Bajo un suelo humedo y frío, los costarricenses bailaron y cantaron con tonadas que celebraron grandes éxitos musicales

Por: Priscilla Gómez 10 septiembre, 2016
Gustavo Salazar fue uno de los artistas que puso a todos a cantar en La Sabana con la Orquesta Filarmónica.
Gustavo Salazar fue uno de los artistas que puso a todos a cantar en La Sabana con la Orquesta Filarmónica.

La fidelidad de una masa con cabezas cubiertas por plástico amarillo, rosado, y verde, fue lo que le dio vida al concierto gratuito que presentó la Orquesta Filarmónica Nacional en la Sabana el sábado 10.

A las 6 p.m la lluvia tomába fuerza, pero al rededor de la tarima esperaban los fanaticos más entusiastas.

"Podrá llover o caer truenos pero vamos a esperar porque tenemos mucho de no poder aprovechar este lugar y tenemos más tiempo de no escuchar a la Filarmónica", comentó Xinia Aguilar, vecina de Santa Ana.

Afortunadamente a las 7 p.m. el aguacero se marchó para darle cabida a los músicos que vistieron elegantes trajes negros. La primera canción de la noche estuvo a cargo de Ana María Roldán, quien interpretó Mi ventana, de Yuri.

Con furia y sabor, la velada continuó con el artista Gustavo Salazar. El público coreaba las palabras que Salazar entonaba. "Hoy tengo ganaaaas de ti, hoy tengo ganas de ti", sin piedad.

Más tarde para cortar un poco la tonada romántica y para poner a todos a bailar, Kurt Dyer interpretó el éxito ochentero Take on me, y mientras el barro se adhería cada vez más a los zapatos.

Este concierto se realizó gracias a Claro, para celebrar que es la primera operadora de telefonía móvil en Costa Rica en convertirse en Marca País, además para festejar los 195 años de independencia.

La lluvia no mermó los ánimos de quienes desde temprano llegaron hasta La Sabana para escuchar a la Filarmónica.
La lluvia no mermó los ánimos de quienes desde temprano llegaron hasta La Sabana para escuchar a la Filarmónica.

A las 7:45 p. m la Filarmónica continuaba entreteniendo con altos decibeles de energía al ritmo de No voy en tren de Charly García.

Seguido de esto, una pausa nostálgica a cargo de Kurt Dyer puso a todas las cabezas de color a cantar con Let it be.

Le siguió la cantante Charlene Stewart evocando a la legendaria Whitney Houston con la pieza I will always love you. Así le dio al menú musical de la noche una importante cantidad de jazz.

Luego, llegó Tipi Rogers quien fue el encargado de recordarnos al gran Bob Marley. Finalizó con One love, uniendo aun más a la masa con un mensaje alegre y de hermandad.

A las 8:15 p.m. regresó Tipi y el Bob con Buffalo Soldier, y de nuevo las cabezas menearon con ritmo los más hermosos cantos jamaiquinos.

La noche continuó con canciones como Hijo de la Luna de Mecano, Perdóname de Camilo Sesto, y Debo hacerlo de Juan Gabriel, como un homenaje al Divo de Juarez, entre otros éxitos musicales que recorrieron legendarias épocas para la música.

Según datos propiciados por Claro, aproximadamente 20 mil personas hundieron voluntariamente sus pies en barro para hacer de la fría noche una velada de luces, música y baile.