Intenso Desde la luneta y hasta la galería, no hubo quien se resistiera a bailar La bilirrubina , La pollera colorá y Brujerías

Por: Yendry Miranda 28 abril, 2013

Comenzaron meneando los hombros en sus asientos y terminaron bailando como si estuvieran en pleno Carnaval de Puntarenas, así le pasó a cientos de almas que llegaron al concierto Somos latinos, que dio la Orquesta Filarmónica en compañía de Madera Nueva y otros invitados, el viernes.

Con un Teatro Popular Melico Salazar casi lleno, la noche comenzó con la estremecedora Aguanile , interpretada por Carlos Daniel, un joven cantante egresado del programa Nace una estrella .

Su interpretación, al inicio un poco desafinada, mejoró una vez que ganó confianza sobre el escenario. A la gente poco le importó ese detalle, pues muchos solo se dejaron envolver por la fusión de cuerdas, metales y percusión propuesta por el colectivo.

Siguieron luego éxitos como La bilirrubina y Pa’ Maite, que bajaron el movimiento de los hombros a las caderas de aquellos que aunque se morían por las ganas de bailar, aún no se ponían en pie.

En los palcos y en lo alto de la galería, los menos tímidos no tuvieron reparo en correr las sillas y sacudirse con Brujerías , La vida es un carnaval y El hombre divertido . Esta última canción brilló con la participación de los saxofonistas Juan Pablo Sandí, Edson Sánchez y Alejandro Murillo, invitados a la cita.

La posibilidad de adentrarse en música tan rica en instrumentación le dio la oportunidad de lucir su talento a varios músicos de la orquesta, como Mercedes Rodríguez en el solo de violín de No me conoces ; así como, a los flautistas Carlos Umaña y Jonathan Mena en Bachata rosa .

La Filarmónica anunció su despedida poco después de las 10 p. m. entre los alegres acordes de La pollera colorá y Mi gente . Sin embargo, el público pidió más, y ellos dieron a conocer una sorpresa de la noche: la presencia de la banda Marfil, que llegó a cantar la famosa Represento acompañada de una comparsa multicolor.

La alegría se dibujó en la cara de la gente y ahí no hubo quien contuviera las ganas de ponerse en pie. Fue evidente que todo el teatro gozó tanto que de seguro se llevó la fiesta musical para la casa.

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