Exitoso Los invitados especiales del Festival Internacional de las Artes hicieron una gran química con los músicos nacionales

Por: Jessica Rojas Ch., Alejandra Vargas M. 5 abril, 2014
Igor Golovatenko, interpretó Cavatina , de Figaro. El director Alim Shakn se mostró emocionado. Carlos González
Igor Golovatenko, interpretó Cavatina , de Figaro. El director Alim Shakn se mostró emocionado. Carlos González

Un Ave María despertó la acústica de la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles con la voz impecablemente colocada de la soprano Gelena Gaskarova. Fue el arranque perfecto de lo que sería una noche inolvidable para los costarricenses y para la música nacional.

Este viernes por la noche, la basílica albergó a la Orquesta Sinfónica Nacional y a cuatro talentosos rusos que son parte del selecto grupo de artistas invitados al Festival Internacional de las Artes.

Artistas reconocidos de los teatros Mariinsky y Bolshói fueron los encargados de, al lado de talentosos músicos nacionales, llenar de ópera el templo religioso.

La Sinfónica, dirigida por Alim Shakn, interpretó de forma magistral Aria de Lensky de la ópera Eugenio Oneguin para que la voz del tenor Sergei Semishkur deleitara a los presentes. El recinto estaba lleno, espectadores de pie se hacían campo en los pasillos para poder apreciar las voces de los rusos y la música de los ticos.

No hubo murmullos durante la presentación, solo miradas atentas y cabezas que se movían al ritmo de los compases de la música. Aquello fue una combinación perfecta entre alma y música lírica, ¿qué más podía salir bien?, la respuesta llegaría rápido debido a que el concierto apenas empezaba.

Seducidos por cada una de las notas interpretadas, grandes, niños, jóvenes y adultos mayores se entregaron por completo observando y disfrutando cada movimiento que se hacía en los violines, el arpa, los instrumentos de viento y tambores.

Las grabaciones con teléfonos celulares no faltaron, todos querían llevarse un pedacito de esta experiencia para revivirla una y otra vez.

¡Gran voz! La belleza y el talento siguieron su curso cuando llegaron el aguacero de voz que ofreció en su primera interpretación la mezzosoprano Olesya Petrova y la potencia vocal del barítono Igor Golovatenko.

Los artistas dejaban en la basílica muy en alto el nombre de las casas líricas que representaban.

El director Shakn se mostró tan emocionado durante la presentación, que incluso gesticulaba las canciones que interpretaban los cantantes, mientras que la iglesia seguía llenándose, algunos quizá pasaban frente al templo y al escuchar las tonadas decidieron entrar.

Mezclado entre los músicos, Marvin Araya, director de la Filarmónica ejecutaba los solos del clarinete en algunas ocasiones.

Uno de los momentos más emocionantes llegó cuando sonaron las notas de una obra muy conocida y la voz de Igor Golovatenko interpretaba la letra de Cavatina de Fígaro , de la ópera El barbero de Sevilla .

La selección de piezas del repertorio fue atinada, música de Vladimir Vavilov, Piotr Tchaikovsky, Johann Sebastian Bach, Jacques Offenbach, Wolfgang A. Mozart y Gioachino Rossini fueron expuestas este viernes. Óperas de las más hermosas que se haya hecho.

El cierre de la presentación, cuando nadie quería que terminara, fue una magistral interpretación de Ave Verum , de Mozart en la voz de Petrova, Semishkur y Golovatenko.

La conjugación de los tonos de voz encantó a los presentes y dejó claro que la noche había ofrecido una dosis de maravillosas melodías, música y voces cuando el aplauso del público de pie demostró el agradecimiento por el trabajo de los intérpretes.

Para devolver el agradecimiento, el director Shakn y la Sinfónica interpretaron las notas de Granada , mientras que la voz de Petrova volvió a encantar al público. Así se despidieron las estrellas rusas de la ópera en una noche donde la Sinfónica demostró de nuevo que el talento de nuestros músicos es un orgullo nacional.