Celebramos el fin del 2015 con una selección de nuestros seis discos costarricenses favoritos del año, escogidos de entre una extensa lista de lanzamientos que se gestaron durante esta provechosa cosecha musical.

Por: Alessandro Solís Lerici 19 diciembre, 2015

Por segundo año consecutivo, en La Nación le sacamos brillo a la recta final del año al elegir nuestros discos costarricenses favoritos del 2015, mediante una votación que tomó en cuenta los gustos y preferencias –subjetivas, naturalmente– de los periodistas y editores de la sección de Entretenimiento.

Este es un ejercicio que busca resaltar las producciones más completas de los últimos 12 meses, a nuestro parecer, de entre una extensa lista de lanzamientos y grabaciones a lo largo del año que se termina.

La selección incluye obras de rock , pop, música tropical y folclor, y es un reflejo de que la calidad musical del país no yace en una escena específica, sino que empapa todos los rincones sonoros de nuestro territorio.

A continuación, seis periodistas presentan sus razones para elegir estos discos como los favoritos de La Nación este año, en una suerte de pequeñas reseñas que intentan resumir la importancia y las virtudes de esta música y de sus autores.

Además, en este enlace podrá encontrar un podcast con 15 de las mejores canciones publicadas en Costa Rica este año. Ahí encontrará piezas de estos discos y otras de álbumes que no resultaron favorecidos en la lista final, así como sencillos sueltos que nos gustaron mucho.

Alphabetics – 'Animal Planets'

Entre principios del 2012 –fecha en que se publicó Selfdestructive, el EP debut de la banda– y finales del 2013, asistí a una veintena de conciertos de Alphabetics. Me embriagaba la energía a la que el grupo daba rienda suelta en vivo: Pana, Beastie, Chino y Bryan nunca sonaban mejor que cuando estaban parados sobre un escenario.

Esto, claro, tenía un punto negativo. Aquel primer disco sonaba cada vez más lejano a la avalancha enérgica que Alphabetics montaba en tarima. A eso le temía cuando di, por primera vez, play a Animal Planets .

Recuerdo con claridad la primera escucha que le di al disco. El primer track , 25 , me pareció predecible, muy similar a lo que la banda ya había mostrado tres años antes.

Luego sonó Alaska Young , la segunda pieza. Me estalló la cabeza.

Menciono con especial deleite Disappear , para mí la mejor canción del disco: los reto a no sentirse capaces de quebrarle la quijada a los malos días cuando el Pana canta “You make me / dance like nobody’s watching / see new colors around me / feel like one with theworld” .

Animal Planets es un testimonio irrefutable del despliegue de poder del que hace alarde Alphabetics cuando los muchachos encienden los amplificadores en un bar, un viernes por la noche.

Animal Planets es una bebida energética de un litro, inyectada directamente en la sangre. Sería fácil insertar aquí la referencia a alguna droga, pero que eso quede a juicio de quien escuche el disco.

Animal Planets es Alphabetics crudo. No se me ocurre mayor elogio.

Cantoamérica – 'Vuela otra vez'

Que un grupo musical cumpla 35 años en la escena costarricense no es un logro, sino casi que un milagro. Ahora bien, grupos musicales costarricenses que lleguen a los 35 años en plenitud de condiciones y con más relevancia que nunca, bueno, eso ya es una rareza.

Cantoamérica es eso, una extraordinaria rareza. Hablamos de una banda inquieta, que explora, se incomoda con la nostalgia, y vuelve sus instrumentos al revés con tal de encontrar nuevos sonidos y canales frescos para expresarse. En atrevimiento, Cantoamérica le gana a muchos debutantes.

Si bien el grupo siempre ha girado en torno al empuje y carisma de su incombustible líder Manuel Monestel, es el talento como un colectivo el que queda plasmado en Vuela otra vez, su décimo segundo disco y, por mucho, uno de los mejores álbumes de música costarricense del 2015.

La potente percusión africana es uno de los rasgos más característicos de esta producción, con un muy pulido tratamiento de los tambores a lo largo de las 11 canciones del disco. Este es el Cantoamérica de siempre, no pierde su esencia caribeña, pero error cometeríamos en catalogarla exclusivamente como una obra de calipso, dado que Vuela otra vez aspira, sin etiquetas, a reflejar a Latinoamérica, con todo lo que eso implica (delicioso, en ese sentido, el trabajo de los trombones).

Mención aparte merecen tanto el espectacular diseño gráfico del disco, a cargo de Estudio La Cabeza, como los seguidores del grupo que, identificados como pocos con el oficio del artista, donaron dinero para que la banda completara la producción. No cualquier agrupación de 35 años logra algo así.

Que un grupo musical cumpla 35 años en la escena costarricense no es un logro, sino casi que un milagro. Ahora bien, grupos musicales costarricenses que lleguen a los 35 años en plenitud de condiciones y con más relevancia que nunca, bueno, eso ya es una rareza.

Monte – 'El otro mundo'

Más que canciones de rock, lo que el trío Monte propone son estados, formas de estar mejor. Con pocas armas, el trío es capaz de armar una hoguera.

Cada canción se grabó con una afinación en 432 hz, un tono que por siglos se usa para afinar música de meditación y que por su proporción pitagórica (distancia entre notas musical), se dice, conecta los sonidos directamente con el resto del Universo.

Esto no lo dicen ellos, sino Internet; pero, tal vez explica que sus canciones tengan algo de ritualístico en ellas. Las canciones crean un estado placentero en medio del caos que nos rodea, en medio del dolor de vivir.

La música y letra ofrecen ambos lados: el orden y el desorden, o más bien, el nudo y el lazo, las dos formas de concebir el mismo enredo.

