El laureado pianista chino de 25 años Haochen Zhang es el invitado internacional para el VI Concierto de Temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional

Por: Arturo Pardo V. 27 junio, 2015

Haochen Zhang posee el récord de ser el pianista de menor edad (12 años) en ganar el certamen pianístico International Tchaikovsky Competition for Young Musicians en el 2004.

A partir de su debut, ha sido reconocido con otros encuentros como la competición Van Cliburn y la China International Piano Competition.

Este fin de semana, el músico chino está en Costa Rica para presentarse junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, en el Teatro Nacional. Ayer , viernes 26 de junio, fue el primer concierto y habrá un segundo este domingo 28 de junio , a las 10:30 a. m.

Sus manos interpretarán Rapsodia sobre un tema de Paganini, Op. 43 , de Serguéi Rajmáninov, en el mismo concierto en que el ensamble tocará Son Mestizo II para orquesta (Alejandro Cardona) y la Sétima sinfonía en La Mayor, Op. 92 (Ludwig van Beethoven), bajo la conducción del director titular Carl St. Clair.

¿Cómo se dieron sus primeros acercamientos al piano?

Empecé cuando tenía cuatro años. Mis padres fueron quienes me introdujeron en el piano, pero creo que mi mamá nunca pensó que su hijo realmente se dedicaría a tocar piano. Mi madre leyó un artículo que decía cómo el piano ayudaba a mejorar la inteligencia de un bebé por el desarrollo simultáneo de ambos hemisferios del cerebro, por el uso de ambas manos. En ese momento, pensó que era algo bastante atractivo y me compró un piano.

Ha obtenido metas que nadie más joven que usted ha conseguido. ¿Qué significa eso para usted?

Eso es cierto, pero tiendo a no pensar mucho en esas cosas porque ocurrieron en el pasado y, además, no significan más que apenas calificaciones. Los artistas no deberían ser juzgados o valorados de manera simplista con esas calificaciones ni con los premios o con la venta de discos. Eso es para atletas y no para los artistas.

Zhang vive en Filadelfia desde hace 10 años. Esta es su primera visita a un país centroamericano.
Zhang vive en Filadelfia desde hace 10 años. Esta es su primera visita a un país centroamericano.

Con respecto a esos certámenes de renombre en los que ha triunfado, ¿esperaba que los logros llegaran tan rápido?

Nunca pienso si eso fue rápido o no. Creo que siempre he deseado ser un mejor pianista y eso es todo. Me pregunto si estoy aprendiendo a tocar bien o mal, pero no pienso si está ocurriendo rápidamente. Hay otros logros que sé que no podré conseguir en un día, un año o una década, pero lo que es cierto es que ser mejor músico implica un esfuerzo eterno. Eso es algo que toma toda la vida concretar.

¿De dónde viene la sensibilidad que se refleja durante su interpretación?

Eso no es algo personal mío, sino que es algo crucial para la mayor parte de los artistas. Yo soy una persona sensible, crecí en China y creo que ser oriental significa pertenecer a una cultura muy sensible; lo ves en los poemas chinos, la caligrafía o la pintura. Personalmente, no soy tan extrovertido, sino más bien introvertido; me enfoco en una perspectiva hacia lo interno. Soy muy observador con lo que pasa alrededor y muy consciente de eso.

¿El pianista debe hacer propios los sentimientos que la obra musical que está interpretando busca comunicar?

Un humano no puede abarcar todas las emociones o perspectivas; entonces, cada quien tiene sus limitaciones. Sin embargo, uno debe procurar expresar las cosas de forma personal, aunque no sea su estilo; se debe intentar digerirlo para hacer propia cada pieza. Es importante, además, amar una obra para tocarla correctamente.

¿Cómo se manifiesta ese aspecto en la Rapsodia sobre un tema de Paganini ?

Rajmáninov fue uno de los más grandes pianistas, además de ser un gran compositor. La forma en la que él escribió cualquier pieza para piano –especialmente los trabajos para piano y orquesta– permiten que uno lo escuche interpretando el tema con solo leer la partitura, o ver las melodías y armonías. Uno se da cuenta de que él nunca ejecutó las piezas tal y como las había escrito.

Con esta obra ( Rapsodia sobre un tema de Paganini Op. 43 ) se ve que era muy espontáneo al tocar. Tocaba lo que sentía en el momento, en lugar de preocuparse por lo que escribió. Ocurre lo mismo para los pianistas cuando tocamos temas como este, hay que ser espontáneo en lugar de obedecer la partitura.

¿Al tocar las obras es permitido darse esas licencias?

Hay que hacer la pieza tan personal como si uno la hubiera escrito; eso es lo que siento. No creo que yo haya hecho nada espectacularmente distanciado de la partitura al tocar esta obra, ni algo en particular con la única intención de diferenciarme. Mi punto es que hay que poner la música y los sentimientos espontáneos en el momento de tocar; todo se trata del presente.

¿Qué significa para usted participar junto a la OSN?

Es un ensamble muy enérgico. Uno puede escuchar que están poniendo su mayor esfuerzo y es muy refrescante escuchar la energía en su interpretación; eso es un elemento precioso para las orquestas. El maestro (Carl St. Clair), además, es un músico y colaborador fantástico. Ha sido muy divertido tocar con ellos.