Luego del set de la madrugada del jueves, en la fiesta de aniversario de Club Vértigo, en paseo Colón, una porción del público sintió que Fatboy Slim le quedó debiendo contenido y muchos de sus éxitos

 22 marzo, 2013

Durante una actividad que comenzó el miércoles y culminó la madrugada del jueves, el DJ británico Fatboy Slim generó un movimiento masivo como pocas veces se había visto en Club Vértigo.

Cuarenta minutos después de la medianoche, el músico y productor se dejó ver al centro del escenario, con un fondo rojo y una gran tornamesa con el logo del artista en una manta.

El recinto abarrotado, sin posibilidad de soportar un alma más, respiraba calor, sudor, alcohol y alguna que otra sustancia psicoactiva.

El humo que salía del escenario no mejoraba el panorama para el público sobrio y estático, pero el ambiente era próspero para una fiesta de electrónica y todo lo que eso implica.

A ambos lados de la tarima, dos jóvenes vestidas con tan solo una tanga negra, y cubiertas con pintura de aceite plateada, movían sus pechos cuasi desnudos para todo lado al ritmo de los beats que Norman Cook (nombre real de Fatboy Slim) elegía.

Fatboy Slim, al ser famoso por éxitos de los años 90 y los 2000, como The Rockafeller Skank , Praise You y Weapon of Choice , atrajo a muchas personas seguidoras de su trabajo como un productor alternativo de música electrónica, siempre alejado del aspecto genérico del género musical.

Sin embargo, aquellos que fueron al concierto buscando esos éxitos no fueron favorecidos, salvo extractos de pocos segundos de Praise You , Right Here, Right Now y Star 69 .

La presentación, en cambio, estuvo dominada por el punchis punchis y el ambiente fiestero, dándole en el clavo a aquellos más entendidos con la cultura de la música electrónica.

El movimiento era constante en Vértigo, y el baile hacía ver a todos los presentes como si hubieran estado dentro de arena movediza. Cook, con solo levantar la mano y mover el dedo, daba instrucciones para que el público gritara y bailara sin parar.

Los juegos de luces y láseres proyectaban un ambiente de desenfreno, en el que el bailoteo del público era individualista o parte de una exclusiva micro comunidad de amigos.

La presentación terminó antes de las 3 a. m., pero muchas personas empezaron a evacuar el recinto desde antes, porque la actividad había empezado más tarde de lo pactado.

Alessandro Solís Lerici.

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