En La luz y El descenso de los voladores, el grupo hace alarde de su potencia y, por esta inmediatez, ambas tienen madera de sencillo.

Las últimas tres piezas son ejemplo de los parajes sónicos que la banda crea y en los que podemos resguardarnos.

Hola es prueba de lo que la banda puede construir desde nada, desde una simple palabra emitida por una niña en un momento de inocencia. Patrulla Reina para siempre es, más bien, la banda canalizando mil sentimientos al mismo tiempo en una melodía concisa y una instrumentación magra.

Cuevas , aunque no es la última canción, es el resumen de todo, el punto más alto: no solo ofrece líneas profundamente expresivas que capturan la esencia de la banda, sino que, con su música, conduce a la más profunda comunidad, al sueño de descanso y al arrullo atronador de El otro mundo.

Patterns – 'Shout'

La mayor hazaña de Patterns no es existir, aunque sea una osadía admirable. Ya por muchos fans ha sido superada la noticia de que Michelle González ya no es la cantante de la banda, después del exitoso disco debut Dangerous Intentions (2013). Fue fácil para la banda: su reemplazo –la cantante guatemalteca Estefani Brolo– ha dado grandes réditos.

La mayor hazaña de Patterns es haber superado ese convulso trajín y surgir con nueva música. En un año, la banda lanzó dos sencillos ( We Can Be the Fire yShout ) junto a Brolo. Además; grabó un disco corto de cinco canciones: Shout , una joya del pop.

Sin apoyarse tanto en pistas y secuencias de bajo y percusión, Patterns presenta un material con instrumentalización acústica que se acerca más a lo que ofrece en sus enérgicas y concurridas presentaciones, siempre con una estética sonora volcada al pop ochentero y al disco , pero en esteroides.

Destacan los sencillos mencionados, así como el tema Your Story , cuyo gancho principal es una introducción ayuna de percusión, que permite a la voz de Brolo mostrar sus colores más radiantes y emocionales. Una vez que se deja escuchar el bajo de Luigi Jiménez y la percusión de Mario Miranda, se resume el atractivo musical que representa Patterns. A eso se suma la guitarra de Romain Garrot, que durante todo el EP da justo en el punto perfecto.

Las piezas de Shout se bajan ligeramente desde la primera vuelta, es uno de los discos que ha alcanzado mejor grabación y sonido nítido en el país. Como punto bajo, las letras son algo básicas y no retan a la imaginación del escucha, pero en la música bailable las letras suelen ser un aspecto secundario y no el foco; por eso, Shout igual funciona bien.

Solocarne – 'Hoy'

Según la simbología de la alquimia, el triángulo que apunta hacia arriba representa el fuego: un signo de vida. Entonces, es posible que la decisión que tomaron los integrantes de Solocarne de ensayar dentro de un chalet con un alero en forma de triángulo, no sea una coincidencia. Su nuevo EP (disco corto) llamado Hoy, está impregnado de sinergia, bajos, y letras que dicen más –de lo que en medio chivo– es posible digerir.

Han pasado 13 años desde su demo grabado en un ensayo, su primer material grabado, y 18 años desde El andamio del mundo, su único material oficial hasta hace poco, y aun así, la agrupación ha sido capaz de mantener piezas de ambos discos como himnos actuales que, la mayoría de veces, se imploran en un acto de desmedida euforia.

La buena nueva es que Hoy –lanzado en noviembre– ha dado señales de tener el mismo efecto en nosotros, en la pelota de gente que golpea y empuja, y en los que se quedan atrás sin poder ver nada.

Hoy es un material que llevó un largo proceso de preproducción. Durante la producción, aparte de la banda, estuvo Mario Salgado. El disco tiene a Elena Zúñiga en el violoncelo como invitada musical en el tema que da nombre al disco.

El EP tiene cinco canciones que se deben escuchar una y otra vez. Repetir el proceso para interiorizar.

El mensaje que los integrantes quieren dar es claro: el ahora es lo único que existe. El futuro sirve para visualizar, planificar y soñar lo que queremos lograr. Pero tampoco es para desgastarse: lo que hagamos hoy es lo que importa.

Son de Tikizia – 'Éxitos'

En la escena musical costarricense, hacerse de un espacio y mantenerse en él ya es, de por sí, un logro; por ese motivo, recopilar éxitos durante una década lo es aún más.

El disco Éxitos de la agrupación de salsa dura Son de Tikizia merece este espacio en el recuento de fin de año. En esta producción se resume la amplia –y exitosa– trayectoria del grupo conformado por 11 músicos de calidad.

Éxitos es una invitación para bailar. El cuerpo se rinde tras cada una de las notas que salen de la salsa y el bolero que incluyeron en este trabajo y cómo no, si cada uno de los instrumentos de viento y percusión se conjugan como si fueran uno solo.

El material está compuesto por temas icónicos de Son de Tikizia y tres canciones nuevas.

Los artistas hicieron una selección de las piezas más importantes de su hoja de vida discográfica (seis álbumes desde el 2007) y las grabaron de nuevo con la base artística que las hiciera famosas, pero también con una que otra sorpresa musical.

Así, en Éxitos se pueden escuchar Acércate, Juan González, Juan Soledad, No me importa, Pasión, Perfume de gardenia, Perico Mamaguela, Sonero mayor y Piedra, papel, tijera.

Las tres nuevas composiciones son Costa Rica, Ritmo negro y Un lorito salsero. Estos temas expresan en lo más profundo de sus ritmos el ser de Son de Tikizia: una banda que ofrece salsa dura para los pies.

El aniversario de la agrupación no podía festejarse de otra manera: con una compilación que recuerda el trabajo arduo que han hecho para mantener vivo un ritmo que no descansa.