El Museo de los Niños estrena nuevo espacio con la proyección de videos marinos del español Simón Bolívar, la pintura del argentino Carlos Hiller y el piano del tico Manuel Obregón

Por: Natalia Díaz Zeledón 17 octubre

La noche cae y el cielo se cubre de peces. Un cielo artificial proyecta ecosistemas a kilómetros de distancia, en las costas del país. Los 150 espectadores de Trance submarino 360° permanecerán secos, acostados en el suelo, con la mirada fija en el fondo del mar.

En el centro, el músico Manuel Obregón interpretará sus composiciones al piano. Desde otro lugar, Carlos Hiller pintará estimulado por la atmósfera.

“Para quien no conoce los fondos submarinos todo va a ser especial”, asegura el fotógrafo y realizador español Simón Bolívar, quien aporta las proyecciones de los fondos marítimos.

“Vamos a ver corales, tiburones, mantas gigantes muy de cerca. No solamente de cerca, sino a nuestro alrededor. Casi da la sensación de que uno puede tocarlos”, describe.

Trance submarino 360° está editado para ser un espectáculo de una hora de duración. En total, se grabaron 60 horas de video bajo el agua. Alejandro Gamboa.
Trance submarino 360° está editado para ser un espectáculo de una hora de duración. En total, se grabaron 60 horas de video bajo el agua. Alejandro Gamboa.

“Todos somos amantes del mar, todos tenemos experiencia de muchos años de buceo. Conocemos a fondo el mar costarricense”, dice el músico Manuel Obregón sobre la conexión que comparten los tres artistas. “Estamos uniendo esfuerzos para que la gente tome consciencia de lo hermoso que es el territorio marino”.

Trance submarino 360° se estrenará el jueves 19 de octubre, a las 8 p. m., en la parte posterior del Museo de los Niños donde, ahora, la institución tiene un espacio nuevo para la producción de espectáculos (por ahora, le llaman “El Barco” porque usa la estructura abandonada del antiguo bar El Titanic).

Las funciones de Trance... serán los fines de semana del 18 al 22 de octubre y, luego, del 26 al 29 de octubre. Cada presentación iniciará a las 8 p. m. y tendrá una duración relativa de una hora.

Las entradas cuestan ¢8.000 y se pueden comprar en las boleterías del Museo del Niño o en su taquilla digital, www.museocr.org/boleteria .

Nuevo conocido. Las colaboraciones entre Simón Bolívar y Manuel Obregón comenzaron hace más de diez años. El primer Trance submarino se presentó en el Auditorio Nacional, en el 2001.

En esta ocasión, los artistas han producido la versión más sofisticada de su investigación y exploración artística.

Con su empresa Luz Art, Francis Villalobos construyó un “domo geodésico” conformado por una tubería de acero inoxidable. Es un medio círculo recubierto por una lona de PVC que puede albergar, cómodamente, a 150 personas acostadas en el piso (los artistas invitan a los asistentes a que lleven almohadas para que estén lo más cómodos y relajados que puedan).

En el 2017, Bolívar grabó alrededor de 60 horas bajo el mar en sitios como isla del Caño, isla Murciélago y la Reserva Natural Absoluta Cabo Blanco (las tres en el Océano Pacífico) y el Parque Nacional Cahuita (en el mar Caribe).

La experiencia del espectáculo está diseñada para que el público experimente un viaje por el mar como lo han vivido, en múltiples ocasiones, los artistas.
La experiencia del espectáculo está diseñada para que el público experimente un viaje por el mar como lo han vivido, en múltiples ocasiones, los artistas.

La tecnología 360° les permitió grabar los fondos marinos con dos cámaras y crear una imagen “redonda” que pueden proyectar de forma similar a la de un planetario.

“Es otra forma de mostrar las imágenes, es una tecnología que se llama inmersiva. Es como realmente sumergir a la gente en el fondo submarino, que tengan ese sentimiento y esa experiencia de la forma más sencilla posible, sin que se tengan que mojar”, describe Bolívar.

Por primera vez también, el público podrá observar el trabajo de pintura del argentino Carlos Hiller. La edición del video mezcla las secuencias del mar con lo que ocurre en su lienzo.

“Desde hace unos años estoy realizando presentaciones de pintura en vivo. Es una manera de sacar el estudio y abrirlo a la gente par que puedan ver como se crea una obra de arte”, dice Hiller.

“Para mí, poder pintar con la música de Manuel es un punto culminante de mi carrera. Es un artista increíble que, además, me va siguiendo conforme voy pintando. Se va inspirando en lo que voy pintando para ir con la música”.

Según escribió a Viva el vocero de la institución, Ronny Jiménez, la Fundación Ayúdenos Para Ayudar (FAPA) compró el terreno al sureste del Museo, en mayo. La forma del antiguo bar El Titanic se mantiene y la Fundación invirtió ¢40 millones en remodelarlo. El espacio será conocido como “El Barco” y sobre su techo se instaló el domo construido por la empresa Luz Art para Trance submarino 360°. La programación  está en desarrollo pero el domo será aprovechado para “la presentación de espectáculos tecnológicos y educativos para niños y jóvenes”, afirmó Jiménez. El lugar recibirá propuestas de “productores, artistas y empresas”. 

Obregón dice que, antes de llegar al domo, experimentaron el “diálogo sonoro desde la superficie”. El músico ha tocado varios tipos de instrumentos para estimular a la fauna marítima –“En Golfo Dulce he tocado y los delfines se acercan”, asegura– y también ha experimentado el sonido en distintas condiciones del ambiente.

Trance submarino es una investigación heredada de su proyecto Simbiosis con el que grabó un disco de piano en los bosques de Monteverde, en 1999.

“Hemos compuesto, para esta ocasión, una obra en siete partes que tiene que ver con un viaje” , describe Obregón sobre la banda sonora de Trance submarino 360° . Todo está pensado en vivir un día bajo el agua, desde la primera inmersión. Hay un capítulo dedicado a las mantarrayas, otro a ciertos de cardúmenes de peces, y otro a las aves marinas que filmamos en Cabo Blanco”.

Aunque Obregón y Hiller interpretan su arte cada noche, los artistas esperan variaciones y una relación distinta con el público de cada noche.

“Yo creo que cada presentación va a tener su propia identidad. Justamente, eso es lo más importante”, opina Hiller.

“Están abiertas a la improvisación, a lo nuevo, a la búsqueda continua (...). Estamos creando en vivo, no es algo preensamblado. Cada pintura es nueva, original y fresca. Allí uno siente la adrenalina de estar creando finalmente”, dice el artista.

Simbiosis artística. En sus palabras, los tres artistas comparten una gran amistad y similares pasiones por la belleza submarina.

Bolívar fue quien enseñó a bucear a Obregón. Durante sus primeras expediciones, el músico conoció a Hiller quien vive en Guanacaste y dedica su pintura a retratar la vida del mar.

“Siempre es una aventura”, dice el pintor. “Hay que tener la mentalidad abierta a lo que pueda acontecer. A veces la misma obra va por caminos que uno no planeaba: suceden pequeños accidentes, se va demasiado algún color, alguna forma, alguna pincelada no ocurre como uno la pensaba. El público es sumamente importante en estas creaciones de pintura en vivo. Uno lee las reacciones, uno siente si la gente la está pasando bien”.

“Siempre supimos que teníamos que hacer algo juntos”, asegura Bolívar.

Trance submarino 360° se presentará en ocho funciones durante los fines de semana del 18 al 22 de octubre y, luego, del 26 al 29 de octubre. Siempre, a las 8 p. m. La presentación de música, pintura y video dura una hora. Las entradas cuestan ¢8.000 y se pueden comprar en las boleterías del Museo del Niño o en su taquilla digital, www.museocr.org/boleteria .