pocas grabaciones con tan buena aceptación.

Durante esos años, la orquesta tocó en el Salón Montecarlo, de Zapote, y en la Unión Tibaseña, ubicada al norte de la iglesia de Tibás. En este salón se inició la tradición de bailar los viernes en San José. Se hizo coincidir aquel baile con las quincenas de pago, y luego se tornó un encuentro semanal que copiaron otros grupos. Años después, en el Salón Versalles, la misma Orquesta de Otto Vargas estableció la costumbre de bailar los días lunes.

En 1964 se inició la etapa más exitosa de la orquesta del maestro Vargas, con los domingos bailables en el Salón Hawái, en Moravia, de las siete de la noche a las dos de la madrugada. En esta época, la orquesta de Otto realizó grabaciones de gran impacto junto con las voces de Quique Guerrero, Ronald Alfaro, Johnny Barbablanca y Jorge Duarte (cantante invitado). Grabaron también Elías Quintero y Marco Tulio, entre otros.

Por aquella época, la orquesta emprendió giras a Los Ángeles, Nueva York y Nueva Orleans; también se presentó en toda Centroamérica y en el Caribe.

De entonces data la grabación de dos temas de la inspiración de Otto Vargas por parte de la famosa orquesta venezolana Billo's Caracas Boys: Amor del m ar y La leyenda de tus ojos , con la voz de Rafa Galindo. La segunda melodía también fue grabada por la orquesta mexicana de Luis González y por el cantante venezolano Memo Morales.

Con la aparición de los "mosaicos bailables", modalidad impuesta por la Billo's Caracas Boys, la Orquesta de Otto Vargas logró altos niveles de popularidad dentro y fuera del país; incluso llegó a alternar, en San José y otras provincias, con aquel grupo venezolano.

En el sonido de la orquesta del maestro Otto Vargas se percibe la influencia de las bandas de Tito Puente y Tito Rodríguez, así como el influjo de la Billo's, siempre en la línea de complacer al bailador.

Ese fue un factor fundamental en el éxito de La Fabulosa del Maestro Otto Vargas , como pasó a ser conocida esta agrupación. No olvidemos los magníficos arreglos ni las composiciones de su director.

La orquesta finalizó sus actividades en diciembre de 1994, después de haber grabado 18 discos de larga duración y una gran cantidad de discos de 45 revoluciones por minuto. Para actividades muy especiales, el maestro Otto Vargas vuelve a la conducción de alguna orquesta que interpreta sus arreglos; sin embargo, la mayor parte de su tiempo transcurre en el retiro en su casa, en Alajuelita".