Las tres agrupaciones de la tarde Astro, 424 e Instituto Mexicano del Sonido abrieron el concierto de cierre del FIA

Por: Fernando Chaves Espinach 13 abril, 2014
Agitado. Instituto Mexicano del Sonido convocó al público a sumarse al baile en el parque. Pablo Montiel.
Agitado. Instituto Mexicano del Sonido convocó al público a sumarse al baile en el parque. Pablo Montiel.

Colorida, potente y bailada: así se disfrutó la tarde en La Sabana con las primeras tres bandas del concierto Homenaje al talento latinoamericano , que cerró el último sábado del Festival Internacional de las Artes –la fiesta aún seguirá hoy–.

Con un público disperso, pero cálido desde el inicio, Astro, 424 e Instituto Mexicano del Sonido ofrecieron breves muestrarios de su música. Los tres, de estilos tan distintos, prepararon el escenario para la gran fiesta de la noche.

Las presentaciones comenzaron a las 2:45 p. m. con una alteración en el orden que no fue anunciada (424 iba a ser la primera agrupación sobre la tarima).

La banda chilena Astro, muy adecuada para el caliente clima, arrancó con un “¡Hola, Costa Ricaaa!” que introdujo la característica voz aguda de su vocalista.

Con las primeras notas de Colomba se empezó a acercar más el público que, en una tarde fresca, disfrutó del concierto sobre el zacate y esparcido entre las colinas, las canchas y en los senderos repletos de artesanías y pequeñas obras.

Lo primero que queda claro de Astro es que Andrés Nusser (voz, guitarra y teclados) se divierte sobre el escenario. Astro suena como anchas bandas de colores neón; bailan, ponen al público a bailar y brillan.

“En Chile no hay monos, pero en Costa Rica sí, así que aquí va Monos tropicales ”, anunció Nusser. Agudos chillidos, guitarras delirantes y percusiones con ánimo tropical bajo capas de sintetizador: así se colocan con firmeza sobre la escena.

Cada canción de Astro es como un patrón floral: variado, colorido e intrincado. Piezas como Panda y Manglares fueron atrayendo y moviendo al público; para la tercera canción, ya estaban animados y más cerca de la tarima.

La presentación de la banda fue la última de una gira que los ha llevado por Estados Unidos y otros países latinos. Tras su presentación, se inició la primera de las pausas entre los invitados.

Directo. El grupo 424 ofreció un concierto compacto y fuerte, con cinco canciones. Pablo Montiel.
Directo. El grupo 424 ofreció un concierto compacto y fuerte, con cinco canciones. Pablo Montiel.

Talento. A las 4:15 p. m. les tocó el turno a los nacionales de 424, que prometieron un breve rato de rico sonido local.

Con la dulzura de Ánimo empezaron a sacarle el jugo a su media hora: repasaron los ritmos y amplitudes de su sonido ante la creciente audiencia.

Con sonido claro y potente, no descansaron ni dejaron apagarse a los espectadores. Piezas como Verano verde dieron directo en el blanco y fueron recibidas por sonoros aplausos y gritos.

Su presencia sobre la tarima fue fuerte y discreta, con pleno control y conectándose directamente con el público.

En efecto, la banda fue recibida con calor de parte del público. A la altura de Soñábamos , la tercera canción, ya coreaban, gritaban, saltaban sobre hombros y celebraban. 424 cerró su concisa presentación con Gala, la quinta.

Como ya se estaba congregando gran cantidad de gente, empezaron a llegar las vallas y los rótulos, algunos ligeramente extraviados.

Banderas de la Liga y Saprissa; una taza de Café 1820 que paseaba entre cabezas de la audiencia y una chica que gritaba “¡Tíbet, Tíbet!” en busca de oídos que apoyaran su llamado a la libertad de aquel pueblo asiático. ¿Los habrá encontrado en el parque lleno de choripanes y perros?

Uno. Astro debutó en escenarios ticos con proyecciones coloridas, una enérgica presencia en escena y una buena selección de canciones. Pablo Montiel.
Uno. Astro debutó en escenarios ticos con proyecciones coloridas, una enérgica presencia en escena y una buena selección de canciones. Pablo Montiel.

Movido. Algunas bandas pueden montar su propia fiesta en unos pocos minutos sobre el escenario. El Instituto Mexicano del Sonido es una de ellas.

Simplemente se subieron a la tarima, precedidos por un video ebrio de color, antes de poner a todo el mundo a bailar.

“¡A ver, familia, los quiero arriba o qué!”, arengó el líder, Camilo Lara. Para quienes no estaban familiarizados con la banda, todo fue inesperado.

Desde la introducción con audios de la lucha libre hasta fugaces apariciones de clásicos de la balada latinoamericana, todo se mezcló en el escenario.

Con los gritos de “¡Cumbia, cumbia!”, calentó un atardecer frío y puso a los asistentes de pie. “Juntos somos el Instituto Costarricense del Sonido”, se prometió, porque el sonido cumbiero y escandaloso del grupo mexicano se alimenta de sacudir de cabezas y de saltos animados.

El ritmo de la banda es el de la cultura del remix apropiada, pasada por un filtro popular mexicano y regurgitada en forma de contagiosas invitaciones a bailar y a dejarse llevar.

Su presentación fue la más larga de las tres, con canciones como las explosivas IMS,, Hiedra venenosa y Yo digo baila .

Lara señalaba a los que no bailaban: “Tú, el de azul con azul” o “La taza de café no está bailando” se hicieron menos frecuentes con cada corte, porque su cadencia electrónica se hizo contagiosa para los que se acercaban.

Escríbeme pronto fue la última de las piezas, a las 6:15 p. m., la cual solamente dejó al público antojado de más baile en ambiente de gran concierto.

Quizá las pausas entre las bandas se extendieron más allá de lo usual, pero eso dio oportunidad al público para que se acomodara en mejores lugares para disfrutar de la banda que había venido a ver.

Con justo horario, pronto lo ofrecieron la agrupación colombiana Bomba Estéreo y el argentino Vicentico.