Interacción espontánea en Jazz Café Escazú a cargo de artistas argentinos

Por: Arturo Pardo V. 30 octubre, 2014
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La música completa y exquisita logra apelar a otros sentidos más allá del oído sin tan siquiera tener que proponérselo.

En ese escenario las notas están capacitadas para dibujar paisajes o escribir oraciones completas. Si ponemos más atención, también nos remitirán a esencias que quizás nunca antes hemos olfateado, o nos proveerá texturas y sabores que incrementarán el deleite y la experiencia –valga decir– sensorial.

En una yunta exitosísima, el músico argentino Kevin Johansen (respaldado por la banda The Nada) y el caricaturista Ricardo Siri Liniers (proveniente del mismo país sudamericano) cruzan caminos, intercambian palabras, mezclan paletas de colores, enlazan talentos y llevan todo eso sobre la tarima, donde la interacción relajada e improvisada llega a los oídos, ojos y el resto de sentidos que se sienten interpelados de manera inevitable.

Su presentación en conjunto aterrizó en nuestro país después de haber sido ampliamente explorada, probada y aprobada, al punto en que ya está disponible en formatos de audio y video, bajo el título Kevin Johansen + Liniers + The Nada: (Bi)vo en México .

Es más que un concierto a dos voces; es un espectáculo de dos artes, donde también intervienen el verbo desenfadado, el humor, la camaradería entre artistas y la interacción constante con el público.

Tal vez el caricaturista dibuje las mismas líneas del resto de la gira, tal vez el cantante interprete las composiciones en el mismo orden de siempre, pero parece que no hay un guion, sino que cada trazo y palabra vienen de la espontaneidad y la inspiración súbita. Es como un espectáculo que transcurre en medio de una tertulia entre amigos íntimos, interrumpida solo por los sorbos de un café o los bocados de un buen plato de guacamole.

Liniers y Johansen son artistas que se influencian mutuamente. El dibujante desliza el pincel mientras zapatea y corea, inspirado por el hombre que canta a pocos centímetros de su lienzo. De repente, se levanta sorpresivamente, se saca una armónica y se encarga del solo de la pieza. Se convierte en músico.

El cantante se ríe por las ocurrencias que su amigo plasma en el papel, mientras que un dibujo aparece repentinamente en el espacio en blanco y le da rostro y más colores a la melodía que transcurre. Ambas artes se nutren y, al final, el intercambio es provechoso.

La divertida interacción entre Johansen y Liniers es un sello del espectáculo de estos argentinos.
La divertida interacción entre Johansen y Liniers es un sello del espectáculo de estos argentinos.

Las composiciones de Johansen se caracterizan por la simpleza. No hay mucho recoveco en las melodías ni laberintos en las estructuras. No hay ninguna intención forzada o pasajes rebuscados. Sus letras son fluidas, fáciles de absorber, comprender y disfrutar, a ratos recordando la fórmula exitosa de los primeros discos de los Beatles.

Sus canciones se digieren con gusto aunque, en conjunto, pueden resultar muy planas.

Sin embargo es la dinámica en tarima la que evita que arribe la monotonía.

La presencia y desenvolvimiento del grupo The Nada es un completo atino para darle un ambiente más redondo a obras que, si quisieran, podrían sonar completas tan solo con una guitarra y la voz de registro grave que posee el vocalista.

La guitarra principal tiene licencia absoluta para jugar en los espacios que dejan las palabras, el bajo sustenta y la batería –en manos de un veterano y experimentado músico de 74 años– le da más claridad y precisión a una paleta compuesta por ritmos variados que, principalmente, vienen con factura latinoamericana.

Se utilizó un charango, una guitarra de 12 cuerdas o un banjo que sonaba como sitar. Se apreciaron tangos, milongas un son cubano, un country y un blues hindú. Se escucharon letras en español o inglés. Bromas, chistes, juegos de palabras y mensajes que se enseriaban. No había contradicciones, todo era complementario. Todo era parte del juego.

Sin lugar a dudas, Liniers y Johansen valen la pena por separado, pero juntos son una bomba dispuesta a explotar con cada canción, cada dibujo, cada risa. Es una mezcla de sabores y emoción que, al final, logra generar un sentimiento de nostalgia al recordar que lo bueno también se acaba.

El concierto

Artista: Kevin Johansen + Liniers + The Nada

Artista nacional: Jonathan Méndez

Lugar: Jazz Café Escazú

Fecha: 28 de octubre

Organización: Profana Latinoamérica