Detrás de este personaje, que ha suscitado polémica y hostilidad en algunos países del este del viejo continente, se esconde Tom Neuwirth, un cantante de 25 años que conquistó al público europeo no solo por su extravagancia sino también por su talento musical

 10 mayo, 2014

Conchita Wurst, un travesti que no se rasura su barba de candado, ganó en Copenhague el festival de Eurovisión 2014 con su canción Rise Like A Phoenix, en la final del concurso de este sábado.

Detrás de este personaje, que ha suscitado polémica y hostilidad en algunos países del este del viejo continente, se esconde Tom Neuwirth, un cantante de 25 años que conquistó al público europeo no sólo por su extravagancia sino también por su talento musical.

Su victoria fue clara, con un total de 280 puntos contra 238 del segundo en la votación internacional.

De hecho, la austríaca se llevó el triunfo por delante de los competidores de Holanda y Suecia.

Austria no llegaba como favorito a Copenhage, pero se ganó el favor del público tras su rotunda actuación en la semifinal de hace dos días, así, empezó a subir de forma imparable en las apuestas, hasta colocarse en la primera plaza después de su intervención de este sábado.

La gala es la tercera que organiza Dinamarca en los 59 años de historia del festival, una cita que se calcula fue vista por 180 millones de televidentes en Europa y en otros países como Australia.

En esta jornada, Eurovisión logró una audiencia estimada de 180 millones de televidentes, número que ha sobrepasado con creces la cantidad proyectada inicialmente por los organizadores.

